Javier Morán, presidente de la Asociación Leonesa de Apicultores
La Marca de Garantía Miel del Bierzo cumple un año con la meta de sobreponerse a los incendios del verano
Arrasaron explotaciones y muchos parajes donde las abejas conseguían el néctar y el polen, explican los apicultores
Hace un año que la comarca del Bierzo sumó a sus múltiples sellos de calidad uno más: la Marca de Garantía Miel del Bierzo. Lo hacía tras un intenso trabajo de los productores para demostrar que la miel de la comarca cumplía con todos los requisitos para tener este sello, que certifica su gran calidad.
No ha sido un año fácil, pero sí de retos. El principal, crecer, que los productores sepan de la importancia de formar parte de la Marca de Garantía y acabar con la desconfianza existente.
Así lo señala el presidente de Apícola del Bierzo y de la Asociación Leonesa de Apicultores, Javier Morán, quien espera que, poco a poco, se vayan incorporando nuevos apicultores y que la miel del Bierzo sea cada vez más conocida. Actualmente hay cinco productores amparados por el sello, hay otros tres que han solicitado su incorporación y Morán espera que, a final de año, puedan llegar a diez.
Un apicultor berciano trabajando entre panales
«Las cosas van despacio, sobre todo por desconocimiento de lo que es un sello de calidad y nos está costando bastante trabajo explicárselo. Esto no es coger y poner una etiqueta en un bote de miel y venderlo, sino que hay que reunir una serie de condiciones imprescindibles que están reflejados en el pliego y el reglamento de uso de la propia marca», explica.
A ello se añaden las auditorias a las que deben enfrentarse, tanto por parte de la Junta de Castilla y León, a través del Instituto Tecnológico Agrario, Itacyl, como por una empresa externa. «Ellos deben certificar la calidad de la miel. Hay que cumplir la normativa autonómica y un auditor homologado externo debe comprobar que todos los procesos y lo que se hace bajo el sello de calidad es correcto», detalla.
Todo ello está provocando cierta desconfianza, pero Morán espera que, poco a poco, se vaya entendiendo todo el proceso y se vayan sumando productores.
El problema de los incendios
Pero no es el único problema con el que han tenido que lidiar este primer año que han vivido amparados bajo una Marca de Garantía. Uno de los más graves fueron los incendios del pasado verano, que no solo arrasaron explotaciones, sino muchos parajes donde las abejas conseguían el néctar y el polen. «Si sumamos el exceso de calor de este 2026, el primer año el sello está sufriendo todos los inconvenientes que se le han podido unir», dice Morán.
«No hay lugares donde reubicar las colmenas mientras se recuperan las zonas. La situación de la apicultura es bastante complicada», afirma, aunque, aún así, han conseguido comercializar en este primer año dos toneladas de miel.
Otros de los problemas a los que se enfrentan son los ataques de los osos a los colmenares o la presencia, cada vez mayor, de la Vespa velutina, la avispa asiática, especie invasora que está acabando con las abejas autóctonas. Aquí Morán es claro: hacen falta soluciones reales.
Abejas de un panal de miel del Bierzo
Y es que no es suficiente contar con ayudas para colocar pastores eléctricos o trampas para la avispa. Hay que ir más allá.
«Seguimos sufriendo los ataques del oso, que cada vez hay más ejemplares atacando colmenares, o de la Vespa velutina, sin que nadie se preocupe de hacer nada más que retirar algún nido que molesta. Pero los apicultores sufrimos esa presencia, así que no vamos a decir que la situación es bonita porque no lo es. Es bastante desastrosa», indica.
En el caso de la avispa asiática, el presidente de Apícola del Bierzo cree que ni siquiera se ha intentado buscar soluciones reales y por eso solicitará una reunión con el nuevo consejero de Agricultura en la que pondrá sobre la mesa una idea que ya trasladó a la Junta hace tiempo: investigar el sistema inmunológico y el aparato reproductivo de este animal.
«Ya hace dos años propuse la colaboración público-privada para investigar esto, porque conociendo al individuo y sus debilidades acabamos con él. Es decir, es una especie invasora, que no debe estar aquí. Y no estamos diciendo que vamos a matar animales sino que vamos a evitar que exista una especie que no es autóctona. Conseguir atacarle con un depredador natural o artificial, hacerlas estériles….investigar de verdad», reclama.
En cuanto al oso, lamenta que no se haya avanzado nada. «Volvemos a acumular dos años de retraso en el pago de indemnizaciones a los apicultores cuyas colmenas fueron atacadas por el oso», afirma. «Hay que buscar otras alternativas, pero alternativas reales. Tienen que llegar. Pero, sobre todo, las consejerías tienen que contar con el sector y buscar, entre todos, soluciones», pide.
Protagonismo en las tiendas
Pero no todo es negativo. Poco a poco la miel del Bierzo ha ido ganando protagonismo en las tiendas. «Es verdad que desde que se dio a conocer que existe esta Marca de Garantía bastantes establecimientos del Bierzo se han puesto en contacto para vender en ellas la miel del Bierzo. Ahora mismo hay 18 tiendas que venden este producto con sello de calidad y estamos subiendo», se felicita.
«Pero nos cuesta bastante que la gente vea claramente la necesidad urgente de incorporarse al sello de calidad, porque tú no puedes vender una miel del Bierzo sin que esté amparada. Hasta ahora no lo veníamos haciendo, pero a partir de este mes de agosto empezaremos a indicarles a todos los envasadores y productores del Bierzo que no pueden vender así sus productos si no están amparados bajo el sello. Tendrán que quitarlo de sus botes, de sus páginas web y sus redes sociales porque si no pues tendrán las consecuencias que otorga la ley como Marca de Garantía», advierte.
El siguiente objetivo es la promoción y comercialización fuera de la comarca. Por eso este año el sello acudirá, por primera vez, a la Feria Internacional de Alimentos Gourmet de Madrid. Lo hará bajo el paraguas de la Junta de Castilla y León y de Tierra de Sabor, donde estarán presentes el resto de sellos del Bierzo.
Actualmente hay cuatro variedades de miel del Bierzo certificadas para vender bajo el sello de calidad. Por un lado, la Miel de Brezo, que se da en altitudes por encima de los 700 metros. «Tiene un color oscuro y un sabor amargo», explica Morán. Otra es la miel de Mil Flores, aquella que se consigue en las praderas y zonas de escoba. «Es más clara y más dulce», dice.
No puede faltar la de Castaño, uno de los árboles más emblemáticos del Bierzo. «Es más rojiza y con sabor a madera. Es la que más premios está cosechando», añade Morán. Por último está la Miel de Bosque, la que se consigue en parajes plagados de encinas y robles. «Es muy oscura, muy dulce, con un sabor a toffe-caramelo», concluye.