Vagones descarrilados en la zona del accidente ferroviario en Urda

Vagones descarrilados en la zona del accidente ferroviario en UrdaEP

Ingenieros insisten en una investigación independiente ante el choque de trenes de Urda: «Es indispensable»

La Asociación de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos del Estado reitera que centrar el relato en un eventual error individual «supondría renunciar a comprender las posibles deficiencias sistémicas y organizativas que deben ser objeto de análisis»

la Asociación de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos y de la Ingeniería Civil fue una de las primeras entidades en señalar al culpable de lo acontecido en la tragedia ferroviaria de Urda. El evitable choque de los trenes AVE e Iryo se ha cobrado, al menos, 69 vidas que merecen una honesta investigación para averiguar que puntos del sistema fallaron hasta dar nombres y apellidos a la concatenación de desgracias.

Dos accidentes en 2026 que arrebatan la vida de 115 personas no pueden ser fruto de la casualidad. José Trigueros, presidente de la mencionada asociación apuntaba que «no puede ser que nuestras infraestructuras estén dirigidas por gente incompetente, que debería ocuparse de su Ministerio y no de poner tuits. Es una vergüenza cómo están nuestras infraestructuras. Yo hago responsable al ministro».

En este sentido, a las pocas horas del accidente y mientras el Gobierno ya insistía en un exclusivo «fallo humano», los ingenieros ya respondieron en rechazo a tal hipótesis y apuntando al sistema de seguridad y sus protocolos. Ahora, con el debido respeto a las víctimas y en honor a su memoria, exigen una investigación técnica del siniestro «rigurosa, objetiva e independiente» sin interferencias que puedan edulcorar la realidad de lo acontecido y las pertinentes responsabilidades.

Independencia para superar la «presión política»

Los funcionarios del Cuerpo de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos del Estado apuntan que «la gravedad de lo sucedido exige una respuesta a la altura de sus consecuencias». Es «imprescindible esclarecer las circunstancias del accidente, identificar los factores que hayan podido contribuir a él y adoptar las medidas necesarias para evitar que una tragedia de estas características vuelva a producirse».

En este contexto, recuerda que «la independencia de la investigación es una condición indispensable» y exige que sus compañeros de la autoridad investigadora (AITAT) «dispongan de plena autonomía, medios suficientes y libertad para analizar todas las circunstancias concurrentes, formular sus conclusiones y emitir las recomendaciones que consideren oportunas».

Al hilo de esta postura, las plataformas de víctimas del accidente del Alvia en Angrois (80 fallecidos) y la referida a las de Adamuz (46 fallecidos) han exigido reiteradamente la necesidad de una investigación independiente que no haga todo deshacerse como papel mojado para terminar sin responsables.

Esta independencia, añaden, «debe garantizarse tanto frente a las organizaciones y entidades potencialmente implicadas como frente a cualquier presión política o administrativa». «La confianza de la sociedad en las conclusiones dependerá de que el proceso investigador esté exclusivamente guiado por criterios técnicos y se desarrolle con plena transparencia», señala.

Un fallo de todo el sistema

Agentes de la Unidad Militar de Emergencias (UME) trabajan en el lugar del accidente de Urda

Agentes de la Unidad Militar de Emergencias (UME) trabajan en el lugar del accidente de UrdaMinisterio de Defensa

Los ingenieros advierten de que «la seguridad ferroviaria es una responsabilidad del sistema y no puede depender de decisiones individuales». Así, destacan que «la seguridad de un sistema ferroviario moderno se fundamenta en la identificación, evaluación y control de los riesgos».

«El factor humano está expresamente contemplado en estos sistemas como una fuente potencial de riesgo y, precisamente por ello, los procedimientos operativos, los sistemas de señalización y protección y los mecanismos de supervisión deben incorporar barreras suficientes para evitar que un error humano pueda comprometer la seguridad del sistema o derivar en un accidente», puntualizan.

También inciden en que un sistema de seguridad robusto «no puede depender de que las personas actúen siempre de manera perfecta, sino que debe ser capaz de detectar situaciones anómalas, impedir que se conviertan en situaciones de peligro y garantizar condiciones de circulación seguras incluso ante fallos técnicos o errores operativos».

En un accidente por alcance entre dos trenes, los expertos defienden que «el análisis debe abarcar necesariamente el conjunto del sistema: la infraestructura, la señalización, los sistemas de protección, los procedimientos de circulación en condiciones degradadas, las comunicaciones, la organización del control del tráfico».

A su juicio, buscar una explicación exclusivamente en un eventual error individual «supondría renunciar a comprender las posibles deficiencias sistémicas y organizativas que deben ser objeto de análisis». En este sentido, subraya que «el accidente de Urda, junto con el desgraciado accidente de Adamuz, deben propiciar con carácter inmediato una reflexión sobre el modelo de organización y dirección del sector ferroviario español».

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