El presidente en funciones de la Junta de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco, en las Cortes, en la sesión constitutiva de la XII Legislatura

El presidente en funciones de la Junta de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco, en las Cortes, en la sesión constitutiva de la XII LegislaturaLeticia Pérez

PP y Vox afrontan discretamente sus negociaciones para investir a Mañueco con un ojo puesto en Extremadura

Desde Vox creen que, como en la región vecina, se podrá incluir la «prioridad nacional», aunque los 'populares' señalan que Castilla y León tiene sus «peculiaridades»

El nuevo presidente de las Cortes de Castilla y León, Francisco Vázquez (PP), explicaba este lunes que está a la espera de la conformación del Grupo Mixto para activar la cuenta atrás para la investidura de su jefe de filas, Alfonso Fernández Mañueco, como presidente de la Junta.

Tras constituirse los grupos de PP, PSOE y Vox, la Cámara autonómica debe esperar a los minoritarios para que, como tarde el próximo 7 de mayo, se inicie la ronda de consultas con los portavoces y representantes de los partidos para proponer al candidato. Esa es la fecha límite para esas conversaciones, si bien el presidente en funciones no tiene ninguna fecha marcada en rojo en el calendario para tratar de revalidar su cargo, por lo que las negociaciones entre Vox y los 'populares' avanzan de manera muy discreta y con un ojo puesto en Extremadura, donde ambas fuerzas alcanzaban hace escasos días un acuerdo de gobierno.

La cosa es que quizás no han puesto el mismo ojo sobre el pacto extremeño, a tenor de las declaraciones proferidas por ambas formaciones en Castilla y León. Y es que, mientras Vázquez, muy reticente a pronunciarse sobre los contactos entre las fuerzas de la derecha, señalaba que «cada comunidad autónoma tiene peculiaridades» –el propio Mañueco venía de decir hace unas jornadas que lo de Extremadura «no influye nada» para su caso–, en Vox lo ven de otra manera.

Fuentes del partido transmitían a Ical que «seguro» que lograrán en Castilla y León, al igual que en Extremadura, un «cambio de rumbo» e incorporar a su pacto de gobierno con el PP la «prioridad nacional» en el acceso a la vivienda o las ayudas sociales. «Ojalá que la ola de sentido común que ya ha comenzado en Extremadura se consolide también en Castilla y León con un buen acuerdo», apuntaban esas fuentes justo cuando la regularización masiva de inmigrantes impulsada por el Gobierno de Pedro Sánchez amenaza con taponar algunos servicios públicos.

Primera reunión de la Mesa de las Cortes de Castilla y León de esta XII Legislatura

Primera reunión de la Mesa de las Cortes de Castilla y León de esta XII LegislaturaR. Valtero

«Prometimos un cambio de rumbo para Extremadura y es lo que hemos conseguido con el acuerdo de la semana pasada y es lo que también queremos para Castilla y León», añadían desde el partido liderado por Santiago Abascal, desde el cual insistían en relegar a un segundo plano los «cargos», después de que en el fracasado pacto de 2022 se hicieran con la vicepresidencia de la Junta y la Presidencia de las Cortes, en manos de su último candidato, Carlos Pollán, hasta que Vázquez le dio el relevo, la semana pasada.

Un «cambio de rumbo»

Desde Vox afirman que tienen «muy claras» sus prioridades en la negociación para lograr políticas que «mejoren la vida de la gente y no de los políticos». Medidas que resuelvan los «problemas» que, creen, han generado «tantos años de políticas erradas del bipartidismo». Vox ha puesto encima de la mesa un «cambio de prioridades» que se traduciría, como en Extremadura, en la garantía de la «prioridad nacional» en materias como vivienda o ayudas sociales. También en lo referente al campo o la industria frente al «fanatismo climático», la reducción de impuestos, la protección a las familias castellanoleonesas o la eliminación de gasto político y burocracia.

«Todo esto es de sentido común», resumían desde Vox, que cree que los castellanos y leoneses están «deseosos» de que se produzca ese «cambio de rumbo». «En eso estamos trabajando y es ahora la prioridad absoluta, no estamos hablando ni de consejerías ni de cargos», insistían sobre unas negociaciones que, a priori, se muestran menos arduas que las llevadas a cabo para poder investir presidenta extremeña a la 'popular' María Guardiola.

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