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Lo que no se vio del discurso de Sánchez

Los acólitos de Sánchez van tras él entre aplausos al finalizar el discurso

Su primer mitin

Las imágenes detrás de las cámaras que no se vieron en la declaración de Sánchez en la Moncloa

El ministro Bolaños, su jefe de Gabinete, la secretaria de Estado de Comunicación y un ayudante de esta siguieron la intervención a escasos metros. Al acabar le dedicaron un aplauso entusiasta

La declaración institucional en la que Pedro Sánchez anunció el lunes la disolución de las Cortes y la convocatoria de elecciones para el 29 de noviembre acabó con un aplauso entusiasta de su guardia pretoriana que no se vio en pantalla.

Acompañaron al presidente en la escalinata de la Moncloa el ministro de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, Félix Bolaños, a su vez el muñidor de la treta para aprobar los decretos leyes de vivienda a la Diputación Permanente del Congreso; su jefe de Gabinete, Diego Rubio; la secretaria de Estado de Comunicación, Lydia del Canto, y el director del Departamento de Información Nacional de esa Secretaría, Miguel Ángel Marfull.

Con ellos había preparado Sánchez la puesta en escena de la declaración, que convirtió en su primer mitin de la precampaña. Uno en el que llamó a los españoles a decidir «si deseáis sumaros a esa ola ultraderechista que involuciona allí donde gobierna o deseáis que España siga siendo un baluarte de apertura y de justicia social y de responsabilidad medioambiental».

Los pretorianos del presidente escucharon la intervención a escasos metros. Fueron poco más de nueve minutos. Acabada esta, la señal institucional se cortó. Dejaron de estar en directo para toda España. En ese instante, los miembros de su equipo se acercaron a Sánchez y lo envolvieron en aplausos, satisfechos con el resultado.

Aunque Sánchez tuvo la última palabra, su decisión de llamar a los españoles a las urnas fue inducida por la presión que ejerció su partido sobre él desde el viernes. Desde todos los frentes. No solo por el hecho de que los socialistas creyeran que el presidente no iba a tener una ocasión mejor -o menos mala-, sino también por celebrar las generales antes que las elecciones municipales y autonómicas. Y lo más espaciadas posibles.

Sánchez tenía que haber ido después a la inauguración del Congreso Nacional de la Empresa Familiar, pero canceló su participación y convocó un Consejo de Ministros extraordinario para aprobar el real decreto 806/2026: el de la disolución del Congreso y del Senado y la convocatoria de elecciones para el 29 de noviembre.

La reunión duró dos horas y, en ella, el presidente arengó a los ministros del PSOE y de Sumar: «¡Salimos a ganar y vamos a ganar!», les dijo, según El País. Varios de ellos se sorprendieron del tono mitinero y también hicieron discursos en esa línea, como Óscar Puente y Diana Morant. Por la tarde, Sánchez reunió a la Comisión Ejecutiva Federal del PSOE en Ferraz y repitió el mismo discurso optimista.

Uno de los hándicaps de Sánchez es que la extrema izquierda llega desorganizada a esta convocatoria. Tiene diez días para acordar lo que no ha sido capaz de acordar en mil -una candidatura única tras la salida de Podemos del grupo parlamentario de Sumar- y aún no ha elegido candidato. O candidata, porque los nombres que más se escuchan son los de Mónica García y Ada Colau, toda vez que Pablo Bustinduy se ha descartado a sí mismo.

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