(Foto de archivo) TemporeroASAJA

Albacete juzga a un temporero rumano acusado de agredir sexualmente a una mujer amenazándola con ir a por una pistola

El acusado amenazaba a la víctima con ir a por una pistola si no guardaba silencio para forzarla en diversas ocasiones hasta que la víctima consiguió grabar una nota de voz para formular la denuncia

Albacete repite un nuevo episodio protagonizado por uno de los temporeros afincados en viviendas dispuestas para los trabajadores agrícolas en los cultivos próximos a la ciudad. Un hombre de origen rumano se enfrenta hasta a 25 años de prisión acusado de agresión sexual continuada y secuestro a otra mujer temporera en el año 2024.

Los hechos acontecieron durante la campaña de aquel verano. El temporero procedente de Rumanía, residió durante unos meses en Albacete mientras trabajaba en faenas agrícolas de temporada, en un inmueble alejado del núcleo urbano compartido con otros trabajadores del campo, entre ellos la víctima B., que contaba con 22 años de edad en el momento de los hechos.

En el mes de agosto empezó un auténtico infierno para la víctima. A mediados del mes, rechazó rotundamente la insistencia del temporero rumano para mantener relaciones sexuales con ella. El día 22, alrededor de las 22.00 horas, el varón aprovechó la ausencia de sus compañeros para acceder al dormitorio de la víctima, quitarle su teléfono móvil y propinarle diversas bofetadas para finalmente agredirla sexualmente.

La Fiscalía apunta que durante la agresión amenazó reiteradamente a la víctima con ir a por una pistola como no guardara silencio. Las agresiones continuaron. En otra ocasión, el acusado irrumpió en el dormitorio a pesar de haber cerrado ella con un candado la estancia, haciendo uso nuevamente de agresiones físicas y amenazas para forzarla sexualmente.

«Se lo iba a pasar muy bien»

Por medio de amenazas y diferentes actos violentos, el temporero rumano continuó forzándola. mientras la víctima reiteraba que la dejara en paz hasta el punto de ofrecerle dinero para que cesaran las agresiones. Durante todo este periodo, la víctima vivió sin salir de su dormitorio.

En el último de los episodios, según describe la acusación, sabedor de que se aproximaba el regreso de varias de las personas que habitaban el inmueble, manifestó a B. que «iba a ser la última noche que iban a estar solos» y que «se lo iba a pasar muy bien».

Durante los hechos, B., consciente de que antes de cada agresión sexual le arrebataba el móvil, y previendo un comportamiento similar, dejó el dispositivo grabando un audio. Tras el regreso de los compañeros de piso, B. se personó en dependencias policiales en fecha de 26 de agosto de 2024 formulando la denuncia de los hechos. Seguidamente, las fuerzas de seguridad procedieron a la detención del acusado, que ha permanecido en prisión provisional por esta causa desde el 30 de agosto de 2024.

Según la Fiscalía, los hechos son constitutivos de un delito continuado de agresión sexual, por el que solicita una pena de 20 años de prisión, así como un delito de detención ilegal, por el que solicita 5 años de prisión.

Además, reclama una medida de libertad vigilada durante 10 años posterior a la pena privativa de libertad, así como el pago de una indemnización de 20.000 euros a la víctima en concepto de responsabilidad civil. Este miércoles continuará el juicio, tras haberse pospuesto en abril «al no localizarse a la denunciante y principal testigo, la propia víctima».