Alfonso Fernández Mañueco debate con el portavoz de Vox en las Cortes de Castilla y León, David Hierro
La oposición se conjura contra Mañueco y deja el Presupuesto de Castilla y León al borde del fracaso
El Grupo Parlamentario Popular afrontará en minoría el debate a las enmiendas a la totalidad que se celebrará el jueves 20 de noviembre
Castilla y León encara una semana decisiva con el futuro de los Presupuestos de 2026 prácticamente escrito antes de llegar al pleno del próximo jueves. Los cuatro grupos de la oposición —PSOE, Vox, UPL-Soria ¡Ya! y el Grupo Mixto— han registrado sus enmiendas a la totalidad y conforman una mayoría suficiente para devolver el proyecto a la Junta, dejando al presidente Alfonso Fernández Mañueco sin margen parlamentario para salvar sus cuentas.
El equilibrio de fuerzas es claro. Los 31 procuradores del Partido Popular, sumados a los dos no adscritos, quedan muy por detrás de los 47 votos que suman quienes piden la retirada del documento. La legislatura, ya marcada por la fragmentación, se adentra así en uno de sus momentos más tensos.
La clave del bloqueo llegó desde Vox, que decidió presentar su enmienda a la totalidad tras no obtener una respuesta pública de Mañueco a sus exigencias (control de la inmigración ilegal, recorte de subvenciones a sindicatos y patronales y medidas para jóvenes). Ahora, sin sus once procuradores, el PP ha perdido cualquier opción matemática de salvar el presupuesto.
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Vox acusa a la Junta de «falta de voluntad» y considera injustificable que el Gobierno autonómico no haya tratado de reconducir la negociación, más aún cuando en otras comunidades sí han prosperado acuerdos entre ambas formaciones.
El PSOE exige elecciones
Mientras tanto, el grupo socialista ha aprovechado este escenario para intensificar su presión política. El PSOE mantiene su enmienda a la totalidad desde el primer momento y acusa al Gobierno de presentar unas cuentas «insuficientes» y «mal planteadas», elaboradas sin diálogo social ni participación de los sectores afectados.
Los socialistas consideran que, si el presupuesto cae, el presidente deberá asumir responsabilidades y convocar elecciones autonómicas. Un mensaje que enmarcan en lo que definen como «la absoluta soledad del PP» en las Cortes.
Los leonesistas, Soria ¡Ya! y los representantes del Grupo Mixto han apuntalado una posición conjunta basada en reivindicaciones territoriales que, aseguran, no se ven reflejadas en el proyecto de Cuentas. Infraestructuras pendientes, financiación insuficiente y compromisos incumplidos son algunos de los argumentos que esgrimen para exigir la retirada de los Presupuestos.
Mañueco apela al entendimiento
Ante el bloqueo a las cuentas, el presidente Fernández Mañueco lanzó un llamamiento pidiendo a los grupos parlamentarios que no paralizaran los Presupuestos y que conviertan sus enmiendas a la totalidad en enmiendas parciales para permitir la tramitación del proyecto. «Podemos encontrar puntos de entendimiento. Todas las voces cuentan, todas las provincias cuentan. Castilla y León es más fuerte cuando escucha a todos», decía ayer mismo en una declaración institucional.
«Desde el primer día dije que haría todo lo posible para que estos Presupuestos salieran adelante, no por intereses partidistas, sino porque creemos que son buenos para Castilla y León», recordó.
En su alocución, también insistió en que no existen razones sólidas para que las enmiendas a la totalidad prosperen y reclamó que los debates se centren en el articulado y no en «bloqueos partidistas».
¿Qué ocurre ahora?
Si las enmiendas a la totalidad salen adelante, el proyecto presupuestario quedará automáticamente devuelto a la Junta y Castilla y León (será la primera vez en la historia que ocurra) y entrará en un escenario de inestabilidad con pocas salidas claras.
La primera posibilidad sería que el Gobierno autonómico optara por redactar un nuevo presupuesto desde el principio, un proceso largo y políticamente complejo que exigiría abrir otra ronda de negociación con los mismos grupos que ahora han anunciado su rechazo.
La segunda opción, más inmediata pero también más limitada, sería prorrogar las cuentas vigentes. Esto permitiría garantizar la actividad administrativa básica, pero dejaría sin margen de maniobra a la Junta para impulsar nuevas políticas y condicionaría todo 2026 a un marco presupuestario diseñado para un contexto distinto.
Pleno de las Cortes de Castilla y León, en una imagen de archivo
En paralelo, el debate pasaría al terreno estrictamente político. Un fracaso presupuestario obligaría al presidente Mañueco a decidir si continúa gobernando en minoría, con el riesgo de que la legislatura se convierta en una sucesión de bloqueos, o si abre la puerta a un adelanto electoral que permita recomponer mayorías. La votación del día 20, por tanto, no solo determinará el futuro de las cuentas, sino también el rumbo de un gobierno que llega al debate con un Parlamento sin apoyos estables.