(Foto de ARCHIVO)
Antiguo metraje grabado por Joaquín Fernández en los 40 y 50, con más de 750 metros de imágenes inéditas del pasado del pueblo

(Foto de ARCHIVO) Antiguo metraje grabado por Joaquín Fernández en los 40 y 50, con más de 750 metros de imágenes inéditas del pasado del puebloEUROPA PRESS

Amar y vivir hace un siglo: un tesoro de película gracias a un flechazo entre México y un pueblo de Toledo

Joaquín Fernández Perezagua viajó de México a Camarena (Toledo) para reencontrarse con sus raíces y descubrir un amor inesperado, que ni la Segunda Guerra Mundial pudo separar

La evolución del ser humano resultaría incomprensible sin dedicar un capítulo de extensa importancia a la irracionalidad del amor. Se han derramado ríos de tinta, millones de horas de grabaciones, pinturas, esculturas y demás expresiones artísticas para tratar de explicar un sentimiento difícil de encerrar en un concepto concreto.

La realidad del mundo actual muestra el amor más desvirtuado de todos los tiempos. Las redes sociales y los amores de película condicionan algo tan puro, tan simple como amar, pero es la condena de vivir de cara a la galería. Las grandes historias son aquellas que hasta hace no mucho eran lo cotidiano.

El amor se mercantiliza. Un 'like', aplicaciones de citas, compromiso reducido y relaciones que sin la dopamina que gobierna el mundo están condenadas a fracasar. No hace demasiado tiempo el amor era genuino, espontáneo y capaz de escribir las mejores historias hasta en el ambiente más mundano. Poco hay más democrático que amar.

En el municipio de Camarena en Toledo recuperan un «verdadero tesoro» que cuenta una historia de amor grabada en sus calles hace casi cien años. Cientos de metros de cinta grabado por Joaquín Fernández Perezagua, que en busca de sus raíces viajó de Méjico a Camarena en 1940 para enamorarse profundamente y por sorpresa, para inmortalizar la vida del pueblo con su cámara.

La memoria de la España rural

El amor de dos personas cualquiera grabado hace más de ochenta años también aporta material de enorme valor para asomarse a la vida del pequeño pueblo. La alcaldesa de Camarena, Sonia Seseña, celebra que las imágenes revivan «oficios y escenas cotidianas de un pueblo que no se parece en nada al de ahora».

Estas imágenes podrán verse en el mes de diciembre una vez concluya su trabajo de recuperación. Esta acción forma parte del proyecto denominado 'Memoria Viva de Camarena: Digitalización y Puesta en Valor del Patrimonio Fílmico Rural (1940-1960)', impulsado por la Comisión Organizadora del 875 Aniversario de la localidad en colaboración con el Ayuntamiento de Camarena.

Las Ayudas Sociales 2026 de la Fundación Eurocaja Rural han seleccionado a Camarena como uno de los 32 beneficiarios de 3.000 euros para recuperar, limpiar, estabilizar y digitalizar en alta definición cerca de 750 metros de películas domésticas en formato 8 milímetros y super-8 grabadas en el municipio entre las décadas de 1940 y 1960.

Las películas recogen escenas de gran valor histórico, social y etnográfico, como labores agrícolas tradicionales, trabajos ya desaparecidos, procesiones, celebraciones populares, escenas de infancia, costumbres, vestimentas y momentos de la vida cotidiana de Camarena en la España rural de mediados del siglo XX.

«Un verdadero tesoro»

Rafa Fernández López-Covarrubias, nieto de aquel mejicano que se enamoró en Camarena buscando sus raíces, relata como siempre han sabido que el metraje existía y lo han guardado a la espera de que los avances de la tecnología pudieran rescatar «un verdadero tesoro» de hace casi un siglo.

El 875 aniversario del pueblo es «un buen momento» para disfrutar imágenes nunca vistas como la historia de amor, la vida en el campo y sus labores en campañas como la vendimia.

«También imágenes de temas religiosos, comuniones, Corpus Christi o bodas», relata López-Covarrubias, que agrega que también hay «escenas familiares» en las que incluso él puede ver a antepasados de varias generaciones atrás.

El amor de México a Camarena

Joaquín Fernández Perezagua viajó en los años 40 de México hasta Camarena cruzando el Atlántico para reencontrarse con sus raíces, aunque pronto se vio obligado a regresar. «Ante la posibilidad de que España entrase en la Segunda Guerra Mundial, recogieron todo y regresaron a Méjico».

La estancia fue fugaz, pero recibió un amor inesperado. El 'flechazo' fue de tal envergadura que, pese a su partida, mantuvieron relación epistolar durante siete años de uno a otro lado del charco. En 1946, Joaquín regresó por fin a Camarena en busca de su enamorada y esta vez acompañado de la 'maquinita' con la que inmortalizaría el romance, que a la postre serviría de ventana al pasado.

Su nieto cuenta que «desde entonces se dedicó a grabar eventos. Hay grabaciones familiares de mis padres de pequeños, de abuelos, de bisabuelos, de mis tíos Joaquín y Ángel y muchas comuniones en las que siempre conocemos a alguien cercano». Al extenderse el rumor de que la cámara existía, Joaquín era reclamado en varios fastos locales, además de otras escenas como el Corpus Christi de Toledo.

El arqueólogo local Rubén Pérez forma parte del proyecto de recuperación y cataloga las imágenes de «auténtica joya» que «pone la piel de gallina. Finalmente la alcaldesa su agradecimiento a la familia Fernández López-Covarrubias por este trabajo de conservación, una forma cuidada de guardar las cosas de una manera muy sentida «para dar al pueblo una de las grandes emociones» de su historia reciente.

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