El Pitón Volcánico de CancarixTurismo de Castilla-La Mancha

El volcán de Albacete que dejó sus entrañas a la vista y creó una roca casi única en Europa

El domo de Cancarix se eleva 150 metros sobre la llanura y alberga unas excepcionales lamproitas conocidas como «cancalitas»

En mitad de una extensa llanura del término municipal de Hellín se levanta una gigantesca pared de piedra que parece colocada allí por alguna fuerza descomunal. Sus columnas verticales alcanzan hasta 70 metros de altura y permiten contemplar las entrañas de un volcán que entró en erupción hace millones de años.

Es el llamado Pitón Volcánico de Cancarix, uno de los paisajes geológicos más sorprendentes de Castilla-La Mancha y la prueba de que la provincia de Albacete también fue tierra de volcanes.

Este coloso de roca se encuentra en la Sierra de las Cabras, entre las pedanías de Agramón y Cancarix, junto a la autovía que conecta Albacete con Murcia. El Instituto Geológico y Minero de España lo considera un ejemplo excepcional de domo volcánico formado durante el Mioceno superior, en una etapa de actividad registrada hace entre 8,3 y 6,7 millones de años.

El resultado de aquel episodio es una prominente elevación que sobresale unos 150 metros sobre la llanura circundante y posee alrededor de un kilómetro de diámetro. Su tamaño y su extraordinario estado de conservación lo han convertido en uno de los edificios volcánicos más importantes del sureste de la península ibérica.

Una roca con nombre propio

Pero la verdadera rareza de Cancarix no se encuentra solamente en su forma. También está en la composición de las rocas que surgieron del magma.

El volcán está formado por lamproitas, unas rocas volcánicas con elevadas concentraciones de potasio y magnesio que resultan extremadamente poco habituales. En Europa apenas existen manifestaciones semejantes fuera del sureste de España y de la región italiana de la Toscana.

La composición de las rocas de Cancarix es tan excepcional que los geólogos terminaron utilizando una denominación ligada al propio lugar: cancalita. El IGME precisa que en este afloramiento fueron descritas las cancarixitas o cancalitas, unas variedades de lamproitas con unas características mineralógicas muy concretas.

Estas rocas ultrapotásicas aparecen únicamente en pequeños afloramientos aislados y que todavía existen incógnitas científicas sobre su origen y formación. Su excepcionalidad ha convertido el paraje en un enclave de enorme interés para geólogos y especialistas.

Paredes de hasta 70 metros

La imagen más espectacular del volcán aparece en su cuerpo principal. Allí, el enfriamiento y la contracción de la lava provocaron una llamativa disyunción columnar: la roca quedó dividida en grandes prismas que hoy forman escarpes casi verticales de hasta 70 metros.

En otras zonas puede contemplarse la llamada disyunción en bolas, donde la erosión ha redondeado las capas de roca hasta producir formas que parecen enormes esferas superpuestas.

Aunque tradicionalmente se ha conocido como pitón volcánico —una chimenea endurecida que queda al descubierto cuando desaparecen los materiales que la rodeaban—, investigaciones posteriores apuntan a una interpretación diferente. La estructura visible sería en realidad el relleno de lava de un conducto de salida o cráter ensanchado por sucesivas explosiones. Técnicamente, por tanto, se trataría de un domo volcánico, aunque el nombre popular y oficial de Pitón de Cancarix continúa plenamente arraigado.

Dos rutas para recorrerlo

El volcán fue declarado Monumento Natural en 1998 por su singularidad geológica, su valor paisajístico y su estado de conservación. Actualmente puede visitarse libremente durante todo el año.

Existen dos itinerarios señalizados. El primero tiene unos 700 metros, dificultad baja y una duración aproximada de 30 minutos. Conduce hasta un afloramiento secundario situado a unos 500 metros del cuerpo principal, considerado una antigua salida lateral del volcán.

La segunda ruta recorre unos cuatro kilómetros por la ladera sureste. Es de dificultad media, requiere alrededor de dos horas y asciende hasta una antigua cantera desde la que se pueden observar la estructura, la composición y las grandes columnas de roca del conjunto volcánico. En verano, la información oficial recomienda evitar las horas centrales del día y llevar agua y protección solar.

Más de siete millones de años después de su formación, Cancarix continúa dominando la llanura albaceteña. Una montaña nacida del fuego que no solo dejó al descubierto la fuerza de un antiguo volcán, sino también una roca tan extraña que acabó recibiendo su propio nombre.