Francisco García Pavón
El manchego que llenó Tomelloso de crímenes y creó al detective que conquistó TVE
Francisco García Pavón nació hace 107 años y convirtió al jefe de la Guardia Municipal, Plinio, en uno de los grandes pioneros de la novela policíaca española
Los crímenes no sucedían en las calles lluviosas de Londres ni en los bajos fondos de Nueva York. Ocurrían entre bodegas, casinos, carros, vendimias y conversaciones a la puerta de casa. Francisco García Pavón hizo de Tomelloso un inesperado escenario policíaco y creó allí a Plinio, un investigador capaz de resolver los casos más difíciles sin abandonar La Mancha.
Este 24 de septiembre se cumplen 107 años del nacimiento del escritor que abrió un camino propio dentro de la literatura española. García Pavón llegó al mundo en Tomelloso en 1919 y convirtió su localidad natal en mucho más que el decorado de sus libros. Sus calles, sus costumbres y hasta la forma de hablar de sus vecinos quedaron atrapadas en las historias de Manuel González, conocido como Plinio, jefe de la Guardia Municipal y uno de los detectives más famosos de las letras españolas.
El personaje apareció por primera vez en 1953, en el cuento De cómo el Quaque mató al hermano Folión, publicado en la revista Ateneo. García Pavón llevó después a Plinio hasta Los carros vacíos, una historia ambientada en el Tomelloso de los años veinte, aunque el verdadero reconocimiento llegaría a finales de la década de los sesenta.
Plinio no se parecía a Sherlock Holmes ni a los investigadores de la novela negra estadounidense. No necesitaba sofisticados laboratorios ni grandes persecuciones. Su principal herramienta era el conocimiento de las personas. Escuchaba conversaciones, observaba gestos, recorría las calles y se apoyaba en su inseparable don Lotario para desentrañar los secretos que se escondían detrás de la aparente tranquilidad manchega.
García Pavón logró así algo poco habitual hasta entonces: construir novelas policíacas profundamente españolas. En ellas, el misterio convivía con el humor, las expresiones populares, la gastronomía y el retrato de una sociedad rural que comenzaba a transformarse. Tomelloso dejaba de ser únicamente el lugar donde ocurrían los crímenes para convertirse en un personaje más.
El Premio Nadal que consagró a Plinio
La carrera literaria del escritor manchego había comenzado mucho antes. Su primera novela, Cerca de Oviedo, publicada en 1946, quedó finalista del Premio Nadal. Después llegaron numerosos cuentos, ensayos y trabajos relacionados con el teatro, además de su labor docente y editorial.
El gran salto de Plinio se produjo con El reinado de Witiza, reconocida con el Premio de la Crítica, y con Las hermanas coloradas, la novela con la que García Pavón ganó el Premio Nadal de 1969. El galardón confirmó el éxito de un personaje que había conseguido llevar el género policíaco hasta el corazón de La Mancha.
Las hermanas coloradas
A partir de entonces se sucedieron títulos como El rapto de las sabinas, Una semana de lluvia, Voces en Ruidera, Vendimiario de Plinio o El hospital de los dormidos, la última novela policíaca del autor y el cierre de su célebre ciclo.
De las calles de Tomelloso a las pantallas de toda España
La popularidad de Plinio terminó llevando sus investigaciones a Televisión Española. La serie fue rodada en 1971 bajo la dirección de Antonio Giménez-Rico y comenzó a emitirse en 1972. Antonio Casal interpretó al jefe de la Guardia Municipal y Alfonso del Real dio vida a don Lotario.
Plinio
La producción se filmó en escenarios naturales de Tomelloso y fue rodada en color, algo todavía excepcional en la televisión española de aquellos años. Millones de espectadores pudieron conocer así las calles, los paisajes y los personajes creados por García Pavón.
Plinio
Francisco García Pavón murió en Madrid el 18 de marzo de 1989, pero Plinio nunca abandonó del todo Tomelloso. La biblioteca municipal lleva hoy el nombre del escritor y sus novelas continúan recordando al hombre que convirtió un pueblo manchego en territorio de misterio.
Más de siete décadas después de su primera aparición, aquel policía de pueblo sigue ocupando un lugar esencial en la historia del género. Antes de que la novela negra española llenara las librerías de investigadores, comisarios e inspectores, García Pavón ya había colocado a Plinio frente a un crimen, rodeado de vecinos y bajo el cielo inmenso de La Mancha.