Iglesia de San Pedro en Valdeprado, provincia de Soriahttps://www.valdeprado.es/

El pueblo soriano de siete vecinos que tendría un censo de 38 votantes con la ley de nietos

Solo tiene siete habitantes censados, pero 38 personas votarán en las próximas elecciones al estar adscritos en el CERA

El municipio soriano de Valdeprado es uno de los pueblos españoles con mayor proporción del censo electoral de los residentes ausentes, el CERA, sobre el censo total. De hecho, es el segundo con mayor porcentaje de votantes de fuera de toda España, solo por detrás de Ventrosa, en La Rioja, que cuenta con un 86,8 % de residentes en el extranjero (296 por 45 empadronados reales).

En el caso de Valdeprado, hay censados tan solo siete habitantes a fecha de 1 de julio de 2026, según el INE. Sin embargo, 38 personas votarán en las próximas elecciones generales desde esta localidad al estar adscritos en el CERA, un 84,4 %, frente al 15,6 % de residentes reales.

La conocida como ley de nietos concede la nacionalidad española a los nacidos fuera de España cuyo padre, madre, abuelo o abuela hayan sido originariamente españoles. El nuevo ciudadano español elige el municipio y la provincia al realizar el trámite en función del arraigo de los ascendientes (por ejemplo, el municipio originario de la familia) o un municipio de arraigo propio en el caso de que se haya residido algún tiempo en España.

Aumento del censo desde 2022

Esta ley de nietos marca un antes y un después en el aumento del censo exterior desde octubre de 2022, con un crecimiento de un 20 % del voto exterior desde esa fecha y hasta agosto de 2026, casi medio millón de altas. No están todas todavía, ya que el Gobierno, en diferentes ocasiones, ha adelantado que ha habido dos millones y medio de interesados en acogerse a esta vía de nacionalización.

El caso del pequeño pueblo de Valdeprado, en la falda de la sierra de Cabezas y bañado por el río que le da nombre, el Valdeprado, afluente del Alhama, llama la atención por el porcentaje del CERA, un 84,4 %, frente al 15,6 % de residentes reales, tan solo siete.

El municipio incluye la localidad homónima, la pedanía de Castillejo de San Pedro y está muy cerca de los términos municipales de Navajún, Cerbón, Fuentes de Magaña, Cigudosa, Las Fuesas y Castillejo.

Un lugar escondido en la provincia

En el censo de 1842 contaba con 141 hogares y 170 vecinos y a mediados del siglo XIX el término del municipio creció al incorporar su pedanía.

Típica casa de arquitectura soriana en Valdepradohttps://www.valdeprado.es/

Su ubicación le convierte en uno de los lugares más escondidos de la provincia, a pesar de tener excelentes paisajes y cercanos montes de enebros, romeros, hayas y nogueras, alamedas y almendros. La mayor parte de las tierras que le rodean son yesos y materiales de poca consistencia y erosionables, por lo cual se forman grandes barrancos y cárcavas en el momento que llegan las lluvias.

Entre las casas austeras de sus calles destaca la iglesia de San Pedro, que conserva de su pasado medieval el fondo de su nave única, dividida en tres tramos cubiertas por bóveda del cañón apuntado, reforzada por fajones que apean en responsiones prismáticos y que arrancan en una imposta con perfil de listel y chaflán. A finales de junio y a principios de agosto se celebran las fiestas patronales, que como suele pasar con los pueblos de la España despoblada, vive en esos días sus jornadas de mayor afluencia de visitantes.

Los inviernos son bastante duros y se caracterizan por sus temperaturas muy bajas y muy largas pero los veranos son cálidos y secos, mientras sus casas son austeras como corresponde al estilo soriano.

El antiguo horno de pan de la localidad soriana de Valdepradohttps://www.valdeprado.es/

Actualmente no hay actividad industrial en el municipio, pero hace años existían en funcionamiento dos molinos. En cuanto a los cultivos de secano, predominan los cereales, trigo y cebada. Además, la ganadería bovina aún en estos días se mantiene.

En las calles del pueblo aún se conserva el horno de pan, que se restauró en el año 2006 y que en su día era comunal, ya que todos los vecinos cocían su propio pan en él. Había un hornero que mediante subasta, pagando una pequeña cantidad anual se hacía cargo del horno. Él se encargaba de recoger la leña (aulagas y romeros principalmente) y calentar el horno, estableciendo los turnos para cocer.

Encendía el horno tres o cuatro días a la semana y cada día cocían seis o siete casas, dejando cada una al hornero una de las piezas de pan como pago.

También se conserva en la pequeña localidad soriana su fragua, ya que hasta la llegada de la maquinaria agrícola con la industrialización, todas las herramientas que se desgastaban o estropeaban se arreglaban ahí.

Edificio restaurado de Valdeprado, en Soria, que en su día era la fraguahttps://www.valdeprado.es/

Por una cantidad fija, o iguala, el herrero se comprometía a reparar todo tipo de útiles de hierro, generalmente aperos de labranza, aunque también construía rejas para balcones y ventanas.

En Valdeprado el herrero era itinerante y el Ayuntamiento le prestaba los materiales necesarios para ejercer el servicio (el yunque o el fuelle, por ejemplo), por lo que él solo ponía su trabajo y el carbón necesario para realizar su labor.

La fragua dejó de funcionar en los años 70 a consecuencia de la despoblación y desaparición de estos oficios tradicionales.