Lagunas de Ruidera

Lagunas de RuideraGetty Images

Personas con discapacidad se convierten en los nuevos guardianes de las paradisíacas Lagunas de Ruidera

El Gobierno de Castilla-La Mancha adjudica a la Fundación Cadisla un servicio de información, sensibilización y vigilancia preventiva para proteger este espacio natural durante los meses de mayor afluencia

Las Lagunas de Ruidera cuentan este verano con unos nuevos guardianes. Personas con discapacidad vinculadas a la Fundación Cadisla trabajarán en la protección de uno de los espacios naturales más emblemáticos de Castilla-La Mancha, donde informarán a los visitantes y ayudarán a prevenir conductas que puedan dañar su valioso patrimonio.

El proyecto nace de la adjudicación a esta entidad del servicio de asistencia para la conservación de los valores naturales y la información sobre el uso adecuado del Parque Natural de las Lagunas de Ruidera. Las actuaciones se concentrarán en los montes de utilidad pública Hazadillas y Era Vieja, dos zonas incluidas en este entorno protegido.

La iniciativa combina la conservación ambiental con la creación de oportunidades laborales para personas con discapacidad. El delegado provincial de Desarrollo Sostenible en Ciudad Real, Agustín Espinosa, ha destacado que el proyecto ofrece un «doble beneficio» al proteger uno de los espacios naturales más valiosos de la región y favorecer, al mismo tiempo, la autonomía y la inclusión laboral de sus participantes.

Información y vigilancia durante los meses de mayor afluencia

El equipo de la Fundación Cadisla desarrollará tareas de información, orientación y sensibilización dirigidas a los miles de visitantes que acuden al parque en plena temporada estival. También colaborará en la difusión del recientemente aprobado Plan de Emergencias del Parque Natural entre los profesionales implicados en su aplicación.

Entre las actuaciones previstas se encuentra la concienciación sobre el riesgo de incendios forestales, especialmente elevado durante el verano. Los trabajadores informarán además de la necesidad de proteger las barreras de travertino, uno de los elementos geológicos más singulares y frágiles de las Lagunas de Ruidera.

El servicio incluye igualmente tareas de vigilancia preventiva para minimizar comportamientos que puedan poner en peligro el entorno y contribuir a que el uso turístico y recreativo sea compatible con la conservación de este espacio protegido.

Espinosa ha subrayado que la iniciativa demuestra que la contratación pública también puede convertirse en una herramienta de inclusión social. A su juicio, la colaboración entre la Consejería de Desarrollo Sostenible, el Parque Natural y la Fundación Cadisla permite que la protección del medio ambiente y la integración laboral avancen de forma conjunta.

Un paraíso natural con más de 300.000 visitantes al año

Las Lagunas de Ruidera reciben cada año a más de 300.000 personas atraídas por sus posibilidades para el baño, el senderismo, las rutas ciclistas, los deportes acuáticos y la gastronomía. Esa elevada afluencia convierte la información y la prevención en dos herramientas esenciales para evitar daños en uno de los enclaves naturales más conocidos de Castilla-La Mancha.

El delegado provincial ha animado a la ciudadanía a disfrutar durante el verano de este «auténtico paraíso natural», aunque ha apelado al civismo, la responsabilidad y el respeto. Su conservación, ha recordado, también depende del comportamiento de quienes lo visitan.

La participación de personas con discapacidad en proyectos de estas características permite, según Espinosa, visibilizar su talento y sus capacidades, además de aportar un importante valor social y ambiental. La colaboración con la Fundación Cadisla persigue así tres objetivos que discurren de la mano: promover la inclusión laboral, conservar el patrimonio natural y fomentar un uso responsable de los espacios protegidos.

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