Perro robot

Perro robotULE

León ensaya el futuro del pastoreo con un 'perro-robot' que aprende a guiar rebaños de ovejas

El proyecto, que nació hace cuatro años, está impulsado por el Grupo de Robótica de la Universidad de León (ULE) y en él participan 20 investigadores

En la Escuela de Ingeniería Informática e Industrial de la Universidad de León hay cinco máquinas esperando su próxima prueba de campo. Son 'perros robots' (cuadrúpedos que imitan el movimiento de un animal) cuya misión a largo plazo es aprender a pastorear ovejas, vigilar granjas sin que nadie les dé una orden o monitorizar cultivos. Los humanos los entrenan para ello.

«Nuestra idea fue siempre intentar ayudar al pastor y a sus perros. Imagínate que hay un ataque de lobo y que el animal entra en la granja. Nosotros lo que queremos es plantear una alternativa tecnológica que pueda evitar esos ataques, entre otras muchas utilidades», explica Francisco Javier Rodríguez, investigador del Grupo de Robótica de la Universidad de León, y uno de los líderes de un proyecto que lleva cuatro años en marcha y que actualmente cuenta con un equipo de 20 personas.

Las primeras pruebas para entrenar a estos 'perros robots' se llevaron a cabo dentro de una nave, con las máquinas moviéndose muy despacio entre las ovejas para comprobar si eran capaces de desplazar el rebaño de un extremo al otro. Al principio los animales se asustaron, aunque con el tiempo el comportamiento se normalizó y los robots consiguieron su misión. «Si está el pastor, las ovejas se comportan mucho mejor», explica Rodríguez.

Uno de los momentos clave de la investigación, codirigida por la investigadora sénior, Lidia Sánchez González, se produjo cuando los algoritmos de inteligencia artificial, entrenados para reconocer ovejas, fallaron delante de un rebaño real porque no distinguía a los animales. El sistema había aprendido con imágenes de una raza de color oscuro, y al enfrentarse a ovejas blancas, no las identificaba con fiabilidad.

Perro robot de la ULE

Perro robot de la ULEULE

La solución fue ampliar la base de datos de entrenamiento (el dataset) incorporando imágenes de distintas razas y condiciones de luz. «No nos llevó mucho ser capaces de reconocer cualquier tipo de oveja», aclara el investigador, quien detalla que el reto no es solo reconocer al ganado, sino saber cómo acercarse a él. El objetivo final es que los patrones alimenten los algoritmos y el robot acabe tomando solo las decisiones.

La aportación de los pastores

El papel de los pasteros ha sido esencial en todo el proceso de investigación. Los ingenieros de la ULE les han entrevistado, escuchado sus quejas y tomado nota de sus ideas. La acogida del proyecto ha sido desigual, ya que algunos ven con buenos ojos la tecnología, mientras que otros la reciben con más reservas.

«Lo que más nos ha gustado son las ideas que nos han dado para intentar mejorar», cuenta Rodríguez, quien aclara que los robots no pretenden sustituir ni a los perros ni a los pastores. «Lo que queremos es que tengan una herramienta más, igual que han ido incorporando otras a su labor diaria», deja claro el investigador, quien fija en 2030 el horizonte para que los 'perros robots' sean una realidad.

Los cinco 'perros'

El proyecto de investigación de la ULE cuenta ahora mismo con cinco plataformas robóticas. La más cara y la más robusta es el Vision 60, fabricada por la empresa estadounidense Ghost Robotics. «Tiene un origen más militar y está preparado hasta para que le caiga agua», detalla Rodríguez. En el laboratorio lo llaman Sultán, nombre heredado de un robot anterior bautizado como Tuercas.

El elevado precio de este modelo llevó al equipo a buscar alternativas más asequibles, como los Unitrix Go 2, fabricados en China, que cuestan entre 15.000 y 30.000 euros. Uno va solo con patas; otro tiene ruedas en el extremo de cada pata y ambos funcionan con baterías intercambiables, con una autonomía que ronda las dos horas en condiciones normales.

«Aunque en las hojas de especificaciones pone que es capaz de hacer seis y siete kilómetros, cuando tienes que empezar a subir o bajar cuestas, las baterías duran menos». Precisamente, la autonomía energética, junto con la navegación en terrenos irregulares son los de los hándicaps del proyecto. «El robot necesita mucha más potencia para poder saltar piedras, por ejemplo», cita como ejemplo el investigador.

El quinto robot no es un cuadrúpedo sino una plataforma de cuatro ruedas. Se trata del Summit XL, fabricado por la empresa valenciana Robotnik y pesa unos 50 kilos. «Es el que utilizamos sobre todo cuando queremos ir a campo a evaluar cómo está lo sembrado», dice Rodríguez. Su trabajo es monitorizar cultivos, recorrer surcos y medir el estado del suelo con sensores y cámaras.

La primera fase del proyecto, que concluyó en 2024, estuvo financiado dentro de la convocatoria de proyectos de Transición Ecológica. La segunda, en curso, cuenta con financiación ministerial para dos proyectos coordinados: uno liderado por la ULE, centrado en las pruebas de campo, la visión artificial y la planificación; y otro de la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, enfocado en los sistemas de navegación en exteriores.

«Desde el proyecto Auroras queremos agradecer la financiación recibida a través del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, la AEI y FEDER/EU, así como el apoyo de María Teresa Carbajo Rueda, decana de la Facultad de Veterinaria de la Universidad de León; del Instituto i4 de la Universidad de León; y del Intelligent Robotics Lab de la Universidad Rey Juan Carlos. Y, sobre todo, queremos dar las gracias al sector primario por el esfuerzo diario que realiza para que nunca falte alimento en nuestras mesas», concluye Rodríguez.

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