Motel El Hidalgo, Valdepeñas, Ciudad RealEstudio Lamela

El motel que trajo el sueño americano a España nació en plena Mancha

El Hidalgo fue el primer motel de España y lo diseñó en 1959 Antonio Lamela, el arquitecto de las Torres Colón, para los viajeros que se dirigían desde Madrid a Andalucía

Un conductor que salía de Madrid rumbo a Andalucía en 1959 necesitaba alrededor de cuatro horas para llegar a Valdepeñas. Allí, en el kilómetro 193 de la antigua carretera de Cádiz, se encontraba con algo nunca visto hasta entonces en España: un alojamiento pensado para que el viajero pudiera detener el automóvil prácticamente delante de su habitación.

Era el Motel El Hidalgo, una especie de sueño americano plantado en mitad de la llanura manchega. Un complejo de edificios bajos, jardines, piscina y grandes carteles metálicos que anticipó una nueva forma de viajar por carretera. Lo diseñó Antonio Lamela, el arquitecto que años después firmaría uno de los edificios más reconocibles de Madrid, las Torres Colón.

La Casa de la Arquitectura considera que El Hidalgo fue el proyecto con el que se implantó por primera vez en España, bajo influencia norteamericana, el concepto de motel. Una revolución discreta que comenzó lejos de las grandes ciudades, a siete kilómetros de Valdepeñas.

Una carretera que empezaba a llenarse de turistas

Su construcción respondió a una transformación que estaba comenzando a cambiar España. El automóvil ganaba terreno, el turismo crecía y la carretera entre Madrid y Andalucía se convertía en una de las rutas más transitadas del país.

En 1951 habían llegado a España algo menos de 400.000 conductores extranjeros. En 1963 ya eran más de 5,8 millones. A ellos se sumaban los españoles que empezaban a descubrir las vacaciones y los largos viajes familiares por carretera.

El Hidalgo debía convertirse en un oasis para todos ellos. El proyecto original ocupaba cerca de siete hectáreas y contemplaba un edificio principal, 288 habitaciones, 167 plazas cubiertas para automóviles, otras 52 vinculadas al restaurante y espacio para siete autobuses. También incluía gasolinera, garajes y amplias zonas verdes.

Era una pequeña ciudad consagrada al coche. Sin embargo, aquella visión nunca llegó a completarse.

De 288 habitaciones a solo 36

Del ambicioso proyecto únicamente se ejecutó la primera fase. El resultado quedó reducido a un edificio central, 36 habitaciones, 32 plazas de aparcamiento, una zona recreativa y una piscina.

La esencia del motel norteamericano, no obstante, permanecía intacta. Las habitaciones estaban separadas de los servicios comunes y podían alcanzarse directamente desde el aparcamiento. Todas eran dobles y se distribuían en pequeños edificios de una o dos plantas, comunicados mediante pasarelas cubiertas y rodeados de jardines.

El conjunto tenía una marcada horizontalidad, reforzada por los grandes voladizos y las celosías. Antonio Lamela combinó el lenguaje racionalista internacional con materiales vinculados a la zona, como el ladrillo, la madera y el metal, utilizados sin ocultar sus texturas.

Pero sus elementos más llamativos eran tres torres metálicas colocadas estratégicamente para captar la atención de quienes circulaban por la carretera. La torre central tenía incluso una función práctica: avisaba desde la distancia de si quedaban habitaciones disponibles.

El arquitecto que después conquistó Madrid

El Hidalgo fue uno de los primeros grandes trabajos de un Estudio Lamela fundado apenas cinco años antes, en 1954. El proyecto dio notoriedad nacional a Antonio Lamela y abrió una trayectoria ligada durante décadas a hoteles, complejos turísticos y grandes infraestructuras.

Años más tarde llegarían las Torres Colón, proyectadas desde 1967, además de obras vinculadas al estadio Santiago Bernabéu y a la Terminal 4 del aeropuerto de Barajas. El archivo histórico de Estudio Lamela conserva El Hidalgo junto a esos grandes iconos de la arquitectura española.

El título de primer motel de España, eso sí, exige un pequeño matiz. Antes habían existido los llamados albergues de carretera, una red de doce establecimientos levantados entre 1931 y 1936 para alojar a automovilistas. El actual Parador de Manzanares, situado a unos 30 kilómetros, todavía conserva elementos de uno de ellos.

El Hidalgo fue diferente: nació expresamente inspirado en el modelo estadounidense, con las habitaciones vinculadas al automóvil y una arquitectura pensada para ser contemplada desde la carretera. Fue el primer motel moderno del país, aunque España acabaría adaptando el concepto y convirtiendo estos establecimientos en hoteles de carretera más convencionales.

Hoy, la Fundación Docomomo Ibérico lo cataloga sin actividad y lo incluye en el Plan Nacional de Conservación del Patrimonio Cultural del Siglo XX, con la máxima categoría de su registro. El proyecto nunca llegó a terminarse, pero aquellas 36 habitaciones bastaron para cambiar la historia del turismo español. El sueño americano de carretera comenzó, contra todo pronóstico, en plena Mancha.