La villa romana de Las Tamujas, en Malpica de Tajo.

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21/7/2026

La villa romana de Las Tamujas, en Malpica de TajoHISPANIA NOSTRA

El tesoro romano oculto en Toledo que acabó convertido en una pocilga y hoy está siendo saqueado

Las Tamujas, en Malpica de Tajo, tuvo termas privadas, calefacción y valiosos mosaicos hoy desaparecidos

A orillas del Tajo, entre campos de cultivo de Malpica, sobrevive un tesoro arqueológico que durante siglos permaneció oculto bajo la tierra. Fue una imponente villa romana con baños privados, habitaciones calefactadas y elegantes mosaicos. Después acabó parcialmente convertida en una pocilga. Ahora, los expoliadores, la vegetación y décadas de abandono amenazan con hacer desaparecer sus últimos restos.

La villa romana de Las Tamujas, el yacimiento de época romana más conocido de Malpica de Tajo y su entorno, ha sido incluida en la Lista Roja de Hispania Nostra. La asociación califica su estado de conservación como «pésimo» y reclama una actuación inmediata para evitar una pérdida irreversible.

El enclave es de propiedad privada, está datado entre los siglos I y VI y figura en las cartas arqueológicas municipales. Sin embargo, esa consideración no ha impedido el deterioro de sus estructuras ni la desaparición de numerosos materiales.

Una villa con termas y calefacción

Las Tamujas fue estudiada en 1953 por Antonio Palomeque Torres y excavada parcialmente por el propio catedrático unos años después. Durante aquella intervención aparecieron varias estancias de la villa, mosaicos, un sistema de calefacción mediante hipocausto y la planta completa de otro edificio que fue interpretado como una posible iglesia.

El yacimiento se encuentra cerca de la desembocadura del arroyo Cedena en el río Tajo, un emplazamiento estratégico para una gran explotación agrícola. Aunque en Malpica se han documentado monedas correspondientes a los reinados de Augusto y Domiciano, la villa habría alcanzado su mayor esplendor durante el Bajo Imperio romano.

El conjunto estaba formado por dos grandes complejos. El primero habría sido la residencia del propietario de la explotación y contaba con unas instalaciones termales privadas. El segundo pudo utilizarse posteriormente como lugar de culto, posiblemente durante el periodo visigodo, aunque esta interpretación no es concluyente.

Las termas incluían una sala templada, otra caliente y varias piscinas. Bajo el suelo circulaba el aire procedente de los hornos gracias al hipocausto, un sofisticado sistema romano que permitía calentar las habitaciones y que funcionaba como una forma primitiva de calefacción radiante.

El portal de Caminos Naturales del Ministerio de Agricultura todavía describe el enclave como los restos de unas antiguas instalaciones termales con «suelos de mosaicos muy elegantes». Hoy, sin embargo, aquellos pavimentos ya no pueden contemplarse.

El «salón de los mosaicos» terminó como pocilga

La historia reciente de Las Tamujas resulta especialmente estremecedora. Ya en 1953 se conocía la aparición de piedras labradas y capiteles cuyo paradero actual se desconoce. Poco después de las excavaciones, el propio Palomeque comprobó que los mosaicos descubiertos habían comenzado a desaparecer.

El propietario de los terrenos dividió y techó el denominado «salón de los mosaicos». Una parte fue utilizada como pocilga, mientras que la otra se destinó a vivienda y conservó temporalmente algunos de aquellos pavimentos.

En la actualidad no se aprecia ningún resto de los mosaicos documentados durante las excavaciones. Aquellos suelos estaban decorados con motivos geométricos, hojas, flores, coronas de laurel, zarcillos y nudos de Salomón. Sus teselas combinaban tonos blancos, negros, rojizos, grises y azules. Todo ha desaparecido.

A merced de los expoliadores

La parte de la villa que nunca fue excavada continúa sin vallar y expuesta a los detectoristas de metales. Los trabajos agrícolas remueven fragmentos de mármol y otros materiales arqueológicos que quedan en la superficie y pueden ser recogidos con facilidad.

Hispania Nostra alerta de que el expolio ha alcanzado tal magnitud que quienes buscan monedas y objetos antiguos se han desplazado también a otros yacimientos de Malpica de Tajo y de municipios cercanos.

La posible iglesia también ha sufrido los efectos de la quema de rastrojos y del crecimiento de la vegetación. Aunque fue vallada, actualmente se puede acceder libremente a su interior.

La asociación reclama prospecciones arqueológicas urgentes para localizar y recuperar fragmentos de mármol, basas de columnas y otros materiales que todavía podrían conservarse. También pide proteger físicamente el enclave, controlar los accesos y documentar los restos antes de que sea demasiado tarde.

Con Las Tamujas, Castilla-La Mancha alcanza los 145 bienes culturales y naturales incluidos en la Lista Roja de Hispania Nostra. La provincia de Toledo suma ya 51. Detrás de esas cifras se encuentra ahora una villa que ha resistido casi dos milenios, pero que podría no sobrevivir a unas décadas más de abandono.

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