Otro de los grandes ejemplos de castillos vallisoletanos y con un origen que se remonta a la repoblación del siglo XI, cuando se fortifica. Tras la batalla de Olmedo, en 1445, el Castillo de la Mota, en Medina del Campo, la fortaleza queda bajo poder real y compatibiliza funciones de archivo y prisión. «Tras pasar por varias manos, en la recta final del S.XV los Reyes Católicos se la entregan a Alfonso de Quintanilla, guarneciéndola con armas y artillería; se construye entonces la barrera de artillería, terminada en 1483, como indica la fecha grabada junto a los escudos de los Reyes Católicos en la entrada principal. Durante la Guerra de las Comunidades, la fortaleza permanece fiel a la corona, pese a que Medina era comunera», recuerda la Diputación, que precisa que el castillo actual, enmarcado también en la Escuela de Valladolid, fue la más avanzada de su época.