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Antonio Maíllo (IU), en una comparecencia convocada por Sumar este lunes

Antonio Maíllo (IU), en una comparecencia convocada por Sumar este lunesEFE

Pocos y mal avenidos

La extrema izquierda tiene diez días para acordar lo que no ha sido capaz de acordar en mil

Podemos y Frente Amplio, que es así como se llamará Sumar, disponen hasta el 16 de octubre para registrar una candidatura conjunta o ir por separado. Los rencores personales pesan demasiado

Tic, tac, que diría Pablo Iglesias. El primer enemigo de la extrema izquierda, después de que Pedro Sánchez haya apretado el botón electoral, es el tiempo. Podemos y el Frente Amplio, que es como ahora se va a llamar Sumar, tienen diez días para acordar lo que no han sido capaces de acordar en más de mil; que es el tiempo transcurrido desde que los morados abandonaron el grupo parlamentario de Yolanda Díaz, recién iniciada la legislatura. El reto es pactar una única candidatura y no dos.

La Ley Orgánica del Régimen Electoral General establece en su artículo 44.2: «Los partidos y federaciones que establezcan un pacto de coalición para concurrir conjuntamente a una elección deben comunicarlo a la Junta competente en los diez días siguientes a la convocatoria». El BOE publica este martes la convocatoria de las elecciones del 29 de noviembre, así que Irene Montero, Mónica García, Antonio Maíllo, Ada Colau, Ione Belarra y el resto de sus líderes disponen de hasta el viernes 16 de octubre para ponerse de acuerdo o condenar a la izquierda a acudir a las urnas bajo tres marcas nacionales.

Pero es que la sopa de siglas no acaba ahí. Adelante Andalucía anunció este lunes que ellos irán solos, dado el éxito que tuvieron en las autonómicas de mayo. En la Comunidad Valenciana, Compromís también apuesta por concurrir por su cuenta con una candidatura «valenciana 100 %, desde el territorio». Y con Chunta Aragonesista y Més, que han formado parte del grupo parlamentario de Sumar en esta legislatura, tampoco hay acuerdo de momento.

Sin candidato

Izquierda Unida, los Comunes, Más Madrid y Movimiento Sumar se reunieron el domingo, un día antes de la comparecencia de Sánchez, y adelantaron que el 17 de octubre darán a conocer su candidato. Pablo Bustinduy no quiere ese peso sobre sus espaldas, a pesar de que, después de su actuación del viernes en la tribuna del Congreso, muchos creyeron ver en el ministro de Derechos Sociales el salvador que andaban buscando. Mónica García, Ernest Urtasun y Ada Colau se dejan querer.

La eurodiputada de Podemos Irene Montero

La eurodiputada de Podemos Irene MonteroEFE

Poco después del anuncio, la candidata virtual de Podemos, Irene Montero, propuso unas primarias abiertas a todo el mundo para los días 14 y 15 de octubre. Pero Frente Amplio le respondió este lunes que no es tiempo de hacer «un debate a través de los medios de comunicación», sino de negociar. «Quien quiera venir a sentarse a la silla a hacer una propuesta como todas las demás fuerzas políticas, aquí estamos para debatir», afirmó este lunes el ministro Ernest Urtasun.

Incluso con Yolanda Díaz fuera y volcada en su campaña para dirigir la Organización Mundial del Trabajo, parece difícil pensar que puedan llegar a un acuerdo en tan poco tiempo, porque hay rencores personales por ambas partes. Hicieron un último intento en las elecciones andaluzas, cuando Podemos, IU y Sumar compartieron la candidatura Por Andalucía. Pero los morados se pasaron la campaña criticando el reparto de los puestos en las listas, no hubo actos conjuntos y el resultado fue que Adelante Andalucía, encabezada por el delfín de Teresa Rodríguez, los arrasó: ocho escaños frente a cinco.

Podemos incluso amagó con tumbar los decretos leyes de vivienda, lo que enfureció a Sumar. El coordinador general de IU, Antonio Maíllo, llegó a decir: «Yo empiezo a estar un poco harto del izquierdismo de quienes no han sufrido nunca un desahucio y les dan lecciones a los demás». Después el Sindicato de Inquilinas pidió a Podemos que votara a favor y ahí se acabó la discusión.

«Veo desde la distancia nubes de tormenta: las divisiones dentro de la izquierda; egos que florecen en las moquetas y las televisiones pero no en las plazas; el abaratamiento de los nombres y las siglas (no hay frente amplio si no es verdaderamente amplio); la cerrazón en la identidad propia y el achicamiento intransigente de espacios; la resurrección de consignas que tienen más de un siglo; y la enorme preocupación de todos por el que tienen al lado y no por el que tienen enfrente», lamentó en X el ideólogo de Podemos, Juan Carlos Monedero.

Fue el 5 de diciembre de 2023 cuando los cinco diputados de Podemos (ahora son cuatro) anunciaron su marcha al Grupo Mixto porque se sentían ninguneados. En realidad, el enfado se remontaba a junio, a la precampaña, cuando Yolanda Díaz vetó a Montero en las listas electorales. Aquello supuso un antes y un después, una herida que no ha cicatrizado ni lo hará.

Desde su emancipación, Podemos ha jugado a proclamarse la izquierda verdadera frente a otra domesticada por el PSOE, a la que ha despreciado constantemente. Y en Sumar no se fían del matrimonio de Galapagar.

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