Voluntarios trabajan entre los escombros de edificios colapsados en La Guaira (Venezuela).
Doble terremoto
Delcy Rodríguez y Diosdado Cabello se niegan a que Colombia lidere la reconstrucción de viviendas
Delcy Rodríguez y Diosdado Cabello, prefieren dilatar la reconstrucción de Venezuela antes que aceptar la ayuda experta e inmediata de su vecina Colombia.
El presidente electo, Abelardo de la Espriella, se ofreció a enviar a sus mejores equipos técnicos de ingenieros militares para comenzar la limpieza del terreno y edificación de viviendas en las zonas más afectadas, una misión que se llevaría a cabo cumpliendo las normativas anti sísmicas con empresas público privadas, sin descartar Venezuela
La idea fue rechazada de inmediato por los hermanos Rodríguez y el hombre por el que Estados Unidos ofrece una recompensa de 25 millones de dólares, pero trabaja codo a codo con él en Venezuela, Diosdado Cabello.
A dos semanas del doble terremoto que dejó, oficialmente, más de 4.300 muertos, sin mencionar las decenas de miles de desaparecidos, De la Espriella propuso que «la reconstrucción de Venezuela luego del terremoto tiene que hacerla Colombia» y señaló que sería una labor conjunta entre sus ingenieros militares y la empresa privada.
El canciller venezolano, Yvan Gil, siguiendo instrucciones de la sucesora de Nicolás Maduro, respondió en un comunicado en redes sociales que su gobierno ha «observado con extrañeza» estas afirmaciones y descartó su colaboración.
«Corresponde exclusivamente al Estado venezolano la conducción, planificación y ejecución del proceso de recuperación, reconstrucción y desarrollo integral de las zonas afectadas» por los temblores, sostuvo.
De la Espriella, afín a Donald Trump, salió a matizar el sábado que «en ningún momento se planteó desconocer la soberanía de Venezuela ni sustituir las responsabilidades que corresponden a sus autoridades».
Añadió que la reconstrucción «puede beneficiarse de la solidaridad internacional, de la experiencia técnica de países vecinos (...) con pleno respeto por el derecho internacional».
De la Espriella dijo el viernes que planteará su idea a Estados Unidos, que ejerce una fuerte presión sobre la presidenta interina, Delcy Rodríguez.
Hasta el mandatario saliente de Colombia, Gustavo Petro, apoyó que Bogotá debe actuar ante las necesidades de Venezuela por su vecindad y por «la altísima presencia de colombianos» en esa nación.
«La responsabilidad no puede recaer solo en el Estado y gobierno venezolano (más allá de preferencia ideológicas): el gobierno colombiano debe actuar tanto en proporción a la gravedad de la tragedia como a la presencia de la comunidad colombiana», indicó Petro el sábado por X.
Agregó que «se debe hacer un importante esfuerzo adicional por parte de este gobierno», que concluirá el 7 de agosto.
De acuerdo con el último balance oficial, el doble seismo en Venezuela deja al menos 4.333 muertos y 16.740 heridos.
Aunque las cifras oficiales hay que tomarlas con pinzas, el gobierno contabiliza 17.907 personas sin vivienda por los destrozos. Más de 800 edificaciones afectadas (varios miles según otras fuentes), de las cuales 190 sufrieron colapso total, pero el régimen guarda silencio sobre el número de desaparecidos que, según organizaciones internacionales es de no menos de 35.000.