Obras de remodelación del Palacio Episcopal de PalenciaBrágimo

El ambicioso futuro del Palacio Episcopal de Palencia: referente cultural y turístico de la ciudad

El obispo de Palencia, Mikel Garciandía, augura un proyecto expositivo «importante» que se desarrollará «entre todos en los próximos años»

La finalización de las obras de restauración de la cubierta y de parte de las fachadas del Palacio Episcopal de Palencia, presentadas este martes, constituye el primer paso de un ambicioso proyecto de futuro promovido por el Obispado, que aspira a convertir el inmueble en un gran referente cultural, turístico y patrimonial de la ciudad.

El acto, al que asistieron el propio obispo de Palencia, Mikel Garciandía, y la presidenta de la Diputación, Ángeles Armisén, permitió conocer el final de las obras, como «reto de eliminar un gran problema», señaló el prelado, que «suponía la techumbre», porque debajo se encontraba el «gran archivo histórico».

Garciandía reconoció que ha sido un año «muy interesante», que ha concluido con una visión «nueva y renovada» de lo que es el Palacio Episcopal, «como un augurio de un proyecto expositivo importante que se deberá desarrollar entre todos en los próximos años», cuestión que agradeció de antemano a todas las instancias regionales, nacionales y municipales.

En todo caso, dijo, la Diócesis elabora un «planteamiento a 10 o 20 años», «sin ninguna prisa o ninguna urgencia». «Tenemos que pensar juntos porque yo creo que si estos elementos que yo he añadido salen a buen puerto, el atractivo también turístico de la ciudad va ganar mucho», comentó.

Inauguración de las obras de remodelación del Palacio Episcopal; el obispo Mikel Garciandía, junto a los arquitectos Ignacio Cela y Florentino Diez, muestra las obras a las autoridades palentinasBrágimo

El obispo, que felicitó la festividad de San Antolín a todos los palentinos, avanzó también una de sus próximas «tareas» que le ha encomendado la Santa Sede, que le ha comisionado para un proyecto internacional de jóvenes. Mañana protagoniza un viaje a San Luis, donde se celebran unas jornadas sobre evangelización.

Edificio del siglo XVIII

En la visita estuvieron presentes los dos arquitectos responsables de la reforma, Ignacio Cela y Florentino Díez, quienes repasaron que el Palacio Episcopal es un «gran edificio» que se construyó a finales del siglo XVIII con el obispo Mollinedo, y que proyectó el arquitecto vasco Justo Antonio de Olaguíbel, autor de la Plaza Nueva de Vitoria.

De planta rectangular y con patio neoclásico, de «proporciones extraordinarias», Cela detalló que esta obra era necesaria porque la cubierta «estaba realmente en un estado calamitoso», con grandes problemas de ataques de xilófagos, de pudrición, y todo ello sometido a «retoques o reparaciones puntuales que lo único que habían hecho era, en algunos casos, agravar el problema, porque se iba acumulando cada vez más material encima de la estructura, que estaba en un estado muy lamentable».

El arquitecto comentó que se ha decidido cambiar la estructura y «acondicionar lo mínimo posible el futuro del edificio». Precisamente, esa cubierta, de 40 por 20 metros, se ha remodelado «sin condicionar el futuro inmediato hacia un gran museo», como anunció Garcíandía, pero del que todavía no se conoce la configuración.

Igualmente, se ha incrementado la presencia de extintores y de sistemas de detección de incendios para mejorar la seguridad del edificio, en una obra que comenzó hace 15 meses.

Por su parte, Florentino Díez, el segundo de los arquitectos, celebró la finalización de la cubierta y la fachada, ahora «ya reconocible» y que «hasta ahora pasaba completamente desapercibido, hasta el punto de que muchos palentinos pasaban por la orilla del río o por la Calle Mayor y apenas eran conscientes de que estaban viendo el mismo edificio».

Díez señaló que tras las obras se revela un edificio «ambicioso, una arquitectura palaciega muy sobria y muy elegante, quizá por eso bastante desapercibida, pero de una excelente calidad». Sobre las fachadas laterales, las que bajan al río y las del fondo, «se han sacado a la luz y poner a la vista elementos de la configuración histórica del edificio que han quedado como huellas, como cicatrices, antiguos huecos de paso, de ventanas, etcétera, de edificios que estuvieron adosados».