Four wild baby rabbits nibbling the succulent grass on one of their earliest forays from their burrow.
El conejo arrasa Castilla-La Mancha: 577.000 capturas en cuatro meses ante una plaga sin control
La Junta intensifica el control cinegético ante una sobrepoblación que ya afecta a más del 46 % del territorio, mientras parte de los animales capturados se destinan a centros de recuperación de fauna y al consumo humano
Castilla-La Mancha vive una presión creciente que no se mide en titulares, sino en hectáreas arrasadas. Desde el pasado 1 de enero, más de 577.000 conejos han sido capturados en la región en un intento por contener una sobrepoblación que ya impacta de lleno en el campo.
El dato, contundente, lo ha confirmado la consejera de Desarrollo Sostenible, Mercedes Gómez, antes de presidir la constitución de la primera Mesa Regional sobre el Control de Población del Conejo de Campo. Un espacio que nace con un objetivo claro: coordinar, evaluar y, sobre todo, frenar una situación que se ha convertido en estructural.
Del campo a los centros de fauna: el destino de los conejos
Pero no todos los conejos capturados siguen el mismo camino. Parte de ellos está encontrando un nuevo papel dentro del equilibrio natural. Según ha explicado Gómez, los ejemplares capturados por la administración se destinan a centros de recuperación de fauna, donde sirven de alimento para especies protegidas.
Allí, los animales que se preparan para volver a su entorno necesitan presa viva para completar su proceso de recuperación. Otros, en cambio, que no podrán regresar a la naturaleza, son alimentados con conejos muertos durante su estancia en estos centros.
En paralelo, el Ejecutivo autonómico ha abierto la puerta a que estos animales entren también en el circuito alimentario humano. A través de acuerdos con la Asociación Interprofesional de la Carne de Caza, se busca aprovechar una carne que, recuerdan, cuenta con «excelente calidad» y reconocimiento dentro del sector cinegético.
Un problema que ya afecta a casi la mitad de la región
La magnitud del problema va mucho más allá de las cifras de capturas. La sobrepoblación de conejos afecta ya a más del 46 % del territorio de Castilla-La Mancha, lo que se traduce en unos 364 municipios con daños directos sobre cultivos e infraestructuras.
Ante este escenario, la Junta activó hace apenas un mes un Plan de Acción Regional con 18 medidas, entre ellas la declaración de comarcas de emergencia cinegética. Esto permite intensificar las capturas y ampliar las herramientas disponibles para controlar la población.
Entre las decisiones más relevantes está la autorización de la caza con escopeta durante todo el año —con la única excepción del mes de mayo— en zonas acotadas. En terrenos no acotados, se podrán conceder permisos extraordinarios por periodos de dos meses.
A esto se suman otras modalidades, como el uso de hurones para capturas durante todo el año, incluyendo mayo, una técnica tradicional que vuelve a cobrar protagonismo en este contexto.
Caza nocturna y equipos especializados
El plan también incorpora medidas más técnicas. Por un lado, se ha creado un Equipo Específico de Control de Fauna (Ecofa), destinado a actuar en zonas especialmente sensibles, como espacios naturales próximos a explotaciones agrarias.
Por otro, se está formando a agentes medioambientales para llevar a cabo caza nocturna con calibres específicos y carabinas de aire comprimido, ampliando así la capacidad de intervención en momentos clave.
Además, se trabaja junto a la Federación Regional de Caza para crear equipos especializados que puedan actuar en horario nocturno, siempre bajo formación reglada y condiciones controladas.
Eso sí, la Junta ha sido clara en un punto: en mayo no habrá caza con escopeta. Es un mes clave para la nidificación de muchas especies, y el Gobierno regional evita así un conflicto directo con la biodiversidad y los grupos conservacionistas.
El campo exige soluciones reales
Mientras tanto, el sector agrario sigue mirando con preocupación la evolución del problema. Desde ASAJA Castilla-La Mancha, su vicepresidente Manuel Torrero ha valorado positivamente la creación de la mesa, aunque lanza una advertencia: las medidas deben ir acompañadas de recursos.
«El ritmo de capturas tiene que ser elevado», ha insistido, señalando que sin medios materiales, económicos y humanos, el plan corre el riesgo de quedarse en papel mojado.
La organización agraria reclama un control efectivo que permita reducir la población hasta niveles asumibles y mantenerla en el tiempo, implicando a administraciones, cazadores y responsables de infraestructuras.
Próximo paso: ayudas y seguimiento mensual
El Ejecutivo autonómico ultima ahora una línea de ayudas específicas para agricultores, con el objetivo de facilitar sistemas de protección frente a los daños del conejo. También se pondrán a disposición jaulas de captura para su uso directo en parcelas agrícolas.
Además, la Junta se ha comprometido a publicar datos mensuales sobre la evolución del control poblacional. Una medida que busca transparencia, pero también lanzar un mensaje claro al campo: el problema está sobre la mesa y su seguimiento será constante.
Porque, en Castilla-La Mancha, el conejo ya no es solo una especie. Es un desafío que exige respuesta.