Vista en el juicio verbal de desahucio de las exmonjas del monasterio de Belorado (Burgos), el pasado julio

Las exmonjas de Belorado empiezan a abandonar el convento ante su inminente desahucio

Están guardando sus pertenencias en un camión de mudanzas y ya no estarán en el convento para cuando la comisión judicial, en cumplimiento a la orden de desahucio, llegue a las 09:30 horas de este jueves

Las exmonjas de Belorado han comenzado ya a abandonar el convento burgalés y están guardando sus pertenencias en un camión de mudanzas a tres días de que termine el plazo dado por el Tribunal de Instancia de Briviesca (Burgos), este jueves, para que abandonen el convento o, en caso contrario, ser desahuciadas.

Dos de las siete exreligiosas se encuentran en estos momentos vaciando el cenobio, según ha explicado a Efe su portavoz, Francisco Canals, que llegó esta pasada madrugada a Belorado, mientras las otras cinco ya han salido del convento, si bien en algunos casos van y vienen para ayudar en la mudanza.

Canals ha insistido en que las exmonjas necesitarían más tiempo dado que tienen seleccionados «tres o cuatro» de los inmuebles que a través de su campaña de búsqueda para un nuevo alojamiento les han ofrecido, pero no tienen nada cerrado y quieren estar fuera del convento antes de que llegue la comisión judicial el jueves.

De este modo, la mudanza la están haciendo a casas de familiares y, en lo que respecta a ellas, todo indica que se trasladarán al convento de Orduña (Vizcaya), aunque con la idea de que sea «un puente», un paso intermedio dado que sobre el cenobio también pesa una demanda de desahucio del Arzobispado.

Entrega de las llaves

El portavoz ha asegurado que las exmonjas ya no estarán en el convento para cuando la comisión judicial, en cumplimiento a la orden de desahucio, llegue a las 09:30 horas de este jueves 12 de marzo, y serán los abogados de las exreligiosas los que entreguen las llaves del monasterio.

Ha reconocido que estaban esperando 'in extremis' encontrar un alojamiento alternativo, entre la treintena de casas, fincas rústicas e inmuebles que les han ofrecido, pero «les ha faltado tiempo», así que de momento harán una mudanza temporal, pero la idea no es quedarse en Orduña hasta un nuevo desahucio.

Una de las exreligiosas, sor Paloma, ha asegurado en un vídeo de despedida al que ha tenido acceso Efe que lo que están sufriendo es una «persecución por la fe» pues «por unos inmuebles no se hace tanta persecución», en referencia a las acciones judiciales interpuestas por el Arzobispado de Burgos.

Ha insistido en que «quieren eliminarlas» porque «tienen algo que decir que no quieren que se oiga», y ha agradecido a todas aquellas personas que las siguen apoyando.