Incendio Forestal
El incendio de Yeste (Albacete) que hizo huir a 1.300 personas y devoró más de 14.000 hectáreas
Este 7 de agosto se cumplen 32 años del comienzo del fuego que alcanzó también a Molinicos, se prolongó durante doce días y dejó una víctima mortal
Este 7 de agosto se cumplen exactamente 32 años del comienzo de una de las mayores catástrofes forestales sufridas por Castilla-La Mancha. Un incendio intencionado convirtió durante doce interminables días la Sierra del Segura en un territorio cercado por las llamas y obligó a cerca de 1.300 personas a abandonar sus hogares.
El fuego comenzó durante la tarde del domingo 7 de agosto de 1994 en el término municipal de Yeste. Las elevadas temperaturas, el viento y la complicada orografía favorecieron un avance que desbordó rápidamente los primeros esfuerzos de extinción. Las llamas atravesaron montes, cultivos y barrancos, alcanzaron el municipio vecino de Molinicos e incluso afectaron a terrenos próximos a Andalucía.
Cuando finalmente pudo darse por extinguido, el 19 de agosto, había arrasado 12.895 hectáreas forestales y otras 1.330 agrícolas. En total, 14.225 hectáreas reducidas a cenizas, según recoge el informe oficial del ICONA sobre los incendios forestales de aquel año.
Una evacuación sin precedentes
La dimensión de la emergencia obligó a desalojar numerosos núcleos dispersos por Yeste y Molinicos. Cerca de 1.300 personas tuvieron que dejar sus casas, muchas de ellas sin saber si encontrarían algo en pie a su regreso. El Ayuntamiento de Molinicos mantiene aquel incendio como uno de los acontecimientos más importantes y dolorosos de su historia reciente.
Durante los primeros días fueron evacuadas pedanías y aldeas, además de la residencia de ancianos de Yeste y varios campamentos juveniles. La amenaza llegó a ser tan grave que también se vació el depósito de butano situado a la entrada del municipio y se trasladaron cientos de bombonas para evitar una tragedia todavía mayor.
El incendio dejó, además, una víctima mortal. Antonio Elbal Lozano, de 69 años, perdió la vida cuando trataba de ayudar a controlar las llamas cerca del camino que comunicaba Raspilla y Boche con La Tejeruela. Su cuerpo fue localizado el 9 de agosto, mientras Yeste permanecía angustiada y el fuego continuaba avanzando por varios frentes.
Alrededor de 500 personas participaron en unas labores de extinción reforzadas con medios procedentes de Castilla-La Mancha, Murcia y Andalucía. El terreno escarpado, los fuertes vientos y los densos pinares complicaron durante días la entrada de las brigadas terrestres y la actuación de aviones y helicópteros.
Una cicatriz que volvió a abrirse
El desastre de Yeste formó parte del año más negro de la historia reciente de los incendios forestales en España. Durante 1994 ardieron alrededor de 437.000 hectáreas en todo el país. Más de 14.000 pertenecían únicamente a este rincón de Albacete.
La comarca consiguió recuperar buena parte de su paisaje, aunque la amenaza nunca desapareció. Yeste ya había sufrido en 1985 otro gran incendio que quemó 1.500 hectáreas y en 2017 volvió a contemplar cómo las llamas arrasaban unas 3.200, muchas de ellas situadas dentro del perímetro afectado en 1994.
Más de tres décadas después, la enorme cicatriz verdeada por el paso del tiempo continúa recordando lo ocurrido. Yeste logró levantarse, pero aquel agosto en el que cientos de familias tuvieron que huir mientras ardían sus montes permanece grabado en la memoria de toda la Sierra del Segura.