Mañueco y Pollán se saludan en las Cortes de Castilla y León al término dela última sesión plenaria de la legislaturaMiriam Chacón

Elecciones en Castilla y León

Castilla y León, ante las urnas: mucho territorio, poca población y bajo peso económico

Tras los comicios aragoneses, los ciudadanos de Castilla y León acudirán a las urnas el próximo 15 de marzo para ejercer su derecho al voto

El próximo 15 de marzo de 2026, un total de 2.097.768 electores están llamados a las urnas en las elecciones autonómicas de Castilla y León. En esta cita, el actual presidente, Alfonso Fernández Mañueco (PP), aspirará a la reelección tras las recientes victorias del Partido Popular en Extremadura y Aragón, donde los populares se impusieron sin alcanzar la mayoría absoluta y siguen necesitando el apoyo de Vox para gobernar.

En los últimos comicios autonómicos en la región, celebrados en 2022, el Partido Popular logró hacerse con el 31,43 % de los votos, lo que se tradujo en 31 escaños, 2 más que los que obtuvo en 2019. Por su parte, el PSOE logró el 30,05 %, 28 escaños, siete menos que los que poseía. Vox, por su parte, experimentó un gran crecimiento, con el 17,64 % de los votos y 13 escaños.

La población de Castilla y León

Castilla y León es la comunidad autónoma más grande en lo que a superficie se refiere. No obstante, es la sexta en cuanto a población, con 2.412.242 habitantes (según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística, del primer semestre de 2025) y 26 habitantes por kilómetro cuadrado, una densidad muy baja en comparación con el resto de autonomías.

La evolución demográfica explica en parte esta situación. Tras crecer de forma continuada entre 2002 y 2009, cuando superó los 2,55 millones de habitantes, la comunidad inició a partir de 2010 una prolongada fase de descenso poblacional que se extendió durante más de una década. Desde 2023, sin embargo, los datos muestran un cambio de tendencia, con una recuperación moderada de la población que se consolida en 2024 y 2025, aunque todavía lejos de los máximos alcanzados antes de la crisis.

Este cambio de tendencia no altera, sin embargo, el principal reto estructural de la comunidad: una población envejecida y muy dispersa, con impacto directo en la representación política y el desarrollo económico.

Población extranjera

Tal y como reflejan los datos, es la población extranjera la que ha hecho crecer el número de habitantes en la Comunidad. Así, a 1 de octubre de 2025 residían en Castilla y León 301.996 personas nacidas en el extranjero, 7.376 más que en el trimestre anterior, y 29.848 más que hace un año.

Por nacionalidad, los datos definitivos del 1 de enero de 2025 muestran que los residentes procedentes de países de Sudamérica son mayoría, seguidos de ciudadanos europeos y africanos.

Castilla y León en el ámbito económico

Según el último informe de la Contabilidad Regional de España, publicado por el Instituto Nacional de Estadística (INE) el pasado 19 de diciembre, el Producto Interior Bruto (PIB) de España creció un 3,5 % en 2024 en términos reales.

El mayor dinamismo económico se concentró en la Región de Murcia y Canarias, ambas con un crecimiento del 4,4 %, seguidas de Baleares, con un 4,2 %, muy por encima de la media nacional. En el extremo opuesto, las ciudades autónomas de Ceuta (1,1 %) y Melilla (1,3 %), junto con Cantabria (2,5 %), registraron los menores avances del PIB.

En este contexto, Castilla y León se situó en la parte baja de la tabla, con un crecimiento del 2,9 %, por debajo de la media española, aunque por encima de comunidades como Extremadura (2,7 %) y el País Vasco (2,6 %). El dato vuelve a poner de relieve el contraste entre su gran extensión territorial y un crecimiento económico limitado, insuficiente para cerrar la brecha con las comunidades que lideran la actividad económica.

Y en lo que respecta al empleo, el número total de parados en la comunidad es de 96 miles de personas en el trimestre 4 de 2025, lo que supone un -4,38% respecto al trimestre anterior. Según la Encuesta de Población Activa que elabora el Instituto Nacional de Estadística (INE), la tasa de paro es del 8,36%.

En este escenario, Castilla y León llega a las elecciones autonómicas con indicadores de empleo relativamente contenidos, pero con retos estructurales persistentes en materia demográfica y económica. Factores que, junto al reparto territorial de la población y la actividad productiva, seguirán marcando el horizonte político de la comunidad en los próximos años.