Santa Maria de Óvila© www.monestirs.cat

El monasterio de Guadalajara que un magnate desmontó piedra a piedra y se llevó a California

William Randolph Hearst compró Santa María de Óvila en 1931 y trasladó buena parte de sus piedras más de 9.000 kilómetros. Mientras una sala ha renacido en Estados Unidos, los restos que quedaron en Trillo continúan abandonados

A orillas del Tajo, cerca de Trillo, sobrevive el esqueleto de un monasterio con una historia difícil de encontrar en otro rincón de España. Santa María de Óvila no fue destruido por una guerra ni quedó sepultado bajo un pantano. Una parte considerable del conjunto fue desmontada, numerada, embalada y enviada a Estados Unidos por orden de uno de los hombres más poderosos del siglo XX.

El monasterio cisterciense había sido fundado en 1175 gracias a una donación de Alfonso VIII de Castilla. Durante siglos reunió dependencias románicas, pregóticas, góticas y renacentistas. Un incendio destruyó su archivo en el siglo XVIII y la desamortización de 1835 marcó el principio de su dispersión.

En 1928, el Estado vendió el edificio a un particular por 3.000 pesetas. Tres años después terminó en manos del magnate de la prensa William Randolph Hearst, que pretendía incorporar sus elementos arquitectónicos a una gran propiedad en California.

Piedras embaladas rumbo a América

El desmontaje se realizó de forma manual. Los sillares fueron numerados y bajados hasta el río para iniciar un viaje de más de 9.300 kilómetros. El historiador Francisco Layna Serrano alertó a las academias de Bellas Artes y de la Historia de lo que consideraba una expatriación del patrimonio español.

La reacción administrativa llegó demasiado tarde. Las ruinas fueron declaradas Monumento Nacional en junio de 1931, cuando buena parte de las piedras ya había salido de España.

Monasterio de ÓvilaCultura de Castilla-La Mancha

El proyecto de Hearst nunca se culminó. En 1941, el magnate vendió los restos a la ciudad de San Francisco por 25.000 dólares. Durante décadas permanecieron dispersos entre almacenes y el Golden Gate Park. La portada manierista encontró acomodo en el museo De Young, pero otras piezas fueron objeto de vandalismo y nuevos expolios.

Una iglesia en California y una ruina en Trillo

Parte de los sillares acabó en la abadía cisterciense de New Clairvaux, en Vina. Los monjes lograron reconstruir la antigua sala capitular, que fue completamente restaurada en 2016 y pasó a funcionar como iglesia permanente en 2018.

En Guadalajara, mientras tanto, permanecen los cimientos de la iglesia, la bodega medieval, algunos paredones, corrales y fragmentos del claustro. La gran nave llegó a utilizarse como garaje y almacén.

Monasterio de ÓvilaJesus Perez Pacheco

Santa María de Óvila es Bien de Interés Cultural y se encuentra en la Lista Roja de Hispania Nostra desde 2008. La historia del monasterio terminó partida entre dos continentes: una sala reconstruida y utilizada por monjes en California y unas ruinas abandonadas en el mismo lugar donde comenzaron a levantarse hace más de ocho siglos.