Dehesa
Tres fincas de Toledo se convierten en laboratorio europeo para frenar la enfermedad que mata las dehesas
La Junta ensaya en Lagartera y Velada nuevas medidas contra la seca, que provoca la pérdida progresiva del arbolado y reduce la producción de bellota y pastos
Tres fincas particulares de la provincia de Toledo se han convertido en el escenario de una experiencia piloto para proteger las dehesas frente a una de sus principales amenazas. El Gobierno de Castilla-La Mancha está probando en terrenos situados en Lagartera y Velada diferentes medidas destinadas a combatir la seca y reforzar la capacidad de estos ecosistemas para resistir los efectos del cambio climático.
La iniciativa forma parte del proyecto europeo Social Forest, en el que participan entidades y administraciones de España, Francia y Portugal. Su finalidad es diseñar una estrategia conjunta de gestión forestal que permita anticiparse a enfermedades, incendios y otros daños que amenazan la conservación de los bosques.
La directora general de Medio Natural y Biodiversidad, Susana Jara, ha presentado las actuaciones que está desarrollando Castilla-La Mancha.
Un plan para anticiparse a la seca
El Ejecutivo regional trabaja en un plan de acción centrado en la prevención, gestión y restauración de las dehesas afectadas por la seca, una enfermedad destructiva del suelo que puede provocar la pérdida progresiva del arbolado.
El objetivo es disponer de una herramienta técnica para toda Castilla-La Mancha que no se limite a tratar los árboles cuando ya están dañados. El documento deberá permitir prevenir la aparición de la enfermedad, realizar diagnósticos, evaluar los riesgos, seleccionar las intervenciones más adecuadas y establecer medidas posteriores de restauración y seguimiento.
Este trabajo se completa con la experiencia que se desarrolla en las tres fincas privadas de Lagartera y Velada. En ellas se están aplicando algunas de las medidas incluidas en la Estrategia Forestal Transnacional elaborada dentro del proyecto europeo.
Las actuaciones pretenden mejorar la resistencia de las dehesas frente al cambio climático y otras alteraciones, evitando que las enfermedades reduzcan paulatinamente el número de árboles o afecten a la producción de bellota y pastos.
Menos incendios y más actividad rural
Además de proteger la biodiversidad, la estrategia persigue disminuir el riesgo de incendios forestales y favorecer nuevas oportunidades económicas en las zonas rurales. La Junta considera que la conservación de las dehesas debe abordarse de manera integral, combinando protección ambiental, aprovechamiento sostenible de los recursos y desarrollo económico.
Castilla-La Mancha compartirá los resultados de sus actuaciones con los demás territorios que forman parte de Social Forest. En España también participan Castilla y León y la Región de Murcia, mientras que en Francia están representadas Occitania y Nueva Aquitania y, en Portugal, la región del Alentejo.
El proyecto reúne a administraciones públicas, entidades científicas y representantes del sector forestal para intercambiar las conclusiones obtenidas en las diferentes experiencias piloto.
Social Forest comenzó en enero de 2024, cuenta con un presupuesto de 1,9 millones de euros y concluirá en diciembre de 2026. Para entonces, sus participantes esperan disponer de un modelo compartido que ayude a preparar los ecosistemas forestales del suroeste europeo ante el avance del cambio climático.