Libisosa, Lezuza, Albacete
La ciudad romana de Albacete que tiene nombre de hechizo de Harry Potter y casi tres mil años de historia
Libisosa, en Lezuza, conserva restos íberos, romanos y medievales en uno de los enclaves arqueológicos más singulares de Castilla-La Mancha
Podría ser un hechizo de Harry Potter, una palabra pronunciada con varita en mano en los pasillos de Hogwarts, pero Libisosa no pertenece al mundo de la magia. Existe de verdad, está en la provincia de Albacete y guarda bajo el Cerro del Castillo, junto a Lezuza, una de las historias más antiguas y fascinantes de Castilla-La Mancha.
Su nombre tiene algo de conjuro, pero lo que aparece en este enclave no es fantasía, sino arqueología. El actual Parque Arqueológico de Libisosa permite recorrer un espacio donde se superponen distintas épocas: desde la Edad del Bronce hasta el mundo íbero, la ciudad romana y la ocupación medieval. Un lugar en el que cada piedra parece añadir una frase más a una historia escrita durante siglos.
Un cerro para dominar los caminos
Libisosa no nació en cualquier sitio. Su ubicación, en lo alto del cerro, respondía a una razón estratégica: desde allí se controlaban rutas esenciales entre la Meseta, Andalucía, Levante y Extremadura. Esa posición convirtió el enclave en un punto clave para las comunicaciones, el comercio y el dominio del territorio.
Antes de Roma, el cerro estuvo ocupado por comunidades íberas vinculadas al mundo oretano. Después, con la expansión romana, Libisosa se transformó en una ciudad de gran importancia. Llegó a alcanzar el rango de colonia con derecho itálico bajo el nombre de Libisosa Forum Augustana, lo que confirma el peso que tuvo dentro de la organización romana de la zona.
Basílica Libisosa, Lezuza, Albacete
Las fuentes clásicas ya mencionaban esta ciudad antigua, pero han sido las excavaciones las que han permitido reconstruir poco a poco su verdadera dimensión. En el yacimiento se han documentado restos urbanos, estructuras defensivas, espacios comerciales y zonas vinculadas a la vida cotidiana. No fue solo un lugar de paso: fue una ciudad viva, próspera y conectada.
Una visita al pasado desde Lezuza
Hoy, Libisosa es uno de los grandes enclaves arqueológicos de Castilla-La Mancha. Su visita permite descubrir cómo fue evolucionando este territorio antes de los pueblos actuales, cuando las ciudades se levantaban sobre cerros, las murallas marcaban el límite de la vida urbana y los caminos decidían la fortuna de un lugar.
El parque arqueológico se encuentra en Lezuza, en la provincia de Albacete, y forma parte de los espacios patrimoniales visitables de la región. Además del yacimiento, la visita se completa con recursos interpretativos y una colección museográfica que ayuda a comprender la importancia histórica del conjunto.
Libisosa tiene un nombre que podría sonar a magia, pero su verdadero poder está en la historia. En sus restos conviven íberos, romanos y siglos de memoria. Y quizá por eso, al recorrer este cerro albaceteño, uno entiende que algunos lugares no necesitan hechizos para resultar extraordinarios.