Cerro Gordo, Volcanes de Calatrava

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El volcán de Ciudad Real que nació del fuego, fue cantera y hoy es una joya turística de la Unesco

Cerro Gordo, en Granátula de Calatrava, estrena centro de visitantes y aparcamiento para reforzar el tirón del Geoparque Volcanes de Calatrava

Ciudad Real tiene un tesoro bajo los pies. No es una metáfora: en pleno Campo de Calatrava, entre paisajes de viñas, pueblos históricos y antiguas explotaciones mineras, late una tierra marcada por el fuego. Allí se encuentra Cerro Gordo, el volcán de Granátula de Calatrava que fue cantera y que hoy se ha convertido en una de las grandes joyas turísticas y científicas del Geoparque Volcanes de Calatrava Ciudad Real, reconocido por la Unesco.

El enclave acaba de dar un nuevo salto con la inauguración de su Centro de Visitantes y de un aparcamiento renovado, una actuación incluida en el Plan de Sostenibilidad Turística en Destino del Geoparque y dotada con 319.982,46 euros. El objetivo es claro: mejorar la experiencia de quienes llegan hasta este espacio para descubrir, literalmente, el interior de un volcán.

Una cantera convertida en destino turístico

Cerro Gordo no es un geositio más. La antigua explotación minera permitió abrir una ventana excepcional al interior del edificio volcánico y convertir lo que durante años fue una cantera en un espacio de divulgación científica, turismo sostenible y conservación del patrimonio geológico.

Por sus sendas y pasarelas han pasado ya más de 70.000 personas, entre escolares, investigadores y visitantes atraídos por uno de los enclaves más singulares del interior peninsular. La alcaldesa de Granátula de Calatrava, Yolanda de la Cruz, lo define como el «corazón del Campo de Calatrava» y uno de los principales recursos turísticos de la provincia.

El gran relato volcánico de Ciudad Real

El presidente de la Diputación de Ciudad Real, Miguel Ángel Valverde, reivindica Cerro Gordo como uno de los grandes activos del geoparque y como ejemplo de cómo pueden convivir la actividad minera, la investigación científica, la cultura, la conservación y el turismo.

El nuevo centro de visitantes busca reforzar ese relato. La Diputación sostiene que este enclave debía formar parte de las inversiones del plan turístico por su peso dentro del conjunto del geoparque, que se extiende por 4.383 kilómetros cuadrados y agrupa 40 municipios de la provincia. La web oficial lo presenta como un territorio donde los volcanes son testigos de un patrimonio natural excepcional, con paisajes vinculados al Campo de Calatrava, el Valle de Alcudia, Sierra Madrona y la Mancha Húmeda.

La Unesco destaca además que el Geoparque Volcanes de Calatrava Ciudad Real conserva una historia geológica de más de 600 millones de años y reúne tres grandes áreas de relevancia internacional: el distrito minero de Almadén, el yacimiento carbonífero de Puertollano y la región volcánica del Campo de Calatrava.

Fuego, ciencia y futuro rural

Durante la visita guiada, el profesor de la Universidad de Castilla-La Mancha y miembro de GEOVOL Rafael Becerra explicaba que la región volcánica del Campo de Calatrava se formó durante más de siete millones y medio de años mediante erupciones que dieron lugar a conos de piroclastos, maares, coladas de lava y otros elementos que hacen de este territorio uno de los paisajes geológicos más llamativos de Europa.

Pero el proyecto mira también al futuro. Las administraciones defienden que el geoparque puede convertirse en una herramienta contra la despoblación, capaz de atraer visitantes, generar actividad económica y dar nuevas oportunidades a los pueblos de la comarca.

Cerro Gordo resume como pocos lugares esa transformación: nació del fuego, fue cantera, se abrió a la ciencia y hoy se presenta como una puerta de entrada a la Ciudad Real más inesperada. Una provincia que no solo presume de historia, vino o patrimonio, sino también de volcanes. Y que ahora quiere que el mundo los descubra.

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