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ConejosMiguel Habano

La paradoja del conejo en Castilla-La Mancha: sobra en el campo, pero desaparece del monte

WWF pide retirar el plan de la Junta contra la sobrepoblación de la especie y advierte de que una caza generalizada puede agravar su declive en las zonas donde ya escasea

El conejo de monte se ha convertido en una paradoja viva en Castilla-La Mancha. En algunas zonas agrícolas aparece como un problema para el campo, provoca daños en cultivos y genera preocupación entre los agricultores. Pero, al mismo tiempo, en buena parte del territorio ibérico está desapareciendo. Allí donde durante décadas fue una presencia habitual del monte mediterráneo, hoy escasea o directamente ha dejado de estar.

Esa doble realidad es la que ha llevado a WWF España a pedir a la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha que retire el Plan de acción frente a la sobrepoblación del conejo de monte. La organización considera que el documento anunciado por el Gobierno regional aborda un problema real, el de los daños agrícolas en determinadas zonas, pero lo hace desde una perspectiva parcial, centrada casi exclusivamente en el control de la población.

Para WWF, el principal riesgo está en gestionar al conejo de monte como si fuera abundante en todas partes. La organización advierte de que esa imagen no se corresponde con la situación actual de la especie, que mantiene densidades elevadas en algunos espacios agrarios, pero presenta un fuerte retroceso en amplias zonas de la Península Ibérica.

Una especie clave para el monte mediterráneo

El conejo de monte no es solo una pieza de caza menor ni una especie asociada al paisaje rural. También cumple un papel esencial en el equilibrio del ecosistema mediterráneo. De él dependen numerosas especies amenazadas y su presencia resulta clave para la biodiversidad.

WWF recuerda que la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza lo declaró especie «En Peligro», con un grado de amenaza incluso mayor que el del lince ibérico. Por eso, la organización considera que cualquier plan de gestión debe reconocer esa doble cara: la de una especie que causa daños en puntos concretos, pero que se encuentra en declive en buena parte del territorio.

La responsable del programa de biodiversidad de WWF España, Laura Moreno, advierte de que abrir la puerta a una caza intensiva y generalizada del conejo de monte, sin delimitar con claridad las zonas de alta densidad con daños, puede agravar el declive de la especie en los lugares donde escasea. Según señala, ese escenario tendría consecuencias para la biodiversidad y para especies muy amenazadas que dependen directamente del conejo.

El dato que cambia el enfoque

WWF apoya su reclamación en la información obtenida a través del proyecto LIFE Iberconejo, una iniciativa liderada por la propia organización y desarrollada con la participación de sectores científicos, cinegéticos, agrarios y de las administraciones públicas.

Según la entidad, el censo elaborado en este marco muestra una realidad muy desigual: la especie ha desaparecido prácticamente del 45 % del territorio ibérico, está retrocediendo en otro 45 % y solo crece en el 10 % restante. Ese 10 % es, precisamente, donde se concentran los daños agrícolas.

Para WWF, estos datos obligan a cambiar el enfoque. La organización sostiene que Castilla-La Mancha necesita un verdadero plan de conservación y gestión integral del conejo de monte, con una zonificación basada en datos científicos y actualizados. Esa división debería diferenciar entre zonas de alta densidad con daños documentados, áreas de densidad media y territorios de baja densidad, donde las medidas tendrían que orientarse a recuperar la especie.

Prevenir daños sin agravar el problema

WWF no niega el conflicto con la agricultura. Al contrario, reconoce que existen daños en determinados puntos y que deben abordarse. Sin embargo, reclama que las actuaciones de control estén siempre vinculadas a medidas preventivas con eficacia demostrada, como vallados, protectores individuales, repelentes, posaderos para rapaces, mantenimiento de linderos y restricciones al control de depredadores en zonas afectadas.

Además, cuando no existan otras alternativas, la organización defiende que se priorice la captura en vivo de ejemplares para trasladarlos a zonas con baja densidad, siempre con protocolos sanitarios claros y seguimiento posterior.

De cara a la elaboración de un nuevo plan del conejo de monte en Castilla-La Mancha, WWF pide a la Junta que recupere un enfoque basado en la ciencia, la participación pública y el diálogo entre todos los sectores implicados.

Laura Moreno lo resume con una idea clara: «En Castilla-La Mancha no sobran conejos, pero están repartidos de forma desigual y la especie no puede gestionarse como si fuese abundante en todas partes».

Porque el conejo de monte puede ser un problema allí donde se concentra en exceso, pero su ausencia también puede convertirse en una amenaza para el equilibrio natural del territorio. Esa es la paradoja que WWF quiere poner sobre la mesa: no se trata solo de controlar donde hay daños, sino de recuperar donde ya casi no queda.

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