Imagen de archivo de un oso pardo cantábrico
Los osos vuelven a las calles y huertas de un pueblo de León: «La situación es insoportable»
La Junta Vecinal de Villarino del Sil (León) denuncia que las medidas aplicadas como el radiomarcaje, la presencia de agentes, tiros con balas de caucho o perros de rastro no han funcionado
Villarino del Sil vuelve a reclamar soluciones ante la presencia de osos en el pueblo. Los animales entran en el casco urbano y en las huertas de esta pequeña localidad leonesa de Palacios del Sil, pese a las medidas puestas en marcha durante los últimos años para tratar de alejarlos. Desde finales de julio, la Junta Vecinal asegura que su presencia es casi diaria. «La situación es insoportable», denuncian.
La entidad local relata que los osos han destrozado «perales tempranos y todas las higueras» y que han dejado evidencias de sus incursiones por las huertas y el núcleo urbano. La Junta Vecinal atribuye estos acercamientos a la falta de alimento, una circunstancia que «se repite cada año».
Precisamente, Villarino del Sil lleva años alertando de la entrada de osos en zonas habitadas y reclamando actuaciones para mantenerlos alejados de las viviendas. Entre los ejemplares más conocidos por los vecinos está Lechuguina, una osa bautizada así por su costumbre de acudir a las huertas en busca de lechugas.
El problema llegó en 2023 hasta la propia Junta de Castilla y León. En noviembre de aquel año, responsables de Medio Ambiente se reunieron con representantes de Palacios del Sil y de las juntas vecinales de Tejedo del Sil y Villarino del Sil para analizar precisamente el comportamiento de Lechuguina. La osa había sido capturada y equipada con un emisor GPS por primera vez en 2021 y volvió a ser radiomarcada en septiembre de 2023.
Su seguimiento permitió comprobar las aproximaciones del animal a los núcleos de población en busca de alimento en huertas y frutales. La Administración aplicó medidas de condicionamiento aversivo, entre ellas disparos con bolas de caucho y el empleo de perros de rastro, pero las actuaciones no consiguieron evitar que la osa regresara posteriormente a Tejedo y Villarino del Sil.
Lechugina y sus dos crías
El pasado mes de mayo, los vecinos volvieron a alertar de la presencia de Lechuguina, esta vez acompañada de dos crías. Alipio García, de la Junta Vecinal, explicaba entonces la preocupación que provocaba tener a los animales tan cerca de las viviendas. «Estamos encantados de tener osos, pero sufrimos daños y preocupaciones porque no podemos salir a pasear o movernos con libertad», señalaba.
García recordaba además que el ejemplar había sido radiomarcado en dos ocasiones y reclamaba actuaciones que, según la entidad local, seguían pendientes, como desbroces y la creación de fajas de seguridad alrededor del núcleo urbano. Sí reconocía el resultado de otra de las medidas adoptadas, la de los pastores eléctricos facilitados para proteger las huertas estaban funcionando.
Radiomarcaje de ejemplares de oso pardo en Castilla y León
El pasado mes de junio, la Junta Vecinal volvió a denunciar la entrada de osos en Villarino del Sil, esta vez por las incursiones en los cerezos situados dentro del propio núcleo urbano. Según explicaba entonces la entidad, los animales acudían a distintas horas del día para alimentarse de las cerezas, incluso antes de que estuvieran maduras.
Por la experiencia de años anteriores, temían que, una vez terminadas las cerezas, los animales buscaran alimento en las huertas. Ahora, unas semanas más tarde, la nueva denuncia vuelve precisamente a esos espacios, con daños en perales e higueras y evidencias casi diarias de la presencia de osos desde finales de julio.
Durante estos años se han sucedido las actuaciones para tratar de mantener a los animales alejados de las zonas habitadas. La Junta Vecinal cita «el radiomarcaje, la presencia de agentes, los disparos con balas de caucho y el empleo de perros de rastro, pero sostiene que estas medidas «no han resultado exitosas».
Por eso, la petición va ahora un paso más allá. La entidad local solicita directamente «la retirada del ejemplar» y asegura que esta posibilidad está recogida en el nuevo Plan de Gestión del Oso de la Cordillera Cantábrica.