Escuela Infantil Gloria Fuertes, Toledo

Escuela Infantil Gloria Fuertes, ToledoVirginia Seseña

La batalla por las escuelas infantiles sacude Toledo tras el amargo adiós de La Casita de Chocolate

El Ayuntamiento garantiza que los centros abrirán el 1 de septiembre, pero aún no desvela quién los gestionará; el PSOE acusa a Velázquez de forzar la salida de la empresa tras 15 años

La incertidumbre que rodea a las escuelas infantiles municipales de Toledo ha terminado por convertirse en una batalla abierta. El Ayuntamiento garantiza que los tres centros funcionarán con normalidad desde el próximo 1 de septiembre, pero todavía no ha revelado qué empresa asumirá provisionalmente su gestión tras la salida de La Casita de Chocolate.

La compañía, que lleva 15 años al frente del servicio, comunicó este lunes a las familias que no podía aceptar la fórmula temporal planteada por el Consistorio. Una decisión que justificó por la imposibilidad de organizar un curso completo con la amenaza de abandonar la gestión apenas unos meses después.

La despedida, adelantada por El Debate, estuvo cargada de emoción. La Casita de Chocolate recordó que fue la encargada de poner en marcha estos centros, formar sus equipos y acompañar durante estos años a miles de niños y familias.

«Esta decisión no ha sido fácil», reconocía la empresa en una carta en la que defendía que su rechazo no responde a una falta de voluntad. La compañía asegura que estaba dispuesta a continuar durante todo el curso, siempre que existiera un marco jurídico y económico estable.

El riesgo de dos cambios en seis meses

La fórmula ofrecida por el Ayuntamiento contemplaba una gestión provisional durante aproximadamente seis meses o hasta que se resolviera el procedimiento de contratación pendiente.

La Casita de Chocolate advertía de que aceptar esas condiciones podía provocar dos cambios de empresa gestora en menos de seis meses. El primero se produciría al comenzar el curso y el segundo si la compañía elegida provisionalmente no coincidiera con la adjudicataria definitiva.

A juicio de la empresa, esa posibilidad no ofrece la estabilidad que necesitan unos niños de entre cero a tres años. Comenzar un curso implica organizar los equipos, el periodo de adaptación, la alimentación, los proveedores, los materiales, la comunicación con las familias y todo el proyecto educativo anual.

«Ser responsables también significa saber cuándo una determinada solución no permite trabajar de la forma en la que entendemos que debe gestionarse una escuela infantil», explicaba la compañía.

El PSOE acusa a Velázquez de forzar la salida

La portavoz del Grupo Municipal Socialista, Noelia de la Cruz, responsabiliza directamente al alcalde, Carlos Velázquez, de la crisis y le acusa de haber «forzado la salida» de la empresa después de 15 años prestando el servicio.

De la Cruz considera que la gestión temporal propuesta por el Ayuntamiento resulta «inasumible» para garantizar la calidad y la estabilidad educativa. También reprocha al alcalde que continúe «de viaje» mientras las familias y las trabajadoras desconocen cómo se organizará el comienzo del curso.

El PSOE sostiene que la situación es consecuencia de la falta de previsión y planificación del Gobierno municipal. Los socialistas alertan especialmente sobre el futuro de las profesionales de las tres escuelas, que afrontan las semanas previas al inicio del curso sin conocer con qué empresa trabajarán.

El Ayuntamiento garantiza la apertura

Tras la carta de La Casita de Chocolate y las críticas del PSOE, el Ayuntamiento ha emitido un comunicado en el que garantiza que las escuelas abrirán el próximo 1 de septiembre y que el profesorado continuará desempeñando su labor con la futura adjudicataria.

El Consistorio atribuye el retraso al recurso presentado por La Casita de Chocolate contra la adjudicación del nuevo contrato. Esa reclamación provocó la suspensión automática del procedimiento e impidió formalizar la licitación hasta que se pronuncie el Tribunal Administrativo Central de Recursos Contractuales.

Según la versión municipal, se pidió a la empresa que continuara provisionalmente, pero esta condicionó su permanencia a una prórroga de un año. El Ayuntamiento sostiene que esa extensión no es jurídicamente posible, ya que la Ley de Contratos del Sector Público establece un máximo excepcional de nueve meses.

Para mantener el servicio, el Gobierno local impulsará ahora un contrato estrictamente temporal y estudia recurrir a un procedimiento negociado sin publicidad por razones de «imperiosa urgencia». Podrá dirigirse a otras empresas capacitadas para asumir la gestión, aunque todavía no ha comunicado cuál de ellas comenzará el curso.

La garantía municipal despeja una de las grandes preocupaciones de las familias: las escuelas abrirán. Sin embargo, sigue sin resolver la principal incógnita a pocas semanas del regreso de los niños a las aulas: quién estará al frente de unos centros que, después de 15 años, se preparan para despedirse de La Casita de Chocolate.

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