Castilla-La Mancha no tiene HimnoIA

El himno fantasma de Castilla-La Mancha que ningún Gobierno ha sido capaz de aprobar en 44 años

La norma ordenó en 1982 que una ley aprobara la composición oficial; el escudo se reguló al año siguiente, pero la música continúa pendiente

Castilla-La Mancha tiene bandera, escudo, un día oficial y una capital reconocida. Lo que no tiene es un himno. Y no porque sus impulsores se olvidaran de incluirlo cuando diseñaron la nueva comunidad autónoma, sino porque quedó expresamente prometido en su Estatuto hace ahora 44 años.

La Ley Orgánica 9/1982, de 10 de agosto, que aprobó el Estatuto de Autonomía de Castilla-La Mancha, cumple este lunes su cuadragésimo cuarto aniversario. La norma fue publicada en el Boletín Oficial del Estado el 16 de agosto de 1982 y entró en vigor un día después.

En sus primeras páginas aparecía un mandato que nunca se ha llegado a cumplir. El apartado tercero del artículo 5 establecía que «la región de Castilla-La Mancha tendrá escudo e himno propios» y añadía que una ley de las Cortes regionales determinaría ambos símbolos.

El escudo llegó rápidamente. El Parlamento autonómico aprobó la Ley 1/1983, de 30 de junio, que reguló el emblema dividido en dos partes: un castillo dorado sobre fondo rojo y un segundo campo de color blanco o plata, coronados por la Corona Real.

Con el himno, sin embargo, nunca se dio ese paso. Ninguna ley autonómica ha convertido una composición concreta en la canción oficial de Castilla-La Mancha.

Una banda sonora oficiosa

La ausencia de un himno no significa que hayan faltado candidatos. La composición que más veces ha ocupado ese espacio de manera oficiosa es la Canción del sembrador, perteneciente a la zarzuela La rosa del azafrán, estrenada en 1930 y compuesta por el toledano Jacinto Guerrero.

Sus primeros versos —«Cuando siembro voy cantando»— y su relación con el campo manchego la convirtieron durante años en una posible representante musical de la comunidad. La pieza ha sonado incluso en celebraciones institucionales. El acto del Día de Castilla-La Mancha celebrado en Puertollano en 2022, coincidiendo con el 40 aniversario del Estatuto, comenzó precisamente con esta canción.

Pero nunca fue aprobada oficialmente. Su identificación con La Mancha agrícola también ha generado dudas sobre su capacidad para representar la diversidad de una comunidad formada por Albacete, Ciudad Real, Cuenca, Guadalajara y Toledo, con territorios y tradiciones muy diferentes.

Otras composiciones, como el Canto a la Mancha, de Tomás Barrera, también han figurado entre las alternativas propuestas sin alcanzar el consenso necesario.

El último candidato

Uno de los intentos más recientes lo protagonizó el compositor José Zárate y Rodríguez de Gaspar, vinculado familiarmente a Mora, en Toledo. En 2021 presentó su Canto a Castilla-La Mancha, una obra sinfónico-coral concebida como regalo por el 40 aniversario de la autonomía.

La composición, de unos siete minutos, fue estrenada en Puertollano y posteriormente interpretada en diferentes puntos de la región. Su autor repartió las 24 páginas del manuscrito original entre ayuntamientos, diputaciones y otras instituciones de las cinco provincias.

Zárate defendió que su obra no debía convertirse en himno únicamente mediante un decreto, sino ser asumida primero por los castellanomanchegos. Pese a su recorrido institucional, tampoco ha recibido el reconocimiento legal como himno oficial.

La promesa vuelve a escribirse

La paradoja continúa incluso en la profunda reforma del Estatuto aprobada por las Cortes regionales en 2025 y actualmente en tramitación en el Congreso de los Diputados. Su artículo 4 vuelve a establecer que Castilla-La Mancha tendrá «escudo e himno propios en los términos establecidos por la ley».

El nuevo texto fue tomado en consideración por el Congreso en noviembre de 2025 y permanece en la Comisión Constitucional, pendiente de continuar su tramitación. Si finalmente sale adelante, la promesa del himno sobrevivirá al Estatuto de 1982, pero seguirá necesitando una ley regional y, sobre todo, una composición capaz de reunir el consenso político y social necesario.

Cuarenta y cuatro años después, Castilla-La Mancha continúa celebrando su Día de la Región sin una música oficial que todos puedan reconocer como propia. El himno permanece escrito en el Estatuto, pero todavía no puede escucharse.