Alfonso Fernández Mañueco firma un acuerdo de gobierno con Juan García Gallardo, en marzo de 2022Miriam Chacón

Lo que decía el malogrado acuerdo de 2022 que Mañueco quiere tomar de base para negociar con Vox

Mañueco lo considera una «buena base» para comenzar a hablar y Pollán ya señaló en su día que sus medidas «siguen vigentes»

El presidente en funciones de la Junta de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco, querría que su más que posible nuevo gobierno fuese monocolor: azul 'popular'. Sin embargo, Vox insiste en que quiere gobernar; lo cual derivaría en un nuevo pacto para gobernar en coalición, como ya pasó en 2022. Este acuerdo acabó dos años y poco después, cuando Vox decidió abandonar los Ejecutivos autonómicos que gobernaba junto al PP.

En el caso de Castilla y León, que fue la primera comunidad autónoma donde las fuerzas políticas de la derecha lograron entenderse, el pacto acabó hecho un «gurruño» por parte de Mañueco en las Cortes. Sin embargo, lo que había escrito en él parece servirle de punto de partida para poder empezar a negociar un nuevo Gobierno.

Según explicaba el dirigente salmantino hace un par de días, ese escrito es una «buena base» para iniciar negociaciones con Vox. Pero, ¿qué decían exactamente esas cinco páginas que ahora el 'popular' quiere desarrugar? El «Acuerdo de Legislatura», que firmaron en marzo de 2022 Mañueco y el exvicepresidente de la Junta Juan Ignacio-Gallardo (entonces en Vox; hoy reconvertido en un firme crítico de su antiguo partido) tenía 11 ejes de gobierno y 32 «acciones».

Los primeros, unas líneas de actuación generales, comenzaban por «vigilar y defender la igualdad ante la ley de todos los ciudadanos de Castilla y León, garantizando la igualdad social, la igualdad laboral, la igualdad de oportunidades y la igualdad entre mujeres y hombres». El punto 2 prometía «promover la solidaridad entre todas las Comunidades Autónomas y Ciudades Autónomas de España, a la vez que fortalecer el papel de las Provincias y Municipios».

Pollán y Mañueco, antes del debate en CyLTVEduardo Margareto

El tercero, «reivindicar nuestra historia común, entendida como elemento integrador para la reconciliación, combatiendo cualquier intento de quienes tratan de utilizarla para dividir a los españoles». El cuarto, la «defensa de nuestros intereses en el marco de la Unión Europea». El quinto, el «impulso de todas las capacidades productivas y de los recursos disponibles en Castilla y León para el crecimiento económico y la creación de empleo».

En sexto lugar, PP y Vox sellaban su «compromiso con el mundo rural y con sus oportunidades de desarrollo»; el séptimo, la «garantía de unos servicios públicos de calidad, compatibles con una reducción de los impuestos autonómicos». El octavo, el «desarrollo de mejores infraestructuras de comunicaciones y transporte para la conectividad del territorio».

Los tres últimos ejes fueron «asegurar la cohesión, el equilibrio y la integridad territorial de Castilla y León»; el «apoyo a las familias, a la natalidad y a la lucha contra la despoblación, como centro de las políticas públicas»; y, por último, la «reducción significativa del gasto institucional superfluo y supresión del gasto público ineficaz o que no redunde en el bienestar de los ciudadanos».

Ya dentro de las acciones de gobierno, destacan algunas ideas y conceptos que parecen dividir actualmente en parte a los dos principales partidos de la derecha. Así, por ejemplo, en el punto 10 se referían a la aprobación de una ley contra la «violencia intrafamiliar», en lugar de aquellas que aluden a la violencia «de género» o «machista».

El resto de puntos a priori no parecen mostrar una visión muy distinta entre ambos partidos, pero sí llama la atención el último punto, que fue, precisamente, el que aborda la temática por la que se produjo la ruptura: «Promoveremos una inmigración ordenada que, desde la integración cultural, económica y social, y en contra de las mafias ilegales, contribuya al futuro de Castilla y León».

En julio de 2024, tras dos años de periplo conjunto, Vox decidía marcharse del Ejecutivo de Castilla y León, y del resto de comunidades autónomas donde gobernaban juntos, tras aceptar el PP el reparto de menores inmigrantes entre las distintas regiones de España. Un asunto que ahora podría convertirse de nuevo en uno de los puntos que más alejen a ambas fuerzas a la hora de entenderse. Eso sí, sí a Mañueco le sirve «de base» este acuerdo, el candidato de Vox, Carlos Pollán, ya consideró hace algunas semanas que las medidas que contenía «siguen vigentes», lo que podría apuntar a que poco más haría falta a nivel programático para lograr un nuevo pacto.