Representación de la recepción de los Reyes Católicos a Cristóbal ColónMuseo Histórico nacional de Argentina

El debate del siglo XVI en Burgos que cambió la historia jurídica mundial

Las 35 ordenanzas que surgieron de la junta de teólogos y juristas convocada por el Rey Fernando el Católico se consideran un anticipo de la Declaración Universal de los Derechos Humanos

A finales de 1511, el fraile dominico Antonio de Montesinos denunció públicamente los abusos cometidos contra los indígenas en la isla La Española, primer territorio español en el Nuevo Mundo, tras ser descubierta por Cristóbal Colón en su primer viaje en 1492.

Su sermón, considerado hoy un hito en la historia de los derechos humanos, obligó a la Corona española a reaccionar.

El Rey Fernando el Católico convocó entonces en Burgos, en el convento de San Pablo, una junta de teólogos y juristas para estudiar la cuestión moral, política y jurídica de la conquista.

De aquel debate nació un cuerpo legislativo sin precedentes: 35 ordenanzas exhaustivas que buscaban proteger la dignidad, libertad y condiciones de vida de los pueblos originarios. Fue la primera vez que un Estado reunió expertos para legislar sobre los derechos de poblaciones sometidas en territorios ultramarinos.

Las Leyes de Burgos de 1512 establecieron principios revolucionarios para su tiempo, como que los indígenas eran hombres libres y legítimos propietarios de sus casas y haciendas. También se decía que la Corona no podía esclavizarlos, y su trabajo debe ser tolerable y con salario justo. Además, se otorgaba una protección para las mujeres embarazadas y lactantes, exentas de trabajos duros y la prohibición del trabajo infantil para menores de 14 años. Igualmente se regulaban las encomiendas y se obligaba a la instrucción religiosa sin violencia.

Óleo del pintor burgalés Dióscoro Teófilo de la Puebla titulado ‘Primer desembarco de Cristóbal Colón en AméricaMuseo del Prado

Estas ordenanzas buscaban crear un estatuto civil propio para los indígenas, basado en la dignidad y la libertad, y se consideran hoy el primer cuerpo legislativo universal para América y una de las primeras declaraciones de derechos humanos de la historia.

¿Por qué en Burgos?

Que este hito surgiera en Burgos no es casual: la ciudad era entonces un centro político y jurídico de primer orden en la Corona de Castilla. Desde allí se impulsó un movimiento intelectual que, décadas más tarde, cristalizaría en la Escuela de Salamanca, que en este 2026 conmemora su V Centenario, y en figuras como Francisco de Vitoria, padre del Derecho Internacional moderno.

Las Leyes de Burgos fueron el primer paso de un proceso que situó a Castilla y León como referente mundial en la reflexión sobre la justicia, la libertad y los derechos de los pueblos sometidos. Su influencia se proyectó en las Leyes Nuevas de 1542 y en el desarrollo del Derecho de Gentes, anticipando principios que siglos después recogería la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Hoy, las Leyes de Burgos son estudiadas como un ejemplo temprano de legislación humanitaria. Aunque su aplicación práctica fue irregular y limitada, su valor reside en haber sentado las bases de un debate universal que se preguntaba cómo debe tratarse a los seres humanos en contextos de poder, conquista y dominación.