Los vecinos del pueblo celebran la salida de la familia que había okupado la casa en la que posan
La presión vecinal expulsa a los okupas de un pueblo de Salamanca que ya piensa en organizar patrullas ciudadanas
«Es la única forma que vemos para protegernos, junto a la colocación de cámaras y alarmas» ha asegurado el alcalde de la localidad salmantina
Manuel Jesús Sánchez Cotobal, alcalde de Garcihernández, respira tranquilo después de casi 24 horas de tensión en la pequeña localidad salmantina que ha protagonizado la actualidad de estos últimos días de agosto después de que una familia okupara una vivienda del pueblo.
«Afortunadamente se ha solucionado todo sin más altercados, que era lo que me daba más miedo» reconoce el primer edil popular. «La presión de todo el pueblo ha sido fundamental y la Guardia Civil nos ha ayudado a mediar y que no hubiera mayores enfrentamientos», añade tras conocer cómo sobre las 15 horas de este jueves, los dos adultos y cuatro niños que habían forzado una puerta y habían okupado una casa del pueblo salían de allí entre insultos de los vecinos primero y un gran aplauso después, cuando se han marchado en los coches de la Guardia Civil hacia una ONG de Salamanca capital.
Como ha recordado Sánchez Cotobal, los hechos se produjeron el miércoles cuando unos niños del pueblo vieron a esta desconocida familia, de origen sudamericano por el acento con el que hablaban, merodeando por las calles y, después, forzar la puerta de una casa con una radial.
Una vez dentro, se ha sabido que la casa se acababa de poner a la venta, ya que era fruto de una herencia, por lo que en estos momentos no estaba habitada. «No entiendo qué vida pensaban hacer en el pueblo», reconoce el alcalde, «porque en una ciudad pueden pasar más desapercibidos, pero aquí, al conocerlos, nadie les iba a vender una barra de pan», añade.
Casa que ha sido okupada en Garcihernández, Salamanca
Esa misma noche, además, sobre las 5.30 horas de la madrugada, una casa de titularidad municipal que estaba alquilada, pero cuyos inquilinos estaban de vacaciones, sufrió otro intento de okupación, también por una familia desconocida en Garcihernández. «Los golpes despertaron a una vecina, que rápidamente llamó a la Guardia Civil y pudieron pillarles con 'las manos en la masa' y no fue a más», explica Manuel Jesús.
Ahora, una vez solucionado este problema, el alcalde reconoce sentirse inseguro, ya que la cercanía del final del verano deja muchas casas cerradas en el pueblo. «Date cuenta que en verano somos más de 1.000 habitantes, pero en invierno somos 450, muchas casas quedan vacías, aunque haya vecinos que tengan las llaves y vigilen un poco».
«Estamos estudiando opciones para protegernos», reconoce el alcalde, después de hablar con sus convecinos. «Hemos pensado en utilizar patrullas vecinales. Es la única forma que vemos para protegernos, junto a la colocación de cámaras y alarmas».
«La población envejece y ya hemos visto con este ejemplo que poner un cartel de 'Se Vende' en una casa es una invitación a que lleguen los okupas», lamenta el alcalde salmantino.