Pinchos morunos en el bar El Lobo, en Zamora
Tiberios, crestas y otros manjares que solo probarás si tapeas por Zamora
Zamora es la 'Perla del Románico', pero también hay otro 'arte' que no pasa desapercibido y no es otro que el culinario, con una oferta en la que destacan la carne y la casquería
Zamora es la 'Perla del Románico'. Indiscutiblemente, esta pequeña capital castellano y leonesa (no llega a los 60.000 habitantes) cuenta con 23 templos en su término municipal, 14 iglesias en el casco histórico y un castillo, murallas, un puente y dos palacios que hacen de ella la ciudad de mayor número de templos románicos de Europa.
Sin embargo, para el visitante que la descubre y la pasea también hay otro 'arte' que no pasa desapercibido y no es otro que el culinario. De esta manera, al tiempo que se disfruta del arte románico de Zamora, también se puede dar gusto al paladar en la misma medida y por los mismos lugares: con un pausado paseo desde la plaza de la Marina hasta el Castillo por la calle Santa Clara y Los Francos.
En la Zamora gastronómica, cada bar se conoce por su tapa o ración especial. De esta manera, cerca de la Plaza del Maestro, concretamente en el Horno de San Torcuato nos encontramos con el lugar más típico de la ciudad para degustar unos pinchos morunos, El Lobo. Normalmente lleno de gente, pero ágil en el servicio, en El Lobo se diferencian los pinchos entre picantes y no picantes. O, lo que es lo mismo, «que sí» o «que no».
Tapa de chorizo a la parrilla en la ciudad de Zamora
Apenas a tres pasos de este primero, en la calle Alfonso de Castro, hay que probar uno de los pinchos más típicos de Zamora, los tiberios del Bambú. Este extraño nombre se refiere a un plato de mejillones con una salsa picante que tienen una receta a base de pimentón, ajo, cebolla, guindillas y vino blanco muy copiada por los zamoranos, pero difícilmente igualada. También son famosas en el Bambú las perdices que no son perdices, sino sardinas rebozadas de una manera muy especial.
Formando una especie de triángulo imaginario junto al Bambú y El Lobo está el bar El Caballero, en la calle de las Flores de San Torcuato. Sin duda, este bar de aspecto tradicional tiene las mejores patatas de Zamora. Se pueden pedir con dos salsas, brava o alioli, que ponen a la vez en el plato para denominarlas 'patatas mixtas'.
Una terraza en el centro de zamora
Pero además de las exquisitas patatas, El Caballero tiene una barra llena de pinchos de casquería, que no son tan habituales en otros lugares pero que cocinan con gusto en este lugar. Crestas, lengua, riñones, morro, oreja, callos… la barra suele llenarse a mediodía, aunque el servicio acostumbrado al tirón de estas horas centrales del día, es también muy diligente.
Casquería en Los Herreros
Además de este triángulo exquisito de bares, en Zamora hay otras zonas como la cercana a la calle de Los Herreros, lugar peatonal adyacente a la Plaza Mayor y al lado de la Iglesia de San Juan de Puerta Nueva, donde el comercio y los bares son protagonistas. En esta zona, otras tres recomendaciones ofrecen al visitante una nueva visión de Zamora.
En primer lugar, el Bayadoliz y sus famosos triángulos, que no dejan de ser sándwiches de jamón y queso, pero con un toque especial.
El bar Bayadoliz, en la zona de Los Herreros de la capital zamorana
En la misma calle Los Herreros está el bar Los Abuelos I, que guarda la esencia de los bares de tapas tradicionales. Una carta centrada en raciones y pinchos de plancha donde probar mollejas de ternera, morcilla zamorana, montaditos de lomo, pinchos de sepia, chipirón o sus famosos 'champis', champiñones con ajo y perejil.
Por último, también en Los Herreros, no hay que dejar de acudir al Bar Bodega Chori, cuyo chorizo a la brasa merece la pena la visita.