Conejo

ConejoMiguel Angel Redondo Galvan

Castilla-La Mancha, en alerta: la invasión de los conejos ya pone en riesgo la salud pública

ASAJA Castilla-La Mancha advierte de la expansión de garrapatas y enfermedades como la fiebre hemorrágica de Crimea-Congo en entornos cada vez más cercanos a la población

Salir a caminar, cruzar un parque o pasear por un camino a las afueras ya no es un gesto tan inocente como antes. Lo que durante años ha sido un problema del campo —la sobrepoblación de conejos— ha cruzado una línea invisible y empieza a instalarse en la vida diaria de miles de personas.

La advertencia llega desde ASAJA Castilla-La Mancha, que ha puesto el foco en un escenario cada vez más frecuente: territorios donde conviven zonas urbanas, infraestructuras, espacios industriales y áreas naturales sin una gestión eficaz de la fauna silvestre. Lugares transitados a diario que se han convertido en focos de proliferación animal.

Un problema que ya no es solo agrícola

Durante décadas, los daños en cultivos marcaron el debate. Hoy, el problema ha cambiado de escala. La organización agraria advierte de que la presencia descontrolada de conejos y otras especies cinegéticas ya no afecta únicamente al sector primario, sino que tiene implicaciones directas en la salud pública.

El motivo es claro: estos animales pueden actuar como transmisores de enfermedades. Entre ellas, la leishmaniosis, una patología compleja en la que intervienen tanto animales domésticos como silvestres y que encuentra en estos entornos mixtos el escenario perfecto para propagarse.

Garrapatas: el riesgo invisible que se multiplica

Pero si hay un elemento que dispara la preocupación es la proliferación de garrapatas. Los conejos funcionan como hospedadores clave de estos parásitos, que encuentran en el aumento descontrolado de fauna y en las condiciones climáticas actuales el contexto ideal para expandirse.

El resultado es un crecimiento constante, tanto en número como en distribución geográfica. Y con ello, el riesgo de transmisión de enfermedades graves como la fiebre hemorrágica de Crimea-Congo.

Investigaciones científicas recientes apuntan a una elevada presencia de garrapatas en conejos durante todo el año, con distintas especies y una carga considerable por ejemplar. Una realidad especialmente visible en el centro peninsular y en provincias como Ciudad Real.

Un antecedente que ya encendió las alarmas

La amenaza no es hipotética. Castilla-La Mancha ya ha vivido sus consecuencias. En 2024, un caso confirmado de fiebre hemorrágica de Crimea-Congo en la provincia de Toledo, tras la picadura de una garrapata, terminó con un desenlace mortal.

Un episodio que, según ASAJA, evidencia la gravedad del problema y la necesidad de actuar con rapidez antes de que situaciones similares se repitan.

Cuando el riesgo entra en casa

La advertencia va más allá del campo. Actividades cotidianas como pasear, hacer deporte al aire libre o convivir con mascotas pueden convertirse en vías de entrada de estos parásitos en los hogares.

El contacto indirecto con zonas infestadas facilita que las garrapatas lleguen a las viviendas, aumentando el riesgo de exposición y de transmisión de enfermedades. Una realidad que cambia la percepción del problema y lo sitúa en el día a día de la población.

Una respuesta urgente y coordinada

Ante este escenario, ASAJA Castilla-La Mancha reclama una actuación firme de las administraciones. La organización pide reforzar el control poblacional de especies cinegéticas, especialmente de conejos, así como intensificar la vigilancia sanitaria y el seguimiento de garrapatas.

También insiste en la necesidad de mejorar la detección precoz de casos y de impulsar campañas de concienciación que informen a la ciudadanía sobre los riesgos.

Porque, como concluye ASAJA, la sobrepoblación de conejos ya no es solo un problema del campo. Es un desafío que afecta a la salud, a la convivencia y al equilibrio de un territorio cada vez más compartido entre humanos y fauna silvestre.

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