Palacio de los Alba, en Piedrahíta, donde Goya pasó algunas temporadas

Palacio de los Alba, en Piedrahíta, donde Goya pasó algunas temporadasTurismo Castilla y León

El pueblo de Ávila que cautivó a la Casa de Alba y sirvió de inspiración a Goya

En esta villa, denominada la 'Versalles abulense', solo hace falta levantar la vista, de abril a octubre, para ver decenas de parapentes sobre el cielo de Peñanegra

Piedrahíta es una villa ducal que sorprende por su doble alma: la de un antiguo retiro aristocrático moldeado por la Casa de Alba en la que veraneó Goya y la de un paraíso moderno para los amantes del vuelo libre. En un mismo fin de semana, el viajero puede pasear por la «Versalles abulense» donde el pinto español encontró inspiración para algunos de sus retratos y escenas costumbristas y, al levantar la vista, ver decenas de parapentes coloreando el cielo de la Sierra de Gredos, desde la cercana Peñanegra.

Esta villa durante siglos fue centro de poder de los señores de Valdecorneja. Su historia dio un giro decisivo en el siglo XVIII, cuando Fernando de Silva y Álvarez de Toledo, XII duque de Alba y abuelo de Cayetana, decidió transformar por completo el paisaje urbano.

Hombre culto, francófilo y atento a las corrientes estéticas que llegaban de París, ordenó derribar el antiguo castillo medieval familiar y levantar en su lugar un palacio barroco de dos alturas que rompiera con la sobriedad castellana. Quería luz, simetría, jardines y la elegancia de una pequeña corte europea. El resultado fue un conjunto palaciego que sigue siendo el orgullo de sus vecinos.

Un parapente sobre Peñanegra, en Piedrahíta

Un parapente sobre Peñanegra, en PiedrahítaGetty Images/iStockphoto

En sus estancias veraneó Francisco de Goya, invitado por la familia Alba, y allí encontró inspiración para algunos de sus retratos y escenas costumbristas. Pasear hoy por la plaza y contemplar la fachada del palacio permite imaginar aquel ambiente ilustrado: tertulias, música, paseos por los jardines y la vida pausada de una aristocracia que buscaba en Piedrahíta aire fresco y tranquilidad.

El palacio explica el pasado de la villa

Pero si el palacio explica el pasado noble de la villa, el vuelo libre define su presente. Piedrahíta es hoy uno de los destinos más importantes del mundo para el parapente y el ala delta. La razón está a pocos kilómetros: el puerto de Peñanegra, un balcón natural sobre el valle del Corneja con condiciones aerológicas excepcionales.

Desde abril hasta finales de octubre, basta un día despejado para que el cielo se llene de color. Decenas de parapentes despegan desde la ladera y planean durante horas antes de aterrizar en las praderas cercanas a la villa. Pilotos de toda Europa, incluso de otros continentes, acuden a la localidad abulense para entrenar, competir o simplemente disfrutar de uno de los mejores vuelos térmicos de la península.

El contraste es delicioso, mientras el palacio barroco recuerda la vida cortesana del siglo XVIII, el horizonte se llena de alas modernas que convierten Piedrahíta en un punto de referencia internacional para los deportes aéreos.

Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, en la plaza de Piedrahíta

Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, en la plaza de PiedrahítaGetty Images / WHPics

Más rincones de interés

Piedrahíta tiene más capas de interés de las que parecen a primera vista. Además del palacio y del magnetismo aéreo de Peñanegra, la villa y su entorno guardan rincones que completan muy bien una escapada de fin de semana.

El corazón histórico de la villa es la Iglesia de Santa María la Mayor. De origen románico, ampliada en los siglos posteriores, destaca por su torre robusta, su portada y el ambiente de la plaza donde se alza. Es el punto perfecto para iniciar un paseo por el casco urbano y entender la importancia que tuvo Piedrahíta como centro de la comarca de Valdecorneja.

Su Plaza Mayor es amplia, luminosa y rodeada de interesantes casas con soportales y balcones de madera. Mantiene ese aire castellano sobrio que contrasta con el refinamiento del palacio. En torno a ella se distribuyen antiguas casonas, restos de la muralla y calles que conservan la trama medieval.

Fuente (pilón) en la plaza principal de la localidad abulense de Piedrahíta

Fuente (pilón) en la plaza principal de la localidad abulense de PiedrahítaGetty Images/iStockphoto

A las afueras, en un entorno muy agradable, se encuentra esta ermita vinculada a la devoción local, la de la Virgen de la Vega. El paseo hasta allí es sencillo y permite ver el paisaje del valle del Corneja desde una perspectiva más tranquila. Muchos vecinos, cuando vuelven a Piedrahíta tras pasar tiempo fuera, hacer sonar la bocina de sus vehículos a modo de saludo y respeto a la Virgen.

Pero, además, Piedrahíta es la puerta de entrada a uno de los valles más bonitos y menos masificados de Ávila, el Valle del Corneja. Pueblos como El Barco de Ávila (21 kilómetros), Bonilla de la Sierra (13 kilómetros) o Villafranca de la Sierra (10,6 kilómetros) están a pocos minutos y permiten completar la escapada con patrimonio, gastronomía y rutas suaves.

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