Parador de Gredos, en la provincia de Ávila.Juan Portones

El Parador más antiguo de España se 'engalana' durante dos años para celebrar su centenario

Dejará de recibir huéspedes para someterse a una profunda reforma, valorada en cinco millones de euros

El Parador de Gredos, el primero que abrió sus puertas en España y uno de los enclaves más simbólicos de la red nacional, se prepara para un cierre temporal que marcará un antes y un después en su historia. Será durante el mes de octubre de 2026 cuando este edificio emblemático, situado en Navarredonda de Gredos (Ávila), deje de recibir huéspedes para someterse a una profunda reforma valorada en cinco millones de euros. La reapertura está prevista para finales de 2028, coincidiendo con un aniversario muy especial: el centenario de su inauguración.

La decisión responde a un doble objetivo. Por un lado, garantizar la conservación de un inmueble que ha sido testigo de algunos de los episodios más relevantes de la historia reciente del país. Por otro, preparar el edificio para la celebración de sus cien años, que se cumplirán el 9 de octubre de 2028. Para entonces, se espera que las obras hayan concluido y que el parador pueda lucir renovado sin perder su esencia original.

Inaugurado en 1928 por Alfonso XIII como casa real de caza, el Parador de Gredos fue el germen de la actual red de Paradores de Turismo. Su ubicación, en plena sierra de Gredos, y su arquitectura de piedra y pizarra lo convirtieron desde el principio en un referente del turismo de naturaleza y en un símbolo de la modernización del país durante el primer tercio del siglo XX.

Pero su relevancia no es solo arquitectónica o paisajística. En 1978, el edificio acogió las reuniones de los siete ponentes de la Constitución española. Manuel Fraga, Gregorio Peces-Barba, Jordi Solé Tura y el resto de redactores encontraron en sus salones un espacio de discreción y aislamiento para avanzar en el texto que marcaría el futuro democrático del país. Hoy, el «Salón de los Ponentes» se mantiene como un homenaje permanente a aquel momento fundacional.

Exterior del Parador de GredosParadores

El interior del parador también guarda huellas de figuras destacadas de la cultura española. La decoración original contó con la participación de Zenobia Camprubí, escritora, traductora y esposa de Juan Ramón Jiménez, que aportó su sensibilidad estética a los espacios comunes.

Las obras previstas buscan asegurar la estabilidad del edificio, mejorar su accesibilidad y actualizar sus instalaciones, todo ello sin alterar la configuración histórica del inmueble. La intervención se encuentra aún en fase de tramitación administrativa, por lo que la fecha exacta de cierre no se ha concretado. Sin embargo, el calendario apunta a que los trabajos comenzarán en octubre de este mismo año.

La actuación forma parte de un programa estatal más amplio para la conservación del patrimonio histórico en la provincia de Ávila. En paralelo a Gredos, el Gobierno ha impulsado una intervención en el Parador de Ávila, un edificio del siglo XVI adosado a la muralla, donde ya se han invertido 1,3 millones en la restauración de fachadas, el patio y la iluminación monumental. Este proyecto, financiado con fondos Next Generation EU, se encuentra en su fase final tras 14 meses de trabajos.

En el caso de Gredos, la inversión de cinco millones de euros se financiará a través de Paradores y se centrará en modernizar el edificio sin comprometer su valor arquitectónico. La Subdelegación del Gobierno en Ávila ha confirmado que el cierre temporal será imprescindible para ejecutar la obra con garantías.

El cierre del Parador de Gredos supone un paréntesis en su actividad turística, pero también una oportunidad para reforzar su papel como referente patrimonial. La intervención busca que el edificio llegue a su centenario con la dignidad que merece un lugar que ha sido testigo de la historia, refugio de viajeros y símbolo de la España que apostó por el turismo como motor de desarrollo.

Cuando vuelva a abrir sus puertas, a finales de 2028, el Parador de Gredos aspira a convertirse en un ejemplo de cómo preservar el pasado sin renunciar a las necesidades del presente. Un equilibrio delicado, pero imprescindible para garantizar que este icono de la sierra de Gredos siga siendo, durante muchos años más, un lugar donde la historia y el patrimonio se dan la mano.