Hospital Las Tiesas, Albacete
El hospital español que quiso enterrar los manicomios y fue construido como una pequeña ciudad
Las Tiesas abrió en Albacete en 1974 con capacidad para más de 300 pacientes, teatro, iglesia, jardines y espacios deportivos
En mitad de la llanura de Albacete, lejos del ruido de la ciudad, se levantó a comienzos de los años setenta un complejo que parecía más un pequeño pueblo que un hospital. Tenía pabellones residenciales, calles interiores, jardines, instalaciones deportivas, teatro, iglesia, tiendas y hasta peluquería. Todo estaba pensado para que más de 300 personas pudieran desarrollar allí su vida.
Era el Hospital Psiquiátrico Provincial Virgen de la Purificación, conocido popularmente como Las Tiesas. Un centro que nació con la ambición de convertirse en uno de los psiquiátricos más modernos de Europa y romper con la imagen sombría de los antiguos manicomios.
El proyecto fue encargado al arquitecto albaceteño Antonio Escario Martínez, una de las figuras más destacadas de la arquitectura española de la segunda mitad del siglo XX. Docomomo Ibérico fecha el diseño en 1967 y la finalización de las obras en 1972, aunque la inauguración oficial no se produjo hasta el 30 de mayo de 1974.
Hospital Las Tiesas, Albacete
Aquel día acudieron a Albacete los entonces príncipes Juan Carlos y Sofía. Las fotografías de la ceremonia se conservan todavía en el archivo de la Diputación de Albacete. El complejo había requerido una inversión de 125 millones de pesetas y fue presentado como un símbolo de modernidad sanitaria.
Una ciudad en medio del campo
La gran singularidad de Las Tiesas estaba en su arquitectura. En lugar de concentrar a los pacientes en un único edificio cerrado, Escario distribuyó las dependencias en diferentes pabellones comunicados entre sí y rodeados de naturaleza.
Era como una pequeña ciudad en medio del campo. Sus casi 30.000 metros cuadrados combinaban una escala monumental con espacios diseñados para resultar próximos y humanos.
El trazado seguía una geometría rigurosa, mientras que la iglesia y el salón de actos rompían deliberadamente ese orden. La luz natural, los patios y los jardines penetraban constantemente en los edificios. El ladrillo blanco recordaba a los pueblos de la zona y las cubiertas descendían por las fachadas para reducir visualmente la altura de los pabellones.
Hospital Las Tiesas, Albacete
No era únicamente una decisión estética. Sus responsables consideraban que la cercanía a la naturaleza, la amplitud de los espacios y la posibilidad de realizar actividades cotidianas podían ayudar al cuidado de los pacientes. La arquitectura debía formar parte de la terapia.
Sin embargo, el proyecto también encerraba una contradicción. A pesar de su voluntad innovadora, Las Tiesas continuaba siendo una gran institución situada muy lejos de Albacete, con pacientes separados de su entorno familiar y social. Era un manicomio mucho más humano, pero todavía pertenecía al modelo basado en la reclusión y las largas estancias.
Del hospital a la atención comunitaria
El cambio comenzó a materializarse en los años ochenta. Según el Archivo de la Diputación, el Hospital Psiquiátrico Virgen de la Purificación desapareció como institución en 1986.
El edificio pasó entonces a funcionar como Unidad Residencial Rehabilitadora, destinada a pacientes psiquiátricos crónicos y personas con discapacidades graves. Esta actividad continuó hasta 2006, cuando abrió una nueva Unidad de Media Estancia y la atención a la salud mental avanzó hacia recursos más pequeños e integrados en la comunidad.
Se cerraba así una etapa que había comenzado 32 años antes con la visita de los príncipes y la promesa de levantar uno de los hospitales psiquiátricos más avanzados de Europa.
La herencia que terminó en los tribunales
La historia de Las Tiesas guarda, además, un sorprendente episodio judicial. Los terrenos formaban parte de la herencia de Purificación Urrea, una mujer que había ordenado destinar su patrimonio a construir un hospital para niños pobres.
La Diputación defendió durante años que había cumplido esa finalidad asistencial con la construcción del psiquiátrico. Los tribunales determinaron, sin embargo, que Las Tiesas no era el hospital infantil exigido por la testadora. La institución provincial terminó obligada a devolver los bienes y a pagar 11 millones de euros por los rendimientos obtenidos de las fincas.
Más de medio siglo después de su construcción, el antiguo hospital conserva un extraordinario valor arquitectónico. Docomomo lo ha incluido como obra de Nivel A, categoría reservada para edificios de relevancia nacional o internacional.
Las Tiesas no consiguió acabar con los manicomios. Pero su arquitectura intentó transformar la manera de entenderlos y dejó en los campos de Albacete una de las ciudades sanitarias más singulares de la España del siglo XX.