Batalla de Consuegra
El día que el Cid perdió a su único hijo varón en una sangrienta batalla en Toledo
Diego Rodríguez cayó ante los almorávides en Consuegra el 15 de agosto de 1097, una derrota que obligó a Alfonso VI a refugiarse tras los muros del castillo
n lo alto del Cerro Calderico, entre el castillo y los molinos de viento de Consuegra, permanece la memoria de una de las derrotas más dolorosas sufridas por los reinos cristianos durante la Edad Media. Allí, el 15 de agosto de 1097, murió Diego Rodríguez, el único hijo varón del Cid Campeador.
Tenía alrededor de 22 años y apenas dejó huella en las crónicas. Su figura quedó eclipsada por la enorme fama de su padre, Rodrigo Díaz de Vivar, y ni siquiera aparece mencionado en el Cantar de mio Cid. Sin embargo, su muerte en tierras de la actual provincia de Toledo está documentada en fuentes medievales y ha sido estudiada por historiadores como Gonzalo Martínez Díez. El Linaje de Rodrigo Díaz, escrito cerca de un siglo después, dejó constancia de que fue abatido en Consuegra.
La amenaza que avanzaba hacia Toledo
Para comprender cómo terminó el heredero del Cid combatiendo en La Mancha hay que retroceder hasta 1085. Alfonso VI había conquistado Toledo, un triunfo de enorme valor político y simbólico que alteró el equilibrio de poder en la Península.
Los debilitados reinos de taifas recurrieron entonces a los almorávides, una poderosa fuerza procedente del norte de África. Estos cruzaron el Estrecho, derrotaron a Alfonso VI en Sagrajas en 1086 y comenzaron a extender su dominio por al-Ándalus.
Once años después, el peligro volvió a aproximarse a Toledo. Alfonso VI reunió a sus hombres y decidió plantar cara al ejército almorávide en Consuegra, un enclave estratégico dominado por una fortaleza desde la que podía vigilarse la inmensa llanura manchega.
El monarca necesitaba refuerzos. Rodrigo Díaz de Vivar se encontraba en Valencia, ciudad que había conquistado en 1094 y gobernaba como señor independiente. La tradición sostiene que el Cid respondió enviando unos 300 caballeros encabezados por su hijo Diego Rodríguez. Aunque algunos detalles de aquel desplazamiento continúan abiertos al debate histórico, las fuentes coinciden en situar al joven junto al ejército de Alfonso VI durante la batalla.
Una trampa mortal bajo el castillo
El choque se produjo el 15 de agosto de 1097. La reconstrucción tradicional sostiene que los cristianos consiguieron romper inicialmente el centro de la formación enemiga, pero la caballería almorávide reaccionó envolviendo sus flancos.
Lo que parecía un avance terminó convertido en una trampa. Los hombres de Alfonso VI quedaron rodeados y el rey ordenó la retirada hacia Consuegra. En uno de los extremos de la formación combatía Diego Rodríguez junto a sus hombres. No logró replegarse y murió durante el enfrentamiento.
Los almorávides obtuvieron una victoria contundente. Alfonso VI consiguió refugiarse con los supervivientes en el castillo, donde resistió el posterior asedio antes de que el ejército enemigo se retirara. La fortaleza sobrevivió, pero el campo quedó cubierto por las pérdidas del ejército castellano-leonés.
Entre todos los muertos, ninguno tendría una repercusión personal tan profunda como Diego. Con él desaparecía el único hijo varón del Cid y, por tanto, la posibilidad de que el linaje del Campeador continuara directamente por vía masculina. Rodrigo Díaz todavía viviría cerca de dos años más: murió en Valencia en 1099.
El pueblo que vuelve cada agosto al año 1097
Consuegra no ha permitido que aquel episodio desaparezca. Desde 1997, centenares de vecinos se transforman cada verano en soldados castellanos, guerreros almorávides, mercaderes, artesanos, campesinos y habitantes de una población medieval amenazada por la guerra.
La celebración cumple en 2026 sus 30 años y está declarada Fiesta de Interés Turístico Regional. Cerca de 500 participantes convierten el municipio en un enorme escenario histórico con campamentos militares, un mercado medieval, representaciones teatrales y ceremonias en recuerdo de los caídos. Los actos centrales de esta edición se celebran los días 14, 15 y 16 de agosto.
El castillo acoge el Fonsado Castellano, una recreación de las horas previas al combate, mientras que la plaza de toros se convierte en el escenario de As-Satrany, un espectáculo que representa la batalla sobre un tablero de ajedrez humano. El programa culminará el domingo con la ceremonia fúnebre por la muerte de Diego Rodríguez y la Danza de la Muerte.
Nueve siglos después, Consuegra vuelve así a recordar al hijo casi desconocido del mayor héroe medieval español. El joven que salió a combatir bajo las órdenes de Alfonso VI y encontró la muerte a los pies de un castillo de Toledo, mientras su padre permanecía lejos, defendiendo Valencia.