La zona de Puente Congosto fue la última zona de baño autorizada de SalamancaEduardo Estellez / iStock

La única provincia de Castilla y León que no tiene ninguna zona de baño oficialmente apta este verano

La Consejería de Sanidad de la Junta de Castilla y León ha otorgado 32 zonas autorizadas para el baño en el estío (del 15 de junio al 15 de septiembre)

Castilla y León vuelve a encarar la temporada estival, entre el 15 de junio y el 15 de septiembre, con una amplia oferta de ríos, embalses y lagunas donde refrescarse, hasta 32 zonas en la comunidad. Pero hay una excepción que destaca en el mapa autonómico, ya que solo una provincia no contará este verano con ninguna zona de baño declarada oficialmente apta según el listado actualizado por la Junta y el Ministerio de Sanidad: Salamanca. Un vacío que contrasta con la tendencia general de la comunidad, donde la calidad del agua se mantiene en niveles altos y la mayoría de espacios naturales repiten autorización.

La ausencia de zonas aptas no implica que la provincia salmantina carezca de ríos o embalses frecuentados por vecinos y visitantes, sino que ninguno de esos enclaves cumple los requisitos técnicos y sanitarios exigidos para figurar en el censo oficial, que son controles periódicos de calidad, accesos señalizados, servicios mínimos de seguridad y un plan de gestión del entorno. Sin esa acreditación, los ayuntamientos no pueden promocionar los espacios como zonas de baño autorizadas, y la administración autonómica no está obligada a realizar análisis regulares del agua.

Zona de baño aceptada oficialmente en la capital vallisoletana, la única de la provinciaMiguel Angel Redondo / iStock

Mientras tanto, el resto de provincias de Castilla y León sí mantienen su oferta habitual. Zamora vuelve a situarse entre las más destacadas con nueve zonas aptas gracias al Lago de Sanabria y a varios tramos del Tera y el Duero; Ávila (tres) conserva sus tradicionales gargantas y pozas en el Valle del Tiétar; León añade a este listado enclaves en el Órbigo, el Esla y el Bierzo, con nueve zonas más; Burgos (tres) mantiene puntos consolidados en el Arlanza y el Ebro; Soria (cuatro) repite con el embalse de la Cuerda del Pozo; Segovia (una), con sus áreas recreativas fluviales, y Valladolid, con su playa fluvial en el Pisuerga a su paso por la capital (única zona aprobada).

La provincia salmantina, que queda fuera del listado oficial afronta así otro verano en el que los bañistas deberán extremar la precaución si deciden acudir a zonas no autorizadas. Sin controles sanitarios ni vigilancia específica, la responsabilidad recae por completo en el usuario, que debe informarse sobre caudales, corrientes, accesos y posibles riesgos. Sin embargo, la provincia salmantina sigue manteniendo una fuerte afluencia de bañistas en las zonas más conocidas de baño como Puente del Congosto, que es la única zona que estuvo aprobada por la Junta hasta 2017.

Turistas en una de las playas del Lago de Sanabria, durante la Semana SantaIsabel de la Calle

La institución regional abre cada año un proceso para que los ayuntamientos soliciten la inclusión de nuevos espacios, pero la tramitación requiere informes técnicos, adecuación de accesos y un compromiso municipal de mantenimiento. Puente del Congosto intentó volver a tener este reconocimiento oficial en 2020, pero la Junta se lo negó por las corrientes de la presa y las subidas repentinas del nivel del agua que provoca una cercana central hidráulica.

Además del Puente del Congosto, Salamanca cuenta con varias zonas de baño más, que si bien no están autorizadas oficialmente, se llenan de bañistas cada veranos. Tal es el caso de las piscinas naturales de Valero, cuyo nombre original es 'Charco del Pozo' y que se encuentra situada en la Sierra de La Quilama; la playa del Rostro en Aldeadávila de la Ribera; el estanque La Palla en la Sierra de Francia, en Garcibuey; la piscina natural del cauce de Riofrío en Villasrubias; la piscina natural del Parque Natural de Las Batuecas, junto a La Alberca; el 'Charco de la Cruz' cerca de Villanueva del Conde o La Pesquera, situada en el río Águeda junto a Ciudad Rodrigo.

Los expertos recuerdan que la declaración de una zona de baño no solo garantiza la calidad del agua, sino que activa un sistema de seguimiento continuo durante toda la temporada, con analíticas periódicas y protocolos de actuación ante cualquier incidencia. Por ello, varias asociaciones vecinales y turísticas llevan años reclamando que se impulse la tramitación de algunos enclaves naturales que, pese a su uso habitual, siguen sin reconocimiento oficial.