Vacas en el monte, imagen de archivoGetty images | José Luis Gutiérrez

La pesadilla de los vecinos de un pueblo de León que nadie resuelve: un año conviviendo con vacas sueltas

Un rebaño de unas treinta vacas deambula sin control por huertos, carreteras y fincas particulares

Hace más de un año que los vecinos de Riofrío del Órbigo (León), una pedanía del municipio de Quintana del Castillo, viven con una inquietud diaria: un rebaño de unas treinta vacas que deambula sin control por huertos, carreteras y fincas particulares.

«Ya no sabemos qué hacer, aquí nadie hace nada, ni el Seprona, ni nadie… Ha habido accidentes, viene atestados y tampoco pasa nada, las vacas siguen siendo las dueñas de la carretera, de los sembrados y los vecinos a aguantarnos y pagar las consecuencias», lamentan los residentes, que aseguran sentirse desamparados ante lo que ya consideran una situación de abandono institucional.

Las reses cruzan la carretera por la noche, irrumpen en las parcelas y provocan daños constantes. De hecho, durante el pasado verano se produjeron al menos tres accidentes de tráfico cuando los animales trataron de cruzar la carretera LE-441, que conecta Riofrío del Orbigo con Carrizo de la Ribera.

Los vecinos aseguran que las vacas se alimentan del cereal sembrado, devoran frutales, destrozan huertos y, cuando no comen, «pisan todo lo que encuentran», según recoge el diario La Nueva Crónica. Uno de los agricultores de la zona ha optado incluso por abandonar sus tierras ante la imposibilidad de mantenerlas en pie.

El Ayuntamiento de Quintana del Castillo ha remitido varios escritos a la Subdelegación del Gobierno y a los servicios de Agricultura y Medio Ambiente de la Junta de Castilla y León. También se han presentado denuncias ante la Guardia Civil. Pero, pese a los trámites, el problema sigue sin resolverse. «Parece que hasta que ocurra una desgracia nadie va a mover ficha», apuntan los vecinos al mismo periódico, cansados de promesas y sin medidas concretas sobre el terreno.

Vacas pastandoEuropa Press

El conflicto enfrenta directamente a los habitantes del pueblo con el supuesto propietario del ganado, a quien acusan de dejar las vacas «abandonadas durante semanas».

Según relatan los vecinos, el ganadero, que no es originario del pueblo, arrendó una finca en la localidad, pero no atiende al ganado, que rompió los cerramientos de la parcela hasta terminar campando libremente por el monte.

Pendiente del informe técnico

Ante la creciente tensión que han generado las vacas sueltas, la Junta de Castilla y León ha ordenado a la unidad veterinaria correspondiente que evalúe la situación del rebaño y determine si es necesario intervenir de manera oficial. Por el momento, el informe técnico está pendiente, mientras las vacas siguen apareciendo en las calles y prados del pequeño núcleo rural.

«Queremos que alguien actúe. No es normal vivir con miedo a encontrarte una vaca en mitad de la carretera», resume un residente, que espera que las instituciones pongan fin a una pesadilla que ya dura demasiado.