El sacerdote salmantino Constantino Cascón Bueno
Muere el sacerdote diocesano Constantino Cascón, vinculado al mundo cofrade y taurino de Salamanca
Compaginó su ministerio sacerdotal con la docencia como profesor de Religión en el colegio Maristas y en el IES Lucía de Medrano de la capital salmantina
El sacerdote diocesano Constantino Cascón Bueno ha fallecido el martes 2 de junio, en Salamanca, a los 84 años de edad. La capilla ardiente se ha abierto en la mañana de este miércoles 3 en la Sala Jovellanos de la Casa de la Iglesia, y la misa exequial por su eterno descanso se celebrará por la tarde, a las 18.00 horas, en la parroquia de María Mediadora, una comunidad a la que ha estado estrechamente vinculado y donde desarrolló gran parte de su ministerio.
Natural de Guijuelo, donde nació el 11 de julio de 1941, cursó Teología en la Universidad Pontificia de Salamanca y completó su formación con estudios de Pedagogía y Filología Moderna en la Universidad de Salamanca.
Fue ordenado sacerdote el 11 de julio de 1965 en Salamanca y dedicó más de sesenta años de su vida al ministerio sacerdotal al servicio de la Iglesia diocesana. Sus primeros destinos pastorales fueron las parroquias de Sando, Herguijuela del Campo, La Sierpe y Alberguería del Campo, donde ejerció como ecónomo. Posteriormente fue enviado a la parroquia de María Mediadora, de la que fue vicario parroquial y a cuya comunidad permaneció estrechamente vinculado durante décadas. También fue párroco de Pitiegua y Cabezabellosa de la Calzada.
Con motivo de sus bodas de oro sacerdotales, celebradas en 2015, recordaba aquellos años como una etapa vivida «con gozo» y describía su servicio en María Mediadora y en las comunidades de Pietiegua y Cabezabellosa como «una hermosa tarea apostólica». En aquel testimonio agradecía especialmente los 47 años de dedicación a María Mediadora y los 31 de acompañamiento pastoral a las familias de la Armuña.
Constantino Cascón compaginó su ministerio sacerdotal con la docencia como profesor de Religión en el Colegio de los Maristas y en el IES Lucía de Medrano de Salamanca, acompañando y formando a numerosas generaciones de jóvenes. Sobre esa etapa afirmaba que había sido «un quehacer que me ha proporcionado el aliciente de marchar y disfrutar, junto a otros compañeros, de la misión de educador de alumnos como honrados ciudadanos y cristianos comprometidos con los problemas de su tiempo».
Estuvo también muy vinculado al mundo cofrade y taurino salmantino como capellán de la Seráfica Hermandad de Nazarenos del Santísimo Cristo de la Agonía y Nuestro Padre Jesús del Perdón, de la Hermandad del Perdón y de la Capilla de la Plaza de Toros de Salamanca. Su trato cercano y afable le hizo ganarse el cariño de los cofrades y de quienes compartieron con él estos ámbitos.
Al hacer balance de sus cincuenta años de sacerdocio, expresaba la raíz de toda su vida ministerial: «El Señor -Luz para el camino- ha sido siempre el verdadero autor y mentor de mi completa vida sacerdotal».
La Diócesis de Salamanca ha dado las «gracias a Dios por la vida y servicio sacerdotal de Constantino y encomienda su alma al Señor, con la esperanza de que participe ya de la vida eterna que anunció y celebró durante tantos años de ministerio», como ha indicado en un comunicado.