El candidato del PP de Castilla y León a la reelección como presidente de la Junta, Alfonso Fernández Mañueco, este martes, en PalenciaRubén Cacho

Elecciones en Castilla y León 2026

PP y Vox se culpan mutuamente de su ruptura en Castilla y León antes de tener que volver a negociar

Tanto Mañueco, que promete «estabilidad», como Abascal y Pollán, que habla de «principios», han destacado en sus discursos de este martes el fin del Gobierno de coalición

Salvo que se produzca un giro inesperado de los acontecimientos, el PP y Vox tendrán que entenderse tras las elecciones del 15 de marzo en Castilla y León. Las dos fuerzas de la derecha, que protagonizaron su primer Gobierno de coalición autonómico en esa tierra, en 2022, y que acabó en divorcio dos años más tarde, tendrán una segunda oportunidad, como apuntan todas las encuestas preelectorales realizadas hasta ahora, incluida la del CIS.

Y, como una antigua pareja que aun se imagina un futuro, primero hay que poner las cartas sobre la mesa y, de paso, culparse mutuamente sobre la ruptura antes de tener que empezar a negociar cómo se «ordena» la «mayoría de cambio» a la que apelaba recientemente Alberto Núñez Feijóo. La última ocasión, esta tarde, cuando, en paralelo y de forma sincronizada, el trapo sucio a restregar por la cara del ex socio fue aquel fracaso del verano de 2024.

Alfonso Fernández Mañueco ofrecía desde Palencia una nueva «certeza» a los castellanos y leoneses: «estabilidad». No como «otros», que dejaron el «trabajo a medias» y se fueron «corriendo». «Vamos a agotar la legislatura», confiaba el candidato del PP, quien se ve otros cuatro años como presidente de la Junta de Castilla y León. Para Carlos Pollán, sin embargo, aquel acuerdo de investidura y coalición fue «una estafa del PP», como señalaba en un acto en Ponferrada. «No cumplió», acusaba a Mañueco el candidato de Vox y último presidente de las Cortes nada más comenzar a hablar.

El líder de Vox, Santiago Abascal, y el candidato a la Presidencia de la Junta, Carlos Pollán, en PonferradaCésar Sánchez

«No fue una decisión fácil», aseguraba el exdeportista, quien añadía que la decisión se tomó «siguiendo nuestros principios» de combatir la inmigración ilegal. Pollán continuaba arremetiendo contra los 'populares', esta vez afeándoles sus posturas compartidas en algunas ocasiones con los socialistas. Así, en clave local, recordó cómo la riqueza y prosperidad llevaron a Ponferrada a ser conocida como «la ciudad del dólar». «El socialismo del PP y del PSOE quieren borrar hasta el recuerdo de esta ciudad», aseveraba antes de añadir que «no les vale con haber cerrado la central de Compostilla, quieren derruir hasta su recuerdo». Pollán se refería a a demolición de las chimeneas de Compostilla II, víctima de las políticas climáticas «de esa gran coalición del PP y del PSOE, que solo ha traído ruina y destrucción a comarcas como El Bierzo».

«Mientras otros hablan, hablan y hablan, nosotros lo que hacemos es gobernar, gobernar con seriedad», replicaba Mañueco desde la distancia palentina. «Nos vamos a quedar aquí, porque esta es nuestra tierra», advertía a sus más que posibles socios de investidura y/ o de Gobierno. «Aquí se vive muy, pues queremos vivir todavía mejor. Tenemos esa aspiración y lo vamos conseguir», exclamaba el dirigente salmantino.

Abandonamos los gobiernos para no traicionarosSantiago Abascal

«Abandonamos los gobiernos para no traicionaros», justificaba tras el discurso de Pollán el presidente de Vox, Santiago Abascal, en referencia al reparto de menas tras el que dejaron el Ejecutivo en Castilla y León y en otras comunidades. «Para nosotros lo importante no es estar en los gobiernos, sino que los gobiernos cambien y hagan cosas», deslizaba Abascal. Mientras, Mañueco, que anhela no tener que depender de Vox alcanzando la mayoría absoluta, alentaba a los suyos: «¡Qué nadie se confíe!».