Fachada del hospital de Hellín (Albacete)

Un hospital sin centro de hemodiálisis y su grito a la desesperada: la carta que alerta de una lucha olvidada

Juan Francisco Torres protagoniza la redacción de un relato sobre el centro de hemodiálisis aprobado para Hellín en 2024 y que ha quedado en el olvido tras años de lucha legada por el fotógrafo, Antonio Manzanares Palarea

La Asociación de Enfermos del Riñón de los Campos de Hellín y Sierras del Segura y Alcaraz vuelve a elevar el tono ante la falta de la Unidad de Hemodiálisis en el Hospital de Hellín. Las comarcas que representan a casi la mitad de provincia geográficamente se ven obligadas a desplazarse hasta la capital, pasando de largo por las puertas de un hospital a la espera de una promesa que no llega.

Las Cortes de Castilla-La Mancha aprobaron en 2024 la implantación de sus servicios, pero dos años más tarde, los enfermos renales del medio rural se ven sometidos a una burocracia lenta, con una promesa incumplida y pasando largas horas en carretera como rutina.

Este nuevo 'grito de desesperación' lo traslada Juan Francisco Torres, que lamenta como la lucha de un referente como Antonio Manzanares Palarea no fructifica. El fotógrafo nacido en Tobarra falleció hace cuatro años y hace dos se emitió el compromiso que venía a completar el esfuerzo de la reivindicación que abanderó en sus últimos años de vida.

Antonio Manzanares fue fotógrafo, profesor y escritor de hasta veinte libros publicados sobre la fauna y el medio natural. Su labor fue admirada por Félix Rodríguez de la Fuente. Sus últimos años abrazaron una reivindicación por el medio rural, que no llega y que Torres recupera para que la labor del fotógrafo tobarreño no sea en vano.

Cumplir con la lucha de Antonio Manzanares

El fotógrafo del medio natural nacido en Tobarra (Albacete), Antonio Manzanares PalareaCedida

El autor de la carta que protagoniza el artículo es el ya mencionado Juan Francisco Torres, que explica su compromiso y conocimiento de la causa por las enfermedades renales que desgraciadamente sufren tanto su padre como su madre. Todas las mañanas de los martes y los sábados deben desplazarse hasta Albacete para someterse a las sesiones de hemodiálisis.

Torres destaca la figura de Manzanares Palarea, en voz de su hija, Ruth Manzanares: «Mi padre dedicó su vida a registrar los cambios de la naturaleza, a entender que todo huye y evoluciona. Por eso le dolía tanto comprobar que la atención a los enfermos renales del medio rural estaba anclada en el pasado», recuerda.

Para ella, la ausencia de la unidad no representa solamente un incumplimiento político, es una falta de respeto a la memoria de quienes se fueron exigiendo justicia. «Él no pedía un favor para sí mismo; pedía un derecho para su comarca».

Tanto tiempo después de su aprobación se encuentran en el mismo punto de partida, con las mismas promesas sobre el papel pero con las ambulancias vacías de soluciones, es una muestra de que la sensibilidad institucional sufre de una ceguera crónica. Su última batalla fue una denuncia sobre ruedas; es desalentador ver que el fondo del encuadre apenas ha cambiado.

«El papel lo aguanta todo, pero los pacientes no»

Padres Juan Francisco TorresJ.F.T.

En su reivindicación, Torres reconoce recurrir a la fina ironía para sobrellevar la rutina y reconoce que las cosas sí han cambiado. «Afortunadamente, el viaje ya no es aquella tortura climática del pasado. Veo que las ambulancias actuales cuentan con un aire acondicionado que funciona en asfixiante verano y una calefacción digna para los inviernos de la provincia. Tampoco pretendo presentar esos desplazamientos como un suplicio diario: bien pensado, mis padres 'solo' pierden la mañana del martes y la del sábado».

«El verdadero problema no está en el habitáculo, ni muchísimo menos en el factor humano. De hecho, para mí es de justicia romper una lanza por el personal que sostiene el sistema público a pulso: la labor de los nefrólogos, las enfermeras y los propios conductores de ambulancia, tanto de Hellín como de Albacete, es sencillamente extraordinaria. Son profesionales ejemplares que, con una enorme calidad humana y médica, consiguen que un proceso tan duro resulte lo más llevadero posible».

«El auténtico calvario actual es, por tanto, puramente geográfico y administrativo. No me quejo del trato; me quejo del tiempo, ese tiempo que, cuando se pierde no se recupera. El problema son las horas muertas que mis padres —y tantos otros vecinos de la zona— pasan dentro de una ambulancia recorriendo kilómetros y más kilómetros inútiles para recibir un tratamiento que perfectamente podría administrarse junto a sus casas, en su hospital de referencia».

La carta concluye con destacando el consenso político logrado, el respaldo de las Cortes, así como la aprobación del presupuesto y el propio centro. «El papel lo aguanta todo; el tiempo de los pacientes, no». Torres finaliza expresando que no pretende recurrir al dramatismo, pero sí apelar a la lógica y a la eficiencia. «Ha llegado la hora de que la administración pública demuestre la misma profesionalidad que exhiben cada día médicos, enfermeros y conductores de ambulancia y revele, de una vez por todas, la fotografía de la sensatez que prometieron a las familias de Hellín».