Barrancas de Burujón, ToledoAntonio Garballo

El volcán abierto en canal y otros cuatro paisajes de Castilla-La Mancha que parecen sacados de otro planeta

Cañones rojizos, cráteres, simas gigantes y una ciudad encantada forman este recorrido por las cinco provincias de la región

Castilla-La Mancha es conocida en todo el mundo por sus llanuras, sus molinos de viento y las ciudades históricas de Toledo y Cuenca. Sin embargo, fuera de las rutas más habituales guarda paisajes capaces de desmontar esa imagen en apenas unos kilómetros. Lugares donde la tierra se abre, muestra su pasado volcánico o levanta enormes paredes rojizas junto al agua.

El volcán abierto en canal de Albacete

El Pitón Volcánico de CancarixTurismo de Castilla-La Mancha

En el término municipal de Hellín se levanta el pitón volcánico de Cancarix, una formación que rompe de manera abrupta la extensa llanura que la rodea. Su aspecto resulta todavía más sorprendente al conocer lo que se encuentra a simple vista.

La erosión ha dejado al descubierto la antigua chimenea del volcán, permitiendo observar su estructura interna. Las paredes rocosas alcanzan los 70 metros de altura y forman columnas casi verticales que convierten este monumento natural en uno de los paisajes geológicos más singulares del sureste peninsular.

El volcán de Cancarix fue declarado Monumento Natural en 1998 y sus rocas son tan poco frecuentes en Europa que algunas han recibido una denominación vinculada al propio enclave.

El gran cañón rojizo de Toledo

Barrancas de Burujón, ToledoAntonio Garballo

A unos 30 kilómetros de Toledo, el terreno se corta de manera repentina sobre las aguas del embalse de Castrejón. Son las Barrancas de Castrejón y Calaña, conocidas popularmente como las Barrancas de Burujón.

El río Tajo y la erosión han modelado durante millones de años unas cárcavas arcillosas que superan los 100 metros de altura en algunos puntos. El contraste entre las paredes rojizas, el agua y el cielo ha provocado que este espacio sea comparado con los grandes cañones americanos.

Una senda ecológica de unos cuatro kilómetros conecta sus principales miradores. El Pico del Cambrón es el punto más elevado y uno de los lugares desde los que mejor se contempla este paisaje, especialmente cuando la luz transforma el color de la arcilla.

Los 22 agujeros gigantes escondidos en Cuenca

Torcas de Palancares, CuencaAire Nómada

Las Torcas de Palancares forman uno de los conjuntos geológicos más llamativos de la Serranía de Cuenca. Son 22 enormes depresiones originadas por el hundimiento de los techos de antiguas cavernas.

Cada torca posee su propio nombre, heredado de la tradición popular. Entre ellas se encuentran la Torca de la Novia, la del Lobo, la de los Avellanos o la del Agua. Algunas aparecen cubiertas por la vegetación, mientras que otras dejan a la vista sus paredes y su gran profundidad.

El paraje está rodeado por pinos y sabinas centenarios. Su subsuelo actúa como un inmenso colador por el que se infiltra casi toda el agua de lluvia, circunstancia que explica el nombre de Tierra Muerta con el que también se conoce la zona.

La ciudad encantada de piedra roja de Guadalajara

Chequilla, GuadalajaraTurismo de Castilla-La Mancha

Chequilla, en el Señorío de Molina, parece haberse levantado dentro de un escenario fantástico. Las casas conviven con enormes bloques de arenisca rojiza que la erosión ha convertido en torreones, pasillos, puentes naturales y formas difíciles de imaginar.

El resultado es una pequeña ciudad encantada natural. El agua, el hielo y el viento han aprovechado las fracturas de las rocas para crear un laberinto que rodea el casco urbano.

El enclave forma parte del Geoparque Molina-Alto Tajo y de una ruta en la que también pueden contemplarse fósiles marinos de hace más de 430 millones de años y rocas transportadas por icebergs durante antiguas glaciaciones.

El volcán de Ciudad Real que puede recorrerse

Volcán Cerro GordoPaleoDiseño2

Entre Almagro y Granátula de Calatrava se encuentra Cerro Gordo, uno de los volcanes mejor conservados y preparados para su visita de la Península Ibérica.

El espacio permite caminar junto a un gran cráter, observar antiguas coladas de lava y distinguir depósitos de materiales expulsados durante sus diferentes erupciones. Una antigua explotación minera fue transformada en 2016 en un museo al aire libre con pasarelas y paneles explicativos.

Cerro Gordo forma parte del Campo de Calatrava, una de las zonas volcánicas más importantes de la Península. Un paisaje inesperado bajo una provincia que guarda cráteres, manantiales de origen volcánico y centenares de antiguos edificios eruptivos.

Estos cinco lugares demuestran que Castilla-La Mancha no es únicamente una extensa llanura. Bajo sus pueblos, montañas y campos se esconde una historia geológica de millones de años que todavía puede contemplarse a simple vista.