Mauro Torres, uno de los vecinos que tuvo que saltar desde el balcón tras el incendio
Un vecino de Miranda de Ebro relata que vio a un «hombre muy ebrio» molestando a una vecina horas antes del incendio
Un hombre, de unos 60 años de edad y con antecedentes delictivos, se ha entregado esta mañana a la Policía como presunto autor del incendio
La localidad burgalesa de Miranda de Ebro trata de asimilar la tragedia ocurrida anoche en un bloque de viviendas, donde un incendio se ha cobrado la vida de tres mujeres y ha dejado cuatro personas heridas, entre ellos dos niños de 11 y 7 años. Mientras, la Policía investiga el origen del fuego, que considera «provocado», una tesis a la que se han sumado varios vecinos, que cuentan que antes del incendio se produjo un altercado en el portal del inmueble. Un hombre, de unos 60 años de edad y con antecedentes delictivos, se ha entregado esta mañana a la Policía como presunto autor del incendio.
Entre los supervivientes se encuentra Mauro Torres, un vecino de 33 años que reside en el segundo piso del edificio y que tuvo que lanzarse desde el balcón para escapar de las llamas y tratar de salvar a su familia. El hombre ha relatado que la jornada, que debía ser especial por el undécimo cumpleaños de su hijo, acabó convirtiéndose en una «pesadilla imposible de olvidar».
Según explica, sobre las 17.30 horas, poco después de regresar a casa con sus hijos tras recogerlos del colegio, escuchó fuertes golpes en su puerta. «Cuando me asomo de mala hostia, porque a mi casa no viene nadie sin avisar, me encuentro con un hombre muy, muy ebrio, con muy malas pintas, molestando a mi vecina», relata en declaraciones recogidas por Europa Press.
Incendio de una vivienda en Miranda de Ebro, Burgos
El vecino describe una escena tensa en el rellano de la escalera, donde el individuo increpaba a una mujer mayor. «Le pregunté si estaba bien, si necesitaba ayuda. Ella me dijo: ‘Tranquilo, que yo resuelvo’. Al ver una figura masculina, el hombre se calmó un poco, así que cerré la puerta pero me quedé espiando por la mirilla para asegurarme de que no la lastimara», explica. Finalmente, la mujer consiguió que el hombre abandonara el portal, aunque lo hizo «pateando todo, como un niño pequeño haciendo una rabieta».
El humo invadió el edificio
Las horas posteriores transcurrieron con aparente normalidad hasta que, ya entrada la noche, comenzaron a percibir el humo en la vivienda. La madre de los niños acababa de regresar del trabajo cuando la situación se volvió crítica. «Vimos que entraba una columna de humo negra terrible. Abrimos la puerta del piso y no se veía absolutamente nada; era una bola de humo negro impresionante, jamás vista», recuerda Mauro. La escalera estaba ya completamente tomada por el humo y las llamas, lo que dejó a la familia sin vía de escape por el interior del edificio. Ante esa situación, se refugiaron en el balcón.
En medio del caos, Mauro tomó una decisión desesperada. «No lo pensé. Me tiré desde mi balcón del segundo al del primero, y de ahí al suelo. Un vecino del primero saltó conmigo. Necesitaba salvar a mi familia». Mientras tanto, en la calle varios vecinos trataban de ayudar colocando colchones en la acera para amortiguar una posible caída. Desde el balcón, la hija pequeña de la familia, de siete años, escuchaba los gritos y las indicaciones.
«Yo estaba a los gritos pidiendo que no saltara, la madre intentaba darles certeza a los niños, y ellos me gritaban que no se querían morir. Es una situación que no le deseo a nadie en el mundo», relata todavía conmocionado.
Tres mujeres fallecidas
Entre las víctimas mortales se encuentran tres mujeres, dos de ellas madre e hija de avanzada edad, según ha explicado el propio vecino. La tercera víctima es Valentina, una joven de origen colombiano cuya muerte ha causado una profunda conmoción entre quienes la conocían. Una amiga cercana ha relatado el impacto que ha supuesto la noticia. «Su esposo trabajaba conmigo en el DIA, y también con mi esposo. Era mi amiga. Incluso fue mi profesora», explica.
Según su testimonio, el marido de la joven consiguió salir del edificio, pero ella quedó atrapada. «Él sí pudo escapar por un hueco, pero ella no pudo, se quedó atrapada en el interior», lamenta. Tras el suceso, varios familiares acudieron a su casa en busca de ayuda. «Vinieron a mi casa a pedirme ayuda, a que los acompañara. Eran gente muy tranquila, trabajadores que solo iban de casa al trabajo», añade.
Entre los vecinos crece la sospecha de que el incendio pudo ser intencionado. Mauro Torres se muestra convencido de ello. «Siento que esto fue intencional. Había unos colchones abajo para tirar, de camas viejas, y nunca jamás se había ocasionado un incendio ahí. Todos somos vecinos muy respetuosos con la limpieza; esto fue algo adrede».
El vecino relaciona esa posibilidad con el hombre que protagonizó el altercado por la tarde. En esa misma línea se pronuncia la amiga de Valentina: «Ahorita que venía vi la noticia de que hay uno que se entregó porque fue el que causó el incendio».
Sentimiento de culpa
Pese a haber conseguido salvar a su familia, Mauro confiesa que sigue afectado por el destino de sus vecinas. «Tengo un sentimiento de culpa por no haber podido hacer nada por ellas, cuando dos minutos antes estuve hablando con una preguntándole si necesitaba ayuda. Siento que podría haber hecho mucho más, aunque sé que no es así».
También quiso agradecer la actuación de los servicios de emergencia y de la Policía Nacional. «Lograron calmarme en un estado en el cual ni yo mismo me reconocía. Solo me importa mi familia, pero me duele mucho por el marido de esta chica; más allá de vecinos, había un aprecio mutuo».
Mientras tanto, la Policía Científica continúa trabajando en el edificio para esclarecer el origen del fuego y determinar el punto exacto en el que se inició el incendio. Los heridos siguen siendo atendidos, en su mayoría por inhalación de humo y crisis de ansiedad, mientras la ciudad guarda luto por una de las noches más trágicas que se recuerdan en Miranda de Ebro.