Ruta de la Pasión Calatrava
El ejército romano que resucita cada Semana Santa en diez pueblos de La Mancha conquista el mundo
La Ruta de la Pasión Calatrava logra el título de Fiesta de Interés Turístico Internacional gracias a sus armaos, sus ritos centenarios y una unión municipal única en España
Hay unos días al año en los que diez pueblos de Ciudad Real parecen retroceder varios siglos. Los tambores rompen la calma del Campo de Calatrava, las armaduras brillan bajo el sol, las calles huelen a incienso y soldados romanos avanzan entre castillos, iglesias y plazas abarrotadas.
No es una representación aislada ni una celebración creada para atraer visitantes. Es una herencia transmitida de padres a hijos que acaba de conquistar uno de los mayores reconocimientos turísticos de España.
El Ministerio de Industria y Turismo ha declarado la Ruta de la Pasión Calatrava Fiesta de Interés Turístico Internacional, una distinción reservada para celebraciones de extraordinario valor cultural, larga tradición y acreditada proyección fuera de las fronteras españolas.
El reconocimiento convierte esta Semana Santa en la séptima fiesta de Castilla-La Mancha que alcanza la categoría internacional y en la número 90 del conjunto del país.
Diez pueblos unidos por una misma Pasión
La Ruta de la Pasión Calatrava conecta los municipios de Aldea del Rey, Almagro, Bolaños de Calatrava, Calzada de Calatrava, Granátula de Calatrava, Miguelturra, Moral de Calatrava, Pozuelo de Calatrava, Torralba de Calatrava y Valenzuela de Calatrava.
Desde el Miércoles Santo hasta el Domingo de Resurrección, estas localidades forman un itinerario religioso, cultural y turístico en el que participan más de 50 cofradías y una veintena de bandas de música. Cada pueblo conserva sus propios ritos, pero todos comparten una identidad marcada por la antigua Orden de Calatrava.
El origen de muchas de estas tradiciones se remonta a las cofradías de la Vera Cruz y a las compañías militares surgidas durante los siglos XVI y XVII. De aquellas antiguas soldadescas proceden los armaos, hombres vestidos con llamativas armaduras, cascos con grandes penachos y uniformes que evocan a los soldados romanos que participaron en el prendimiento y la muerte de Jesucristo.
Armaos, monedas y ritos que no existen en ningún otro lugar
Los armaos son el gran símbolo de la Semana Santa del Campo de Calatrava. Desfilan al ritmo de tambores y cornetas, custodian las imágenes, protagonizan el Prendimiento y ejecutan movimientos militares como la espectacular Vuelta del Caracol, en la que las compañías forman una espiral humana ante cientos de espectadores.
Pero la Ruta de la Pasión Calatrava es mucho más. En Calzada de Calatrava se celebra cada Viernes Santo el Juego de las Caras, una tradición en la que se lanzan monedas al aire y se realizan apuestas vinculadas simbólicamente al reparto de las vestiduras de Cristo entre los soldados romanos.
También sobreviven el Canto de la Sentencia, las escenificaciones bíblicas, las mujeres vestidas con mantilla de blonda, la música procesional y una gastronomía en la que destacan los rosquillos, los barquillos y las Flores de Calatrava. Todo ello se desarrolla en un paisaje salpicado de fortalezas, volcanes y enclaves como Calatrava la Nueva o la monumental Plaza Mayor de Almagro.
Una tradición que ha pasado de los pueblos al mundo
El título internacional culmina un camino iniciado en 2007, cuando la celebración fue reconocida como Fiesta de Interés Turístico Regional. En 2016 obtuvo la declaración nacional y, una década después, da el salto definitivo al escaparate turístico mundial.
La Secretaría de Estado de Turismo ha valorado la continuidad histórica de los actos, la enorme participación vecinal y, especialmente, la cooperación entre diez municipios capaces de trabajar como un único territorio.
Porque durante esos días no hay diez pueblos separados. Hay una sola Pasión. Una celebración en la que las familias vuelven a ocupar las mismas calles, los niños heredan las armaduras de sus mayores y el sonido de un tambor basta para despertar siglos de memoria.
La Pasión Calatrava ya no pertenece únicamente a Ciudad Real. Desde ahora, también pertenece al mundo.