La Fonda Veracruz, en SalamancaSalamanca Empresarial

Seis desconocidos tesoros de Salamanca que los turistas suelen pasar por alto

La ciudad es Patrimonio de la Humanidad y tiene multitud de rincones y edificios históricos, algunos de ellos no tan conocidos para el visitante, pero igualmente interesantes

Salamanca (capital) es mucho más que Ieronimus, sus dos catedrales, la Casa de las Conchas, San Esteban o la fachada de la Universidad y su famosa rana. La ciudad es Patrimonio de la Humanidad y tiene multitud de rincones y edificios históricos, algunos de ellos no tan conocidos para el visitante, pero igualmente interesantes.

La zona universitaria de la ciudad conocida como 'de Ciencias' guarda algunos de estos tesoros desconocidos para una gran parte de los turistas.

El primero de ellos es la Fonda Veracruz. Una casona construida en el siglo XIX, situada en torno a un patio rodeado de soportales y dos escaleras a los lados de la torre donde se encuentra la entrada principal. La Fonda se encuentra enclavada en un antiguo barrio judío, por lo que algunos estudiosos consideraban que la parte de la casona fueron casas judías con el corral delantero.

Hasta la segunda mitad del siglo XX fue una fonda o pensión de estudiantes, más tarde albergó la escuela de hostelería de Salamanca y el actual equipo de Gobierno de la ciudad la ha convertido hace un año escasamente en Centro de Recepción de Visitantes de la ciudad, además de lugar de reunión de asociaciones y sala de muestras.

Casi frente a la Fonda Veracruz en la calle que lleva su nombre se encuentra una iglesia oculta a muchos de los ojos de los visitantes, la de San Millán. Aunque fue una de las primeras iglesias románicas de Salamanca, del edificio original sólo se conserva el ábside; actualmente está cerrada al culto y es la sede de Monumenta Salmanticae, el Centro de Interpretación sobre el Patrimonio Arquitectónico y Urbano de la ciudad.

Iglesia de San Millán, SalamancaIsabel de la Calle

Este lugar acoge una novedosa visita que se apoya en recreaciones virtuales, infografía y otros elementos audiovisuales que reflejan cerca de 140 edificios y espacios urbanos. Desde este centro de interpretación, con las nuevas tecnologías y un lenguaje sencillo, se dan a conocer 140 edificios y espacios de la ciudad; además se permite interactuar y participar con recreaciones virtuales, con imágenes y textos y con otros elementos audiovisuales. La entrada, de martes a domingo todos los meses del año, es gratuita.

En esta misma zona se encuentra también el Jardín de la Merced, junto a la plaza del mismo nombre, conocido como el Mirador de la Facultad de Ciencias.

Jardín de la Merced, en la capital salmantinaIsabel de la Calle

Inaugurado en 1974, se asienta sobre la muralla y ofrece una vista del río Tormes, el Puente Romano y de las tierras hacia el sur de la provincia. Muy conocido por los salmantinos para observar cada mes de septiembre en las Ferias y Fiestas de la ciudad los fuegos artificiales, que se reflejan sobre el río; en muchas ocasiones, sin embargo, se escapa de los itinerarios turísticos más habituales.

Cerro San Vicente, en SalamancaIsabel de la Calle

Uno de los lugares recientemente recuperados para la ciudadanía es el Cerro de San Vicente, entre el río Tormes y el teso de las catedrales. Un proyecto desarrollado por la Junta de Castilla y León y el Ayuntamiento de Salamanca ha permitido la puesta en valor de este espacio al facilitar su visita de la zona donde surgió la primera población salmantina hace 2.700 años.

Actualmente se desarrolla un programa de visitas guiadas organizado por la concejalía de Turismo, que permite acceder a los restos arqueológicos del yacimiento, protohistóricos y conventuales, y a la exposición creada dentro del museo. Esta muestra permite un paseo por los alrededores del antiguo convento benedictino para conocer las costumbres de los primeros agricultores y ganaderos de la I Edad de Hierro. Como el Cerro pronto se quedó pequeño para estos pobladores, en la segunda Edad de Hierro se vieron obligados a trasladarse al hasta ahora considerado origen de la ciudad: el teso de las catedrales.

Este traslado dejó el Cerro de San Vicente abandonado durante 1.200 años hasta que el siglo XI, se funda el Convento de San Vicente. Sus dimensiones eran tan importantes que los franceses asentaron en él su cuartel general durante la Guerra de Independencia. Una guerra que, además de acabar con la abadía y dejar de nuevo al cerro en el olvido, destruye gran parte del patrimonio artístico salmantino.

Un Zara en un antiguo convento

De visita mucho más lúdica es acudir a recorrer los restos del convento de San Antonio El Real en la plaza del Liceo. Construido en 1745 por Francisco de la Visitación, sus restos están englobados en edificaciones colindantes, principalmente en el Teatro Liceo, que ocupa el solar del Claustro y, curiosamente, en una tienda, Zara, considerada una de las más bonitas del grupo Inditex. Zara llevó a cabo una rehabilitación del espacio, utilizado para viviendas durante el siglo XIX y cuyos bajos se destinaron a una oficina bancaria a mediados del XX.

Restos Convento de San Antonio el Real, hoy una tienda de ZaraDavid Arranz

La afortunada rehabilitación, que ha respetado el edificio, fue diseñada por Sonia Vázquez, y ha dejado a la vista los paramentos y la cúpula de la antigua iglesia. Duró ocho años y en agosto de 2005 comenzó su reutilización como una tienda realmente espectacular que merece la pena visitar. El edificio, de hecho, fue declarado BIC con categoría de monumento en 1997.

A pocos pasos de esta visita, situada entre las dos calles más comerciales del centro –calle Toro y calle Zamora–, se encuentra una pequeña plaza alejada de las visitas más típicas, la plaza de San Boal, un lugar ideal para darse un respiro en este recorrido de tesoros ocultos que proponemos.

Calle Toro, en SalamancaIsabel de la Calle

En ella se encuentran los palacios de Arias Corbielle y de San Boal, que albergan actualmente la Sala de Exposiciones de San Eloy. Destacan, además, los balcones y dibujos de la fachada del siglo XVII.

La vuelta a la vida de una marquesa

Esta plaza fue el lugar elegido por el Marqués de Almarza para establecer su residencia. El palacio de Arias Corbielle se construyó en 1470. Fue Escuela de Comercio (en 1953) y posteriormente Facultad de Empresariales. Desde 1999 es el Centro Cultural Hispano-Japonés de la Universidad de Salamanca, pero esconde una anécdota bastante conocida por los salmantinos, y no tanto por los visitantes y tiene que ver con la vuelta a la vida de María Manuela de Moctezuma Pacheco Nieto de Silva y Guzmán, V marquesa de Almarza en 1768.

El velatorio se celebró la iglesia de San Boal, que comunicaba a través de un subterráneo con el palacio de los marqueses de Salamanca. Por la noche, al parecer, un criado quiso quitarle un anillo que llevaba y en ese momento, María Manuela se enderezó repentinamente. Este hecho corrió como la pólvora entre las gentes de Salamanca, ya que la Marquesa vivió con normalidad hasta 1787. Desde una perspectiva actual, se ha pensado que lo más probable es que la marquesa sufriera un episodio de catalepsia, desconocido en el siglo XVIII.