Ganado afectado
Cien ataques al año y seis manadas: los ganaderos de Guadalajara piden auxilio por el lobo
APAG reclama a la Junta una prima compensatoria para las explotaciones de la Sierra Norte y advierte de que convivir con el lobo no puede salir gratis solo a los ganaderos
Los ganaderos de la Sierra Norte de Guadalajara vuelven a poner sobre la mesa una reclamación que consideran urgente: una prima compensatoria para las explotaciones que conviven con el lobo. La Asociación Provincial de Agricultores y Ganaderos de Guadalajara, APAG, pide al Gobierno de Castilla-La Mancha una ayuda estable que evite que estas ganaderías sean menos rentables que las de otras zonas de la región donde no existe este problema.
El presidente de APAG, Juan José Laso, advierte de que la situación se ha agravado en los últimos años. Según explica, la población de lobo en la Sierra Norte ha pasado de «tres o cuatro manadas» a las seis actuales, un aumento que, sostiene, también se nota en los daños que sufren las explotaciones.
La organización cifra en alrededor de un centenar los ataques que se registran cada año en la provincia. El último, según ha señalado Laso, se produjo el jueves en un rebaño de un ganadero de Atienza.
APAG defiende que el debate sobre si debe autorizarse o no la caza del lobo es «secundario», porque la especie va a seguir presente en el territorio. Por eso, la organización insiste en que la clave está en reforzar las medidas preventivas y paliativas, pero también en compensar económicamente a quienes soportan directamente el coste de esa convivencia.
«Nuestros ganaderos no pueden ser menos rentables que los ganaderos de Toledo, Ciudad Real o Cuenca porque el lobo complica enormemente el manejo de las explotaciones», afirma Laso. El presidente de APAG alude al incremento de trabajo, al estrés que sufren los animales y a la necesidad, en algunos casos, de contratar más personal para poder sacar adelante las explotaciones.
La propuesta de APAG pasa por implantar una prima compensatoria por cabeza de ganado vacuno y ovino en las zonas afectadas por la presencia del lobo. Una petición que, según recuerda la asociación, vienen trasladando desde hace dos años al Ejecutivo autonómico.
Laso defiende que esta compensación no debe entenderse solo como una ayuda al sector, sino como el reconocimiento al servicio medioambiental que presta la ganadería extensiva. «Gracias a los ganaderos tenemos lobo en Guadalajara», sostiene, al considerar que son ellos quienes conservan el hábitat y hacen posible la coexistencia con una especie protegida. Por ello, pide que «el lobo lo paguemos entre todos» y no únicamente los ganaderos de la provincia.
La organización también muestra preocupación por la situación del ganado ovino. Aunque reconoce la utilidad de los mastines como medida de protección, advierte de que en algunas zonas de la Sierra Norte su presencia genera conflictos por la elevada afluencia turística y por incidentes con personas y otros perros.
Por ello, APAG insta al Gobierno regional a buscar, junto con sus técnicos, nuevas alternativas que permitan reducir los ataques al ovino. En el caso del vacuno, la asociación valora positivamente los resultados de los collares GPS impulsados con el apoyo de la Diputación de Guadalajara, ya que facilitan el control del ganado y ayudan a prevenir daños.
Ahora, los ganaderos piden a la Junta que dé un paso más y colabore también con soluciones tecnológicas para el ovino. La reclamación de fondo es clara: si Castilla-La Mancha quiere conservar el lobo en la Sierra Norte, los ganaderos no pueden seguir pagando solos la factura.