Cooperativa El Progreso de Villarrubia de los Ojos (Ciudad Real)
De 35 socios y 3.500 pesetas a conquistar el mundo: el gigante del vino que nació en La Mancha
El Progreso, considerada la cooperativa más antigua de Europa con actividad ininterrumpida, roza los 40 millones de euros de comercialización y vende sus productos en Estados Unidos, Europa y Asia
La historia de El Progreso comenzó con apenas 35 agricultores, un capital social de 3.500 pesetas y una necesidad compartida: encontrar una salida digna para sus productos. Más de un siglo después, aquella pequeña cooperativa fundada en Villarrubia de los Ojos, en Ciudad Real, se ha convertido en una potencia agroalimentaria que comercializa cerca de 40 millones de euros y lleva sus vinos más allá de las fronteras españolas.
A las puertas de cumplir 110 años en 2027, El Progreso exporta actualmente a Estados Unidos, distintos países europeos y varios mercados asiáticos. Su trayectoria ha estado marcada por un crecimiento constante que la ha convertido en la principal empresa de la localidad y en el centro de prácticamente toda su actividad vitivinícola y oleícola.
«El mundo era muy diferente a lo que vivimos ahora», explica su presidente, Jesús Julián Casanova. La cooperativa surgió, recuerda, ante las dificultades de unos agricultores que no encontraban compradores ni condiciones adecuadas para vender sus cosechas.
Aunque durante sus primeras cinco décadas su actividad fue más modesta, El Progreso nunca llegó a detenerse. Ni siquiera lo hizo durante la Guerra Civil, un hecho por el que Casanova la presenta como la cooperativa más antigua de Europa que ha mantenido su actividad de manera ininterrumpida.
Una empresa decisiva para todo un pueblo
El gran salto llegó en 1967, cuando se fusionó con otras dos cooperativas más pequeñas. A partir de entonces fue incorporando progresivamente buena parte de las bodegas del entorno de Villarrubia de los Ojos hasta alcanzar su dimensión actual.
El Progreso cuenta hoy con 50 trabajadores y continúa ampliando su plantilla. Cerca del 90 % de su facturación procede de la compra de uva y otros productos a sus propios socios, por lo que su impacto económico se extiende directamente a cientos de familias agricultoras.
La cooperativa también participa en un grupo de comercialización integrado por siete cooperativas en el área del aceite y cuatro en la del vino. En conjunto, estas entidades facturan alrededor de 70 millones de euros y representan a unos 4.500 socios, es decir, a otras tantas familias.
«Buscamos un modelo donde cada vez generemos más riqueza, crezcamos, creemos más trabajo y tengamos una mayor responsabilidad social cooperativa», sostiene Casanova.
Seis millones de litros y presencia internacional
La apuesta exterior comenzó a tomar fuerza entre 2007 y 2010, coincidiendo con la incorporación de técnicos jóvenes, el refuerzo del departamento de enología y la profesionalización del área comercial dedicada a la exportación.
Actualmente, El Progreso envasa cerca de seis millones de litros de vino al año. Aproximadamente la mitad se destina al mercado internacional y la otra mitad se comercializa dentro de España.
Estados Unidos se ha convertido en uno de sus principales destinos. Allí tiene una especial aceptación el formato bag-in-box de 20 litros. La penetración en Asia resulta más compleja por la menor tradición vinícola de algunos países, aunque la cooperativa ha conseguido abrirse paso también en estos mercados.
«No hay grandes secretos: ir a ferias, conocer clientes, visitarlos, adaptar los productos a sus necesidades y conseguir que repitan», resume su presidente.
El catálogo abarca desde pequeñas botellas hasta garrafas de dos y cinco litros y envases bag-in-box de tres, cinco, diez y veinte litros. Entre sus marcas destaca Viña Xétar, creada hace más de dos décadas como un mosto parcialmente fermentado y que posteriormente amplió su gama con versiones 0,0.
Sus vinos también han encontrado un hueco destacado en la coctelería y en el mercado de las mezclas. La clave, según Casanova, está en ofrecer una base de elevada calidad incluso cuando se comercializa en formatos de gran capacidad.
Detrás de la producción trabaja un equipo técnico de seis personas encargado de vigilar la elaboración, conservación, trazabilidad y embotellado. El enólogo y director técnico, Juan Nieto, señala que algunas variedades, como Sauvignon Blanc o Chardonnay, necesitan cuidados adicionales para mantener intactas sus características.
Mientras se aproxima su 110 aniversario, El Progreso todavía no ha decidido cómo celebrará la efeméride. Su presidente admite que una fecha tan redonda merece algún acto especial. El objetivo principal, sin embargo, permanece intacto desde aquel lejano nacimiento con 35 socios: continuar creciendo sin abandonar sus raíces.
«El mundo cambia y tendremos que seguir progresando y avanzando», concluye Casanova.